Las Tunas, Cuba. Lunes 25 de Septiembre de 2017
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Moraima y el fruto que nace de sus manos

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Moraima y el fruto que nace de sus manos

Con orgullo, Moraima muestra una de las carteras de
malangueta que nacen de sus manos.

Las Tunas.- Moraima Martínez Reynaldo transmite una alegría contagiosa cuando camina por cualquier rincón de Barranca o cuando permanece en su área de trabajo en la Cooperativa de Créditos y Servicios (CCS) Josué País, del municipio de Las Tunas.

Hace ya cinco años que dejó su bata blanca de enfermera y decidió dar un vuelco a su vida, al demostrar que las oportunidades se aprovechan con optimismo.  Ya estuvo en un intercambio de experiencias en Colombia y muy pronto viajará a República Dominicana.

En su lugar de residencia hay mucha tradición por las artes manuales y hasta allá encaminó sus pasos cuando supo de un proyecto para trabajar la malangueta, planta invasora que abunda en los embalses y en los canales de dicha comunidad rural.

La apoyaron sus hijos y especialmente el carácter jovial que la inunda desde el amanecer y que la hace reír constantemente a la vez que suma voluntades, acciones, esperanzas y resultados.

¿Cuál es el origen del proyecto?

“Es una iniciativa económica de la cooperativa, en coordinación con las áreas de proyecto de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños.  Fuimos visitados por representantes de Oxfam, de la Unión Europea, y tuvimos la oportunidad de comenzar el programa con equidad de género. Se decidió que las mujeres de nuestra CCS tengan la mayor participación en las fuentes de empleo del taller artesanal, dándoles empoderamiento y liderazgo”.

El proyecto se vincula bastante con la protección del medio ambiente.  ¿Cuáles son sus beneficios?

“Estamos afectados con esa planta invasora en nuestros embalses pues ocupa todo el espacio, crece con rapidez, impide el desarrollo de los peces y absorbe tanto el agua almacenada como la que cae del cielo.  Pero, eso no es todo.  Nosotras la aprovechamos para la artesanía y le damos otros usos. Es muy buena para alimentar a los animales, tanto a aves como a  cerdos, carneros y otros.  Y también la utilizamos para producir biocompost, un fertilizante orgánico que protege los suelos y favorece los cultivos”.

¿Cuán difícil es el trabajo?

“La técnica del cortado de la malangueta es un poco difícil.  Hay que meterse al agua.  Pero, tenemos hombres que, aunque no son parte del proyecto, hacen esa tarea.  Es un trabajo largo y constante, porque la planta se desarrolla muy rápido y ahora con estas lluvias, cada dos o tres días hay que cortar”.

¿Qué dicen las integrantes del proyecto?

“Son cinco compañeras que hacen sombreros, carteras, mochilas y otros artículos, a la vez se adiestran con unas máquinas maravillosas que nos dieron.  Ellas están muy contentas por hacer vida social y principalmente por sus ingresos económicos.  Y también, por trabajar en la misma comunidad en la que viven”.

¿Cómo recuerda el viaje a Colombia?

“Lo recuerdo como una experiencia muy bonita.  Fue el año pasado y viajé acompañada por otras cinco mujeres del extremo oriental de Cuba que también desarrollan el proyecto.  Visitamos comunas de indígenas, con la iniciativa económica de graneros y tiendas mixtas.  Vimos su avance, compartimos nuestra experiencia y aprendimos las de ellas”.

¿Cuándo será el viaje a República Dominicana?

“Muy pronto.  Será a finales de este mes de octubre.  Transmitiré la experiencia que tenemos con la malangueta, invitada por el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente.  Impartiré las clases de artesanía a campesinas de ese país, que tienen la planta en los embalses.  Ellas no tienen ninguna tradición de trabajarla.  Las adiestraré en el proceso de extracción, secado, tejido y otras actividades”.

¿Cómo evalúa su vida actual y la de las mujeres que le acompañan en el proyecto?

“Me siento muy útil y dichosa.  Mejoramos económicamente, nos crecimos como personas, nos convertimos en independientes.  Les digo a mis compañeras que confíen en ellas, que siempre estaremos en tareas importantes y que siempre saldremos adelante”

Difícil ha sido el comienzo para la sencilla mujer rural.  Pero, poco a poco se abren las puertas para la comercialización y de ese despegue económico depende la satisfacción de otras féminas que secundaron lo que inicialmente parecía un absurdo.

Hoy Moraima Martínez Reynaldo es dueña de reconocimiento social no solo en el territorio tunero sino más allá de las costas cubanas; pero, eso no le quita su risa constante ni las ganas de crecer entre carteras, bolsos, mochilas, sombreros y otros artículos que nacen de sus manos.

/mdn/

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Sobre Yenima Díaz Velázquez

Periodista. Máster en Ciencias de la Comunicación. Fue jefa de Redacción y subdirectora del Sistema de Radio en la provincia de Las Tunas. Como reportera se destaca por su sensibilidad para las historias de vida a través de entrevistas. Miembro de la Unión de Periodistas de Cuba. Ama por sobre todas las cosas a sus hijos Johana y Oscarito, le facsina el color verde y es amante de la naturaleza, la música. Para ella el amor abre cualquier puerta y la amistad es un puente para sustentar la vida. yenimadv@enet.cu Blog: http://www.soydelastunas.blogspot.com

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