Las Tunas, Cuba. Sábado 23 de Septiembre de 2017
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El Camilo que yo conocí

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El Camilo que yo conocí

Camilo Cienfuegos.

Las Tunas.- Pasan los años, exactamente 56 se cumplen este 28 de octubre que cubrió de luto a toda la nación cubana, y el pueblo sigue añorando a su comandante más carismático. Pero no es de tristezas que se habla en cada aniversario de la desaparición física de Camilo Cienfuegos Gorriarán, si no del valor, la entereza y el gran sentido del humor del Héroe de Yaguajay.

Y es que el guerrillero de la sonrisa amplia sembró recuerdos imperecederos en todos aquellos que tuvieron el privilegio de luchar o trabajar a su lado. De ello da fe, el combatiente de la Revolución cubana, Eusebio González Rodríguez, quien hoy vuelve a compartir con Tiempo21 sus memorias de los días en que como parte de la tropa de Cristino Naranjo, trabajó muy cerca de Camilo.

¿Usted combatió en la Sierra Maestra a las órdenes de Camilo?

«No, yo había visto a Camilo en la Sierra Maestra, pero lo conocí verdaderamente en el llano. Cuando él bajó en abril de 1958, a organizar los grupos que operaban en el llano y dejó al frente de las tropas en Bayamo, Holguín y Las Tunas a Cristino Naranjo, que era mi jefe».

¿Entonces cómo fue que llegó a trabajar con él?

«Eso fue después del triunfo de la Revolución. Camilo, estando en La Habana, mandó a buscar a Cristino con 20 hombres y fuimos para el Estado Mayor Nacional para trabajar allí, en un pelotón de apoyo a las Fuerzas Armadas Nacionales y nuestra misión era enfrentar la contrarrevolución, la lucha contra bandidos y ese tipo de cosas. En esos días, veíamos mucho a Camilo, estábamos en una casa en Marianao, donde él iba y dormía algunas veces y participaba con nosotros en algunas acciones».

¿Qué recuerda de ese tiempo a las órdenes de Camilo?

«Camilo era un jefe que sin ser militar de carrera, tenía grandes dotes. Era muy tranquilo para dar las órdenes. Se preocupaba mucho por la familia de los combatientes. Tenía muchas acciones que evidenciaban su amor por la gente. Yo nunca lo vi maltratar a un soldado por haber hecho algo mal. Lo llamaba, le daba consejos. Le gustaba echarle a uno en el bolsillo alguna novelita de guerra para que uno leyera. Hacía cosas así. Jaraneaba, pero era muy recto en todo».

Estar con Cristino, bajo el mando de Camilo le dio la posibilidad de tomar parte en la rendición de Huber Matos. ¿Cómo recuerda esa acción?

«Si, recuerdo muy bien que fue el 21 de octubre, nuestra tropa, que éramos 29, contando a Camilo y Cristino Naranjo, salimos de La Habana a las 2:00 de la mañana y llegamos a Camagüey. Cuando Fidel se distrae, Camilo aprovecha y sale por debajo de una cerca, seis de nosotros lo seguimos. Al llegar al regimiento, Huber Matos estaba sentado en una salita con dos hombres más. Camilo le dijo que venía a tomar posesión y fueron juntos a conversar más alejados. Ahí en esa parte ya yo no estuve. No hubo ningún tipo de resistencia. Después, nosotros trasladamos a los traidores para distintos lugares».

¿Se presume que usted fue la última persona que habló con Camilo antes del accidente?

«Bueno, es lo que se dice, pero yo no puedo asegurarlo. Lo que sé es que el 28 de octubre, yo llegué a Camagüey, después de llevar unos prisioneros a Isla de Pinos, y allí estaba Camilo acabando de organizar todo. Cuando se terminó la reunión, me dio la orden de trasladar a un preso hasta la prisión de Torrens. Él me dio las llaves de dos carros y me dijo que me esperaba al otro día en el Estado Mayor. Pero uno de los carros que yo llevaba comenzó a presentar desperfectos mecánicos. Por eso, me comuniqué por radio con la torre de control, que hizo un puente con el avión y le dije que íbamos retrasados. El piloto llamó después, cuando íbamos por Villa Clara y le dije que el problema se había resuelto. Yo sentí algo extraño y le dije que me pasara con Camilo. Y lo único que él dijo fue «dicen que nos estamos desviando porque hay una tormenta» y de ahí no se escuchó nada más».

Al llegar a La Habana, Eusebio se sorprendió al saber que Camilo aún no había llegado. Después de entregar al detenido, fue hasta el Estado Mayor. Allí los compañeros tenían la remota esperanza de que viajara con él en los automóviles. Al saberse la verdad, todos quedaron muy conmovidos. Días después, tras una búsqueda de todo el pueblo, Fidel confirmó la triste noticia de la desaparición física de Camilo.

Eusebio González Rodríguez, no olvida aquellos tiempos que trabajó con el Señor de la Vanguardia y siempre está dispuesto a compartirlo con las nuevas generaciones, para que el recuerdo del Comandante Camilo Cienfuegos siga vivo en el pueblo.

/mdn/

 

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Sobre Tania Ramirez

Periodista. Graduada de Ingeniería Química. Reportera de Radio Victoria, en temas de la ciencia, la tecnología y el medio ambiente y la historia local. En una etapa se desarrolló como Jefa de Información de esta emisora. Le gustan los temas sociales y la polémicas sobre asuntos de la vida diaria. Es miembro de la Unión de Periodistas de Cuba. @TaniaRamirezR

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