Las Tunas, Cuba. Viernes 22 de Septiembre de 2017
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Pensar en Camilo todos los días

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Ulises Espinosa Núñez

Pienso en Camilo Cienfuegos todos los días, no como un ícono místico, sino en el joven aquel de cuna humilde y magisterio clasista que, frustrado socialmente por la dictadura de Fulgencio Batista, alcanzó la gloria en los campos de batalla, y emergió como un líder político muy popular y querido, carismático, pero sobre todo educador de las masas, por lo que era uno de los más entrañables dirigentes de la Revolución cubana, a sólo 10  meses de la victoria guerrillera.

Antes de ser el Camilo que fue, en la etapa pre revolucionaria protestó en las calles contra el régimen batistiano, acompañando a la vanguardia estudiantil de la Federación Estudiantil Universitaria, fue herido y vertió sangre para la Revolución, como diría su padre Ramón, al lado del hijo que convalecía después de una confrontación con las fuerzas policiales del dictador.

Quiso ser escultor y no pudo, buscó el sustento como dependiente y fue poco para quien, inquieto, buscaba mejor suerte económica para su familia, y pensó que en la tierra prometida de los yanquis, la encontraría, y por eso fue emigrante indocumentado, pero igualmente todo fue decepcionante en medio de la persecución.

Una segunda ocasión ya no fue para lavar platos o fregar autos en Estados Unidos, sino para encontrar el camino de la insurrección, a la cual lo llevó el exiliado del Movimiento revolucionario 26 de Julito Díaz, y es así que arriba a México para unirse a Fidel y al que sería el destacamento expedicionario del yate Granma.

No viene al caso la reticencia del líder del Moncada a aceptar a aquel desconocido sin credenciales de luchador político que, además, no pertenecía al Movimiento 26 de Julio, ni lo enviaba nadie, sin embargo Camilo fue apoyado por algunos de los futuros expedicionarios, y siendo el último en la nómina de los combatientes que se entrenaban en  la Nación azteca, ya en la lucha armada fue el primero, el Señor de la Vanguardia.

Fue de los que no se desorientaron tras el golpe militar de Alegría de Pío, el cinco de diciembre de 1956, después del desembarco el día dos en playa Las Colorada; y estaba entre los 12 que se reagruparon y buscaron la Sierra Maestra, hasta que el encuentro con Fidel el 18 en Cinco Palmas, y de ahí en lo adelante sería el soldado criollo, alegre y propenso a las acciones más riesgosos, rápidamente demostró cualidades y talento superiores que lo hicieron resaltar como guerrero, respecto  a lo cual dijo el Che que «al terminar la guerra Camilo era  el más brillante de los guerrilleros».

Designado como el Jefe de la Vanguardia, estaría siempre primero en las acciones combativas, para proteger el avance de las tropas del Ejército Rebelde, del que sería uno de sus primeros comandantes, ascenso del cual supo mientras cumplía misión en los llanos de la provincia cubana de Oriente, en el triángulo Bayamo-Las Tunas- Holguín, (hoy provincia) donde consagró la popularidad de su legendaria figura.

Si valiente y audaz en la guerra, en la paz fue un esclarecido jefe militar muy querido, respetado y  paradigmático líder político, que dedicó sus energías y desvelos a orientar al pueblo en la unidad en torno a la causa de la Revolución, a la que incorporó al Ejército Rebelde, que concibió como el pueblo uniformado y no una fuerza castrense tradicional, como la recién derrotada.

El Comandante Camilo Cienfuegos resultó un educador político, inculcando en las masas, los soldados y policías, la lealtad a Fidel, en lo cual resaltó enfáticamente que después del triunfo del primero de enero de 1959, todo sería más difícil, pues había que construir un país de justicia social y desarrollo económico, sobre las ruinas del régimen anterior.

Precisamente, apuntaba que el Ejército Rebelde dejaría los cuarteles para convertirlos en escuelas, y convocaba a los trabajadores, los campesinos, los estudiantes y los soldados a marchar en haz para defender estoicamente la obra revolucionaria frente a los traidores, y las agresiones de las fuerzas enemigas vecinas del imperialismo yanqui.

Camilo Cienfuegos desapareció el 28 de octubre de 1959 en vuelo personal hacia La Habana, después de una visita a la ciudad de Camagüey, donde días antes había ayudado a abortar un complot contrarrevolucionario que encabezó el traidor Hubert Matos.

Así ha sido a lo largo de los 56 años del triunfo, y por eso Cuba y su Revolución resultaron invencibles en Playa Girón, en la Crisis de Octubre, en la lucha contra bandidos, frente al bloqueo económico, comercial y financiero de los Estados Unidos, que es lacerante para el país, pero sus impactos no han no pudieron lograr nuestra rendición, y es porque los cubanos en la resistencia no olvidan a Camilo, como si recordaran cada día las palabras del Comandante en Jefe Fidel Castro, cuando cerró las 16 jornadas de búsqueda y dio por desaparecido al héroe.

…« lo único que nosotros podemos pedirle a nuestro pueblo que cada vez que la patria se encuentre en un momento de peligro, se acuerde de Camilo; cada vez que el pueblo vea momentos difíciles, cada vez que los hombres jóvenes, los campesinos, los obreros, los estudiantes, cualquier ciudadano, crea un día que el camino es largo, que el camino es difícil, se acuerde de Camilo».

/ymp/

 

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