Nuria, una mujer que está

Nuria, una mujer que esta
Nuria Sánchez.

Las Tunas.- La Licenciada Nuria Sánchez era muy jovencita  cuando llegó a trabajar, allá por 1987, al  laboratorio de toxicología forense del hospital general docente Ernesto Guevara de la Serna,  en esta ciudad.
Por aquellos años primeros – porque me cuenta orgullosa que el laboratorio surgió apenas un año antes de ella comenzar en él y que Las Tunas es provincia pionera de la actividad a este nivel en Cuba- tal vez no pensó que en esta tarea le fuera tanto, casi hasta su vida misma.
Y eso no porque la tuviera muchas veces en riesgo: ¡para nada!, que a la legua se ve es mujer precavida  y determinada,  sino por los afanes de cada día y la pasión de cada amanecer amando lo que haces.
Ha pasado el tiempo y ahora está, después de una misión internacionalista en Haití,  donde le tocó vivir la muerte de otros,  los sustos de un gran terremoto y los miedos inevitables de una enfermedad que no menciona, tal vez por apostar a mantenerla tan lejos como se pueda de la realidad cubana.
Sí, está  y me cuenta del esfuerzo de los otros, de su hijo de 23 años que es graduado en Cultura Física, y de los compañeros, de  los casos más difíciles, de los reactivos que escasean, del tiempo duro del Período Especial y sus sinsabores. Me cuenta y ella está.
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Habla con pasión de lo importante de un laboratorio de ese tipo en la provincia de Las Tunas, de los sinsabores desde el año 2011, cuando un grupo de apasionados decidió recuperarlo, porque ya lo tenían, sin local, casi perdido, haciendo nada más lo básico; de cómo en el carro de este y con apoyo de aquel pusieron el alma y todo lo que les fue posible, un saquito de cemento, una limpieza hasta tarde.
Me dice  también de cómo atienden lo forense, su razón de ser, y prestan igual servicios clínicos, de la tensión  ante un médico que les  espera un resultado para proceder por  la vida de un niño necesitado de un diagnóstico preciso y, a esa hora, «no cuenta la tecnología obsoleta, no dice nada el cansancio y la  preocupación»: ella está.
Ha llorado ante  una tragedia de esas que cortan el aliento y que también determinan, ha crecido en medio de algún traspiés y ahora, como siempre,  está.
Este año la seleccionaron como mejor trabajadora del área, es además la jefa del laboratorio y, aunque  ya no son apenas tres trabajadores, como en los años fundadores, se le  descubre un brillo en los ojos que dice solo, siente el ardor cada día del que redescubre lo que ama.
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2 comentarios

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Francisco Ferrada 17 de enero de 2016 at 15:38

Es una lastima tener que leer sobre estas cosas, un laboratorio tan tan tan importante en esas condiciones, y gastando divisas en bulevares y otras cosas con menos importancia, me duele en verdad. Felictaciones a estos heroes.

Respuesta
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Francisco Ferrada 17 de enero de 2016 at 15:38

Es una lastima tener que leer sobre estas cosas, un laboratorio tan tan tan importante en esas condiciones, y gastando divisas en bulevares y otras cosas con menos importancia, me duele en verdad. Felictaciones a estos heroes.

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