Las Tunas, Cuba. Miércoles 20 de Septiembre de 2017
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Embarazo precoz en Latinoamérica, un problema de graves dimensiones

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Embarazo precoz en Latinoamérica, un problema de graves dimensionesJosé Gabriel Martínez
Prensa Latina

La Habana.- Cercano a los días en que 150 jefes de Estado y gobierno aprobaron nuevas metas de desarrollo, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) informó que Latinoamérica es la segunda región con mayor tasa de embarazo adolescente.

En un informe presentado el 24 de septiembre en Guatemala, dicha entidad reveló los resultados de un estudio que desarrolló junto a la organización Plan Internacional en 2013, en seis países de la región: República Dominicana, Guatemala, Honduras, Colombia, Paraguay y Brasil.

El objetivo central de la investigación, explicaron sus coordinadores, era comprobar y analizar desde las aristas cultural, social y emocional, las complejidades asociadas al embarazo adolescente, cuya tasa en América Latina y el Caribe no ha descendido en la misma proporción que la de otras áreas.

Los datos del informe revelaron que una de cada tres jóvenes latinoamericanas es madre antes de sus 20 años. Entre los países con peor balance se encuentran Honduras con el 26 por ciento, República Dominicana (25), Guatemala y El Salvador (24).

El especialista en política social de Unicef Juan Enrique Quiñonez advirtió en la presentación que los datos actuales lleva a pensar que en 20 años la región latinoamericana será la de “mayor tasa de fecundidad de adolescentes del mundo”.

Su aseveración concuerda con los estimados de la división de Población del departamento de Asuntos Económicos y Sociales de Naciones Unidas, que prevé que el índice de Latinoamérica será el más alto del mundo y se mantendrá estable entre 2020 y 2100.

Las principales causas del fenómeno identificadas por el estudio no difirieron de las planteadas en la literatura e investigaciones existentes sobre el tema.

En este sentido, continúan siendo factores generadores de la problemática la violencia estructural asociada a la pobreza, la violencia ideológica o machista y la violencia sexual.

Los investigadores destacaron además como motivos por los que muchas adolescentes quedan embarazadas la falta de acceso a educación y a servicios de salud reproductiva, la voluntad propia, los obstáculos a los derechos humanos, el matrimonio infantil y las expectativas sociales, signadas por la desigualdad de género y una cultura machista.

El embarazo en adolescentes, provocado por cualquiera de estas causas, para el representante de Unicef en Guatemala, Christian Skoog, es además una violación a los derechos humanos de las niñas, ya que las obliga a reproducir el ciclo de pobreza del que son víctimas y les priva del acceso a la educación.

Su organización reconoce la toma de conciencia sobre el problema por parte de gobiernos y la sociedad en general, materializada en planes subregionales, políticas sociales y programas «prometedores».

No obstante, reafirma la necesidad de avanzar a mayor ritmo en la instrumentación de políticas públicas y legislación para abordar el tema con un enfoque más integral, atacando las situaciones que constituyen causas y determinantes del fenómeno.

Al respecto, Quiñónez recalcó la importancia de trabajar con sistemas educativos y de salud que sean amigables con la niña; no sólo que le garanticen el acceso a métodos anticonceptivos, sino también que le proporcionen una educación integral en sexualidad.

Como una posible vía, el especialista señaló la formación de un mayor número de educadores en la materia, que se imbriquen en los procesos comunitarios y se erijan en líderes, para poder incidir en la vida de las niñas y contribuir a cambiar sus comportamientos sociales.

Coincidentemente, un día después de la presentación del informe inició en la sede de Naciones Unidas la Cumbre sobre la Agenda de Desarrollo Sostenible Post-2015.

Con la presencia de 150 jefes de Estado y de gobierno, el cónclave, que se desarrolló entre el 25 y el 27 de septiembre, fijó 17 objetivos de desarrollo para la humanidad, centrados en la eliminación de la pobreza y el hambre, el logro de la seguridad alimentaria, y garantías para una vida sana y con bienestar.

Las nuevas metas sustituyeron a los llamados Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), que si bien no fueron alcanzados por todos los países, impulsaron avances en algunas esferas como la disminución de la pobreza.

Sin embargo, como señaló en su intervención el presidente de Cuba, Raúl Castro, los avances, 15 años después de adoptados los ODM, son insuficientes y están desigualmente distribuidos.

No menos de dos mil 700 millones de personas en el mundo viven aún en la pobreza, destacó el mandatario, quien además refirió otros hechos insoslayables que demuestran el incumplimiento mayoritario de los ODM, como los elevados índices de mortalidad materna e infantil en las naciones subdesarrolladas.

Al momento del debate y aprobación de los objetivos de desarrollo sostenible, Raúl Castro criticó la ausencia de claros medios que permitan su implementación e instó a tomar acuerdos que pudieran concretarse en acciones.

Para muchos jefes de Estado y gobierno, así como especialistas y observadores, el proyecto de metas resulta particularmente impreciso a priori, fundamentalmente en lo referido a la transferencia de los recursos necesarios, financieros y tecnológicos, para la consecución de las mismas.

Se teme que pueda ocurrir lo mismo que con los ODM, que a pesar de influir en políticas y programas que sacaron a un gran número de personas de la pobreza, no lograron materializarse tal y como fueron planteados ni lograron resultados jactanciosos.

Un ejemplo bastante ilustrativo es el del embarazo en adolescentes y sus secuelas, reproductoras de la pobreza y condiciones desfavorables para un normal desarrollo social.

A pesar de que la región latinoamericana logró disminuir cuantitativamente la pobreza y mejorar ciertos indicadores socioeconómicos, hoy es la segunda con mayor tasa de fertilidad en menores de edad, y con posibilidades de ser la primera en poco tiempo, tal y como advierte Unicef.

La disminución de los índices de embarazo precoz no constituye una meta por sí sola, al no estar considerado el problema como uno de los más acuciantes.

Sin embargo, realidades como que las niñas embarazadas pierden su infancia al asumir obligaciones de adultas, y que rara vez pueden ejercer sus derechos a la educación, la salud y un nivel de vida adecuado, hacen del tema un asunto de especial interés para la superación de la pobreza y males sociales adyacentes.

Para Unicef, la mejor forma de superar la situación existente es mediante la instrumentación de políticas públicas que, con un enfoque holístico y objetivos a largo plazo, permitan empoderar a las adolescentes y cambiar patrones culturales que de cierta forma aprueban las relaciones de estas con hombres adultos.

Sólo así, en conjugación con campañas masivas de comunicación y programas sistemáticos de educación para la sexualidad, la entidad considera que podrán superarse la situación actual y perspectivas de un problema de graves dimensiones, que atenta contra la eventual superación de la pobreza en el área.

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