Las Tunas, Cuba. Martes 12 de Diciembre de 2017
Home > Las Tunas > Oficio arriesgado en las alturas

Oficio arriesgado en las alturas

Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Email this to someonePrint this page

Oficio arriesgado en las alturasPor estos días se trabaja en la reparación de la torre del central azucarero Antonio Guiteras, ubicado en el poblado de Delicias, del municipio Puerto Padre, en la provincia de Las Tunas.

El majestuoso Fortín, representa el poderío de ese coloso, que ostenta la corona de mayor productor de azúcar del país.

Una brigada de expertos en retar las alturas se hacen cargo de reparar la cornisa de la torre, afectada además del desgaste que causa en esas construcciones el paso del tiempo, las descargas eléctricas, y las lluvias entre otras causas.

Las torres del central, se construyeron entre los años 1898 y 1914, pues este ingenio está entre los 13 construidos por norteamericanos en Cuba.

Con 74 metros de altura, la torre erigida en la actualidad hace gala del nombre del ingenio, edificado bajo la influencia de Menocal en 1910 en el cual se empleó el material útil del ingenio de San Manuel que fue desmantelado.

A más de 100 años las torres se mantienen infalibles al paso del tiempo, y todo gracias a la intención de incluir en la etapa de reparaciones que antecede al período de zafra, el mantenimiento de las cornisas, por donde en cada inicio de contienda azucarera brota el humo gris, como muestra fehaciente del inicio de la molida en el central. Humo gris que además dice a los entendidos en los procesos de eficiencia fabril, cómo marchan los parámetros de eficiencia en la producción azucarera.

Sin miedo a las alturas

Las torres de un ingenio azucarero son grandes edificaciones, que por sus características se consideran construcciones especiales; para obrar en éstas arquitecturas se requiere el servicio de una brigada, única de su tipo en Cuba, perteneciente al Ministerio de la Construcción, y que se mueven por todos los territorios del país.

Así llegaron a la localidad de Delicias, los ocho integrantes de la brigada para dejar listas las cornisas de este coloso, tarea que no ha sido nada fácil, pues requiere condiciones específicas a las que se refiere Osvaldo Torres Tamayo, miembro de la brigada.

«Aquí en Guiteras estamos subiendo el equipo para tumbar la cornisa y repararla, esta misma está afectada por las descargas eléctricas, porque no tiene pararrayos».

¿Y en el día cuántas veces pueden subir?

«Nosotros vamos escalando poco a poco todo el equipo, y lo hacemos por tramos de dos metros, a veces damos cuatro saltos, cinco saltos y hasta siete saltos, y en ocasiones compartimos los hombres, unos suben por fuera de la chimenea, y otros por dentro, eso depende del estado de la torre, y trabajamos hasta el mediodía más o menos».

¿El tiempo allá arriba de qué depende?

«Las condiciones del tiempo influyen, pues cuando está lloviendo no podemos seguir, o cuando el sol o el aire están muy fuertes».

¿Qué otros requisitos se requieren para este trabajo?

«Es necesario tener los medios, por ejemplo, los cinturones, los cascos, los cables, los andamios, y muy importante, por la mañana tenemos que tomarnos la presión».

¿Y cumplen con todos éstos requisitos?

«Si como no, aquí un fallo nos cuenta la vida, nosotros hemos tenido algunos lesionados, por suerte ningún accidente graves».

¿Cuál es el tiempo que demoran en terminar el trabajo?

«El trabajo se termina entre los 30 días más o menos, pues vamos subiendo poco a poco, y después es que comenzamos la recuperación de la cornisa con hormigón, trabajo que debemos hacer con calma, para que quede con calidad, pues de eso depende que sea duradero, pero además que después no se den accidentes, pues imagínese que debajo de las torres están las áreas de generación de vapor, por donde circulan muchos trabajadores».

¿En alguna ocasión han sentido miedo?

«No qué va, aquí no se puede tener miedo, porque no puedes trabajar, la mayoría llegamos muy jóvenes y aquí estamos, yo por ejemplo, aprendí con mi padre, que es uno de los fundadores, y ahora uno de mis hijos también está en la brigada».

Jorge Doceff Taxidor es otro que forma parte del grupo desde hace varios años, quién confiesa que nunca ha sentido miedo a escalar las inmensas chimeneas de los centrales, incluso, ni en las torres de las termoeléctricas que miden hasta 194 metros de alto, pero que sin embargo jamás trabajaría en los techos, a pesar de que esta labor se realiza a una menor altura».

La reparación de las cornisas en las chimeneas del central Antonio Guiteras es uno de los ejercicios más difíciles de la etapa, así lo percibieron los residentes en el poblado de Delicias, y los trabajadores del ingenio, quienes algunos nunca habían vivido esta experiencia, y que reconocen el valor de estos hombres que desafían las alturas, sobreponiéndose a los miedos que entraña su quehacer en función del desarrollo de industrias tan importantes para la economía cubana como la azucarera.

/mdn/

 

Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Email this to someonePrint this page

Sobre Yaimara Cruz García

Periodista. Graduada de la Universidad de Oriente. Fue jefa de Información en Radio Victoria y del canal territorial TunasVisión, en Las Tunas, provincia al oriente de Cuba. Se desempeña como reportera de esta emisora y le da tratamiento a los temas de zafra, con el protagonismo humano y las historias de trabajadores azucareros. Le gusta andar en los campos detrás de las hazañas en la producción de azúcar. Es miembro de la Unión de Periodistas de Cuba. @YaimaraCruz

Comentar

Su dirección de correo electrónico no será publicada.Los campos necesarios están marcados *

*


6 − = uno