Las Tunas, Cuba. Viernes 22 de Septiembre de 2017
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Somos del Urquiza

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MANOS_121Llegar al Instituto Pre Vocacional de Ciencias Exactas Luis Urquiza Jorge en  Las Tunas es, para todos los que nos hemos formado en sus aulas, una experiencia exquisita  que te devuelve  a la época  en la que el uniforme azul, los días de pase, los amigos y alguna que otra «locura adolescente» absorbían, para bien,  el ritmo de la vida.

Volver es reencontrar a profesores y no piensas, mientras  les das un beso agradecido, en que esa es   prueba irrefutable de la «estabilidad del claustro docente», te concentras en mirarlos, porque pasan los años-  se les nota-  pero están en el  mismo lugar, como un horcón bendito,  para recordarte, incluso, tus propios por qués.

Y mientras te miran, se acuerdan y agradeces  que no te mezclen con otra graduación, otro nombre, otro contexto; ellos saben exactamente de qué año eres y «con quién andabas» porque has sido en sus vidas único e irrepetible, como de seguro lo han sido todos los demás, andando solos por esos pasillos  nuestros.

Te cuentan de tus compañeros de aula, gente buena de cuya vida  actual a veces no tienes ni idea y ellos te dicen: «chica, el que se sentaba siempre al lado de la ventana»  y te obligan a recordar  y te hacen reír y te enteras que están viviendo en La Habana o en Manatí o en Rusia y que este tiene dos hijos y aquel se hizo Doctor en Ciencias y todos, todos, se alegran de ver «al profe»  en cualquier recoveco de la vida.

Descubres que sigue siendo un problema el agua, que la lomita del comedor  todavía te parece fastidiosa, que la Plaza se mantiene como punto de  chistes y encuentro y  celebras, en silencio, cada triunfo que conquistan porque es también tuyo, de los tuyos,  que, por desconocidos  que te resulten, son los rostros de ahora.

Cargan, los estudiantes de hoy, los desafíos de su tiempo y tienen, los profes de siempre, el empeño medular de acompañarles para enraizar las claves del mañana; sin embargo, lo sabes, al pasar los años hay líneas  que se desdibujan, recuerdos que se entrelazan, verdades bien sembradas: todos somos del Urquiza.

Y si,  en un diálogo cualquiera, en plena calle,  conoces a alguien  y   descubres  esa suerte de punto de encuentro, de nostalgia compartida, te hace sonreír , crea una conexión especial que te trasciende y tiene su raíz ahí, en la algarabía cómplice de sus  pasillos y el recuerdo grato de este o aquel profesor.

 

 

 

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Sobre Esther de la Cruz Castillejo

Periodista. Licenciada en Comunicación Social en la Universidad de Oriente. Máster en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de La Habana, 2009. Diplomada del Instituto Internacional de Periodismo José Martí, de La Habana. Desde su graduación se desarrolla profesionalmente en Radio Victoria y se desempeña como reportera para atender los temas de la educación. Es miembro de la Unión de Periodistas de Cuba. @vozcubana

Un comentario

  1. Julieth Briñas Cera

    Muy bonito comentario, es real: todos somos del Urquiza, han pasado 20 años de nuestra graduación y tres años más del ingreso al IPVCE parece mentira, como ha pasado el tiempo. Todavía conservo las mismas amistades de cuando estudiaba allí: Yadira, Coset, Maidelin, Kenia, Yoenia, somos las que más comunicación mantenemos, otros como: Delfín, Lázaro, Yanet, Leonardo, Yordan, Tanier, Gustavo, José Antonio, Sadiel, Maritza, Sneider, Yusleidis y tantos, algunos no los he vuelto a ver desde la graduación. Los profesores excelentes algunos desaparecidos y muy queridos por todos los estudiantes: Luis Hernández, Roger Ávila, maravillosos seres humanos que nos enseñaron a ser mejores personas. Muchos profesores aún estan allí para suerte de las nuevas generaciones. Recuerdo con respeto a Landrove, Roberto, Raulito, Vargas, Mawat, Margarita Céspedes, Esther y tantos otros a los que admiramos por su dedicación y entrega. Fue una etapa importante de nuestras vidas aprendimos a compartir lo poco que teníamos y de allí salimos fortalecidos. Le agradezco a la periodista que me haya obligado a realizar un alto en mi trabajo cotidiano para recordar este hermoso pasaje de mi vida. Ojalá un día podamos reunirnos los que nos graduamos en el curso 1993 – 1994. Para todos ellos donde quiera que esten, muchos éxitos. Para los profe nuestro agradecimiento eterno. Un beso grande de Julieth Briñas Cera.

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