Lecturas

A Puerto Padre me voy

Las Tunas.- «Puerto Padre tiene cosas que no las tiene La Habana, ni Matanzas, ni sus hermanas. Villa Clara o Camagüey…» así,  Emiliano Salvador, uno de los grandes jazzistas de Latinamérica dejaba, en las notas musicales, las maravillas de esta tierra a través de la pieza musical «A Puerto Padre me voy».

El municipio del norte tunero abre un diapasón de oportunidades tras conocerse que podría incluirse entre los territorios que reciban cruceros en Cuba. Se reconocen las potencialidades de Puerto Padre para el turismo nacional y extranjero por sus riquezas naturales, arqueológicas, geográficas y agrícolas.

Portus Patris, nombre en latín de Puerto Padre,  aparece dibujado en un mapa junto con Baracoa y Gibara en 1541. La Villa Azul, como también se le reconoce, tiene una historia bastante interesante.

Entre sus atractivos naturales se encuentran un pozo de agua dulce en pleno mar y más de un centenar de kilómetros de costas de aguas claras, arena fina y playas vírgenes.

Con la ampliación del trabajo por cuenta propia, es el segundo municipio de esta provicnia que más desarrolla el sector privado. Las casas de arrendamiento son una competencia para el Hotel Covarrubias, con Cuatro Estrellas y promocionado por prestigiosos turoperadores.

El agroturismo también es una oportunidad. Múltiples familias apuestan por el desarrollo de tecnologías agroecológicas, la diversificación de las producciones y la esencia de la cocina criolla autóctona para conquistar a foráneos y locales mediante la agricultura sostenible.

La también conocida como Villa Azul de Cuba  transforma la imagen de la ciudad gracias al financiamiento que se obtiene tras la aplicación de la Contribución Territorial para el Desarrollo Local vigente desde 2014 y según contempla la Ley Tributaria.

El municipio de Puerto Padre es uno de los incluidos en el Proyecto de Desarrollo Integral propuesto al Ministerio de Finanzas con el que se destinan al territorio cifras millonarias para invertir en el rescate de obras arquitectónicas y el fomento de la agricultura, entre otras prioridades de la Ciudad de los Molinos.

Así se planea la prosperidad de una Villa con un futuro Azul como de cuentos de hadas pero con una ciudadanía dispuesta a transformar su realidad gracias a su empeño.

Para quienes nunca han visitado sus calles empinadas, su malecón, su Fortín de la Loma, les convido, ahora mismo yo: A Puerto Padre me voy…

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