Las Tunas, Cuba. Lunes 25 de Septiembre de 2017
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Comprender el camino de la paz es preservar el futuro del mundo

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Poco más de un mes nos separa del fin de año. Se acercan días de fiesta, regocijo, felicitaciones y buenos deseos para el próximo calendario.

Sin dudas, los cubanos tenemos mucho que celebrar en esta jornada: avances en las diferentes esferas de la sociedad, logros en la vida personal y familiar, buenos resultados en el trabajo y en la superación profesional.

Pero, ¿acaso es suficiente? ¿Nuestra fortuna puede hacernos olvidar el sufrimiento de quienes en el mundo mueren a causa de guerras injustas y del terrorismo?
Tristemente, el año 2015 ha estado marcado por la violencia para gran parte de la humanidad. Miles de personas han muerto en Siria, Irak, Libia, Afganistán, Somalia, Nepal, Yemen, entre otros países africanos.

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Solo la crisis migratoria ha cobrado la vida a más de tres mil 500 víctimas este año, entre ellas niños, mujeres, ancianos.

Una mirada a los medios de prensa internacionales en este mismo periodo permite descubrir que las palabras más utilizadas, tanto en el cuerpo de las informaciones como en los titulares, son: terrorismo, guerra, violencia, migración.

Ahora bien, ¿qué hacen los jefes de estado, las organizaciones humanitarias y similares que pueden intervenir en este asunto?

Discursos políticos, reuniones en foros internacionales, firma de acuerdos, declaraciones, pactos de cooperación… resultados, muy pocos.

Hasta el momento de producirse los atentados en Francia, el pasado 13 de noviembre, las conversaciones en distintos escenarios para buscar soluciones a la guerra en Siria, por ejemplo, no surtían mucho efecto, pues en gran parte el diálogo se perdía en contradicciones políticas y económicas.

Los nefastos sucesos ocurridos en París, más que despertar conciencias dormidas causaron miedo: si los terroristas se atreven con Francia y pudieron hacer tanto daño allí, entonces los demás países europeos y Estados Unidos no están a salvo, es el razonamiento lógico que se desprende del hecho.

Así las cosas, los gobiernos de varios Estados, personas de diferentes filiaciones políticas y religiosas, clases sociales o nivel cultural, han condenado los atentados y los han calificado de “crimen horrible” y ahora se apresuran a terminar la guerra que ha causado la pérdida de tantas vidas al pueblo sirio, sin contar la destrucción de sus bienes patrimoniales, sus industrias y comercios.

Con mucha razón, Al-Assad cuestionó si el mundo, sobre todo en Occidente, siente el mismo dolor por todas las víctimas del terrorismo o sólo por los franceses, y subrayó que no se pueden politizar los sentimientos, que nada tienen que ver con nacionalidades, pues se trata de la especie humana.

Delegaciones de casi unas 20 naciones, entre ellas Rusia, Estados Unidos, Alemania, Francia, Reino Unido, China, Irán, Arabia Saudita, Catar, Iraq y Turquía, celebraron en Viena, el pasado 14 de noviembre, un segundo encuentro sobre el conflicto en Siria, en el que acordaron promover el alto el fuego y la salida política a partir de negociaciones genuinamente nacionales.

Por otra parte, Rusia continúa con su postura de decidido apoyo a Siria y defiende la idea de que sin Al-Assad no hay solución posible.

En los últimos días, unidades conjuntas de las fuerzas aéreas de Siria, Rusia, Estados Unidos y Francia ocasionan daños considerables sobre objetivos de los grupos extremistas armados en diferentes puntos del país.

Y aunque los hombres de Estado Islámico retroceden ante la intensidad de los bombardeos a sus posiciones, sigue siendo el pueblo sirio el mayor afectado.

Quizás ese conflicto que hoy preocupa -no solo por los muertos y la destrucción de Siria, sino por la amenaza que hoy representa EI para otras naciones- no hubiera aumentado hasta alcanzar dimensiones extraordinarias si potencias africanas y occidentales no hubieran apoyado al grupo terrorista.

Ahora cabe esperar que, destruidas las bandas de EI, Siria pueda resolver sus conflictos políticos internos sin intervención extranjera de ningún tipo.

En tanto, los días pasan de prisa y se acerca el momento de decir adiós al 2015. Al respecto, el papa Francisco dijo durante una misa matutina en la capilla de la residencia de Santa Marta, en el Vaticano:

«Está llegando la Navidad y todo se llenará de luces, árboles y belenes. Pero todo será falso porque el mundo continuará haciendo guerras. Todo esto es una farsa. El mundo no ha comprendido el camino de la paz. El mundo entero está en guerra».

Las personas de buena voluntad en cualquier rincón del planeta, no importa la raza, ni el credo político o religioso, ahora mismo están obligadas a contribuir de alguna forma a preservar la paz, aunque solo sea elevando su voz para que se acaben las guerras.

Comprender el camino de la paz y actuar en consecuencia es nuestra misión más importante.

/mdn/

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Sobre Rosa María García Vargas

Periodista. Graduada de Letras en la Universidad de Oriente. Se desarrolló como especialista del Grupo Metodológico del Sistema de Radio en la provincia de Las Tunas. Directora del noticiero Impacto de Radio Victoria por varios años. Se desempeña como redactora de los Servicios Informativos de esta emisora. Miembro de la Unión de Periodistas de Cuba. @RosaMaraGarca

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