Las Tunas, Cuba. Lunes 25 de Septiembre de 2017
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Y el Che volvió a Santa Clara

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nichos-memorial-che-santa-clara-cvmEra la mañana del 17 de octubre de 1997 y toda Cuba, prendida de los televisores, seguía atenta la ceremonia intensa en la que el Che quedaba definitivamente anclado en Santa Clara.

Todo había comenzado tiempo atrás. El día mismo en el que las manos del soldado Mario Terán le dieron muerte en la escuelita de La Higuera.

Desde allí trasladaron el cuerpo sin vida del argentino hasta el cuartel del regimiento Pando, en Vallegrande, al filo de las dos  de la madrugada del once  de octubre. Dijeron,  lo habían incinerado y esparcido sus cenizas en la selva;  el tiempo, sin embargo, cambió la versión.

El 21 de noviembre de 1995, el general retirado Mario Vargas Salinas declaró a medios de prensa que el Che había sido sepultado bajo la pista de aterrizaje del antiguo aeropuerto de Vallegrande. Tres días después, en medio del revuelo internacional causado por la noticia, el presidente Gonzalo Sánchez de Lozada firmó un decreto mediante el cual autorizaba iniciar la búsqueda.

La osamenta número dos, en la fosa siete. Allí estaba el Che. Los  restos más completos. Todavía se conservaba  parte de una chaqueta verde olivo sobre el torso y el cráneo. En la pelvis quedan pedazos de un cinturón de cuero. A la osamenta le faltaban  las manos.

Luego se sabría  de la prominencia de los arcos superciliares coincidente  con esa característica en la frente del Che. La ausencia de un molar superior izquierdo también correspondía  con su ficha dental. No quedaron dudas, era  el soldado de América y Cuba se dispuso a traerlo de vuelta, a recibirlo.

La ceremonia de bienvenida se efectuó el 12 de julio de 1997 en el aeropuerto militar de San Antonio de los Baños, en La Habana y una Aleidita Guevara, llorosa y determinada, pidió a Fidel hiciera el honor de recibir los  restos  de su papá y el de otros seis guerrilleros.

Fueron días  de anécdotas, recuerdos, pañuelos y ardores; jornadas en las que  millones siguieron todos los sucesos y  el recorrido de ese octubre   prendidos de los televisores. Fueron los primeros días del Che otra vez en Cuba. Hoy,  más de 15 años después,  sigue siendo soldado aguerrido y presencia vital.

 

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Sobre Esther de la Cruz Castillejo

Periodista. Licenciada en Comunicación Social en la Universidad de Oriente. Máster en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de La Habana, 2009. Diplomada del Instituto Internacional de Periodismo José Martí, de La Habana. Desde su graduación se desarrolla profesionalmente en Radio Victoria y se desempeña como reportera para atender los temas de la educación. Es miembro de la Unión de Periodistas de Cuba. @vozcubana

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