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Abuelos, una vida de la cual seremos protagonistas

manos-660x330_0Las Tunas.- La historia ha de quedar dicha en palabras. Tener la certeza de que seremos escuchados, que nuestra opinión importa, es un derecho que a tod@s asiste, más sin embargo esa satisfacción indiscutiblemente humana, no es dada con frecuencia.
Así les sucede a muchas féminas que no deciden construir un mundo para ellas, soñar con sus anhelos, actuar y apostar por un cambio en sus vidas, dejando a un lado el esfuerzo y el sacrificio por otros. Ese es el caso de Melba, una de esas mujeres que a sus 68 años no encuentra el amor recíproco de sus nietas, a quienes con 21 y 25 años, mantuvo los cuidados maternos y paternos.
«Luego que perdí a mis dos hijas, mi vida quedó en el olvido. Uno de mis dos hijos varones se casó y tuvo dos niñas. Ellos pasaban mucho tiempo fuera de la casa y por sus responsabilidades, dedicaban poco tiempo a las niñas y me tocó a mí sus atenciones».
Pero a la vuelta de más de 20 años para Melba no bastó el esfuerzo y entrega a sus protagonistas, para quienes fue echada al olvido por su tercera generación que hoy se mudó a una nueva casa, y echó por tierra una obra construida sobre lo mejor del pasado.
La evolución misma de la especie humana la hace independiente, la hace evolucionar, crecer y multiplicarse bajo las experiencias de los más experimentados, los abuelos. ¿Qué sería de los hijos sin la orientación, guía y observancia de ellos?
Llegar a la tercera edad y mantener viva la esencia del amor a estas personas, que también sufren la propia aceptación de vivir la etapa de una ancianidad, que en muchos casos vuelven a una dependencia económica y social de otras personas, pero no significa esto que sea parte de un vacío premiado por la ingratitud de quienes lo rodean.
En esta época convulsa y vertiginosa, una parada es necesaria para vernos y ver lo que nos rodea, reflexionar en la vida que viviremos si en esta realidad no creamos las condiciones para un envejecimiento demográfico del cual seremos protagonistas.
/ymp/
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