Las Tunas, Cuba. Miércoles 22 de Noviembre de 2017
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Mensaje de Rusia al mundo postsoviético desde el mar Caspio (III)

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Mensaje de Rusia al mundo postsoviético desde el mar CaspioJorge Petinaud Martínez
Prensa Latina

Moscú.- Los hilos del terrorismo en Siria conducen a los intereses de las grandes corporaciones energéticas occidentales y de algunos países del Medio Oriente, según denuncias de expertos del sector.

El jefe del departamento de Análisis de la empresa Golden Hills Kapital AM, Miajil Krilov, aseguró que Occidente busca derrocar al presidente sirio, Bashar al-Assad, para eliminar la dependencia europea de los suministros de gas ruso.

«Si derrocan a Assad, Qatar podrá construir un gasoducto a través de Turquía a Europa, donde tomará una parte a Gazprom», sostuvo el experto en temas energéticos, en declaraciones a Gazeta.ru.

La publicación refiere que en la actualidad el consorcio ruso controla entre un 25 y 30 por ciento de los suministros del hidrocarburo a la Unión Europea (UE), mientras que la cuota de mercado de Qatar es cuatro veces menor.

Según la fuente, el país desangrado por una guerra que ya provocó más de 240 mil muertes y unos 11 millones de desplazados es la ruta más cómoda y barata para llevar el carburante qatarí hasta el denominado Viejo Continente.

El país árabe es uno de los pocos puntos de tensión que frena la creación de las mejores vías geográficas y de las más baratas para el suministro del combustible azul de Qatar a Europa, explicó el especialista.

Krilov considera que el reforzamiento de la posición del mandatario constitucional de Siria beneficiaría a Moscú en la competencia por el mercado gasífero europeo.

Estos razonamientos están en consonancia con la denuncia formulada el 28 de septiembre último ante la Asamblea general de la ONU por el líder ruso, Vladimir Putin, en el discurso en que ratificó la voluntad de ayudar al Gobierno legítimo de Siria en la lucha contra el terrorismo en correspondencia con el derecho Internacional.

Putin entonces se refirió al desarrollo de los acontecimientos en Ucrania, e hizo notar que el descontento de la gente con las autoridades en ese país fue utilizado para encender la crisis. «Un golpe de estado fue orquestado desde el extranjero y derivó en una guerra civil», precisó el titular de Rusia.

Sobre las sanciones unilaterales aplicadas sin tener en cuenta la Carta de la ONU y convertidas en práctica común, Putin denunció que más allá de los objetivos políticos sirven para desplazar del mercado deslealmente a los rivales.

Aclaró, sin embargo, que la economía se rige por reglas del mercado, y Moscú aprenderá a avanzar sin líneas de demarcación y actuará sobre la base de la transparencia y las normas conjuntamente aprobadas, incluidas las de la Organización Mundial del Comercio que propician el libre mercado, las inversiones y la competencia abierta.

Remarcó enfático el titular ruso que la actividad de cualquier Estado que ignore las resoluciones de Naciones Unidas es ilegítima, e hizo alusión al «solo centro de dominación global emergido después del final de la denominada Guerra Fría».

En esas circunstancias, observó, quienes se vieron a sí mismos en el tope de la pirámide sintieron la tentación de creer que son tan fuertes y excepcionales que saben bien lo que todo el mundo debe hacer, y así, según creen, no es necesario reconocer el papel central de la ONU, dijo Putin.

Por eso suelen «erigirse en la única vía» en vez de automáticamente sancionar y legalizar las necesarias decisiones del organismo internacional, agregó.

Cualquier actividad de cualquier Estado que ignore este orden es ilegítima y está en contradicción con la Carta de Naciones Unidas y las leyes internacionales vigentes, concluyó el estadista ruso.

UCRANIA Y LA GEOPOLÍTICA GASÍFERA DE EE.UU.

El primer ministro ucraniano, Arseni Yatseniuk, develó el papel que Washington confiere a Kiev en su geopolítica gasífera al confirmar en junio de 2014 el plan de venta a empresas norteamericanas y europeas de su sistema de gasoductos.

Por esas tuberías transita más de la mitad del hidrocarburo ruso hacia los países de la Unión Europea (UE), cuyo consumo total del combustible azul depende en casi un 34 por ciento de las entregas procedentes de Rusia.

Una conversación telefónica filtrada en Internet de la subsecretaria de Estado norteamericana Victoria Nuland durante las revueltas que desembocaron en el derrocamiento del presidente Víktor Yanukóvich evidenció el interés de Washington por imponer a Yatseniuk como timonel de la economía ucraniana.

A tono con el interés de sus mentores, el gobernante trajo en 2014 a primer plano el tema del que había hablado varias veces solo como un proyecto que podría atraer a inversionistas occidentales hacia la explotación del sistema de tuberías que data de la época soviética, sin tener en cuenta la participación de Moscú en esa empresa multinacional.

Sin ambages, el jefe de Gobierno proclamó al presentar la iniciativa ante el Parlamento que su propuesta permitiría modernizar los gasoductos, aumentar sus dividendos y fue enfático al aludir a Rusia.

«Contrarrestará la construcción de ductos ajenos a Ucrania», puntualizó Yatseniuk en referencia a rutas alternativas previstas entonces por el gigante ruso Gazprom para reducir la dependencia del tránsito a través del inestable vecino eslavo.

ATAQUE A SOUTH STREAM

De acuerdo con el proyecto de ley entregado a la cámara legislativa unicameral, el plan abrió las puertas al traspaso a inversionistas norteamericanos y europeos de hasta un 49 por ciento del paquete de control como operadores de las tuberías.

Reiteró que sería una oportunidad para frenar la construcción, en primer lugar, del gasoducto South Stream (Flujo del Sur) y enviar todo el hidrocarburo a través de las tuberías ucranianas.

Durante el XXI Congreso Mundial de Petróleo, celebrado en Moscú a mediados de 2014, el ministro de Energía ruso, Alexander Novak, criticó las presiones que ejercía la UE sobre los países del Viejo Continente participantes en el proyecto conjunto para la construcción de ese gasoducto, al punto que Moscú debió engavetar esa obra.

La UE, observó Novak durante su intervención en el foro global energético, ha demostrado una posición dura respecto a la participación rusa en los proyectos de infraestructura gasífera y mencionó los gasoductos Opal, Flujo del Sur y Yamal-Europa.

Un informe reseñado en ese congreso petrolero desentrañó el plan que lleva adelante Estados Unidos para desplazar a Rusia en 2018 como el principal productor y exportador de gas.

El artículo del experto Steve Marshall publicado en el Diario Oficial del foro bajo el título «North América on the upswing» («Norteamérica en alza») resultó revelador para los representantes de más de 500 empresas internacionales de petróleo y energía asistentes.

La consultora basada en Reino Unido Wood Mackenzie pronostica en ese informe que Norteamérica, con Estados Unidos a la cabeza, pugna por lograr al final del actual cuatrienio una producción excedente sobre la demanda que le permita convertirse en uno de los grandes exportadores del carburante.

Adicionalmente, con una producción orientada a duplicar los mil millones de toneladas de petróleo equivalente (siete mil 900 millones de barriles del oro negro equivalente), hacia 2030 esta zona se propone llegar a ser la mayor productora del combustible azul en la Tierra, según la fuente.

Paul McConnell, principal analista de tendencias globales de la firma consultora, advierte que el renacimiento de la producción de gas y petróleo de Norteamérica es la propensión crítica en los suministros que afectará al mercado internacional a largo plazo.

Al propio tiempo, se espera que la demanda europea crezca hacia 2030 en más de un 50 por ciento, de 215 millones de toneladas de petróleo equivalente a 320 (unos dos millones 500 mil barriles del carburante equivalente), pese a la inseguridad de los suministros y los altos costos.

El principal analista de gas y energía de Mackenzie, Massimo Di-Odoardo, en tanto, destacó en su visión que la Unión Europea (UE) mantendrá su relación de dependencia a largo plazo del hidrocarburo ruso.

Tal punto de vista explica por qué Estados Unidos utiliza a Ucrania como punta de lanza contra Rusia para obstruir sus entregas de gas a Europa a través de este país eslavo mientras presiona a los europeos para que se sumen en la cruzada antirrusa.

En igual dirección apunta la prioridad en los planes de derrocar en Siria al presidente Bashar al-Assad por encima de la decisión de «combatir» el terrorismo al frente de una coalición internacional, que con sus bombardeos no logró durante un año lo que Rusia en 10 días.

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