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Blanca, la de Las Tanias

blanca_lastaniasCaen los cambios físicos y mentales se percibe el paso de las nueve décadas de vida de la tunera Blanca Rosa García Suárez, cuyo nombre se inscribió en el batallón Tania la Guerrillera, como la segunda que más caña cortaba en la provincia de Las Tunas.

Hoy la vida la recompensa con las atenciones de su nieta Yonaika Rodríguez, a quien acogió desde la adolescencia por la pérdida de su hija, y en la temprana viudez tuvo la ayuda de un compañero de trabajo, ya fallecido, al que acogió en su casa porque no tenía donde vivir, aunque nunca formaron pareja.

Esa vivienda la obtuvo en la microbrigada, en la cual él también la representaba algunas veces,  cuando ella se incorporaba a la zafra desde su puesto laboral de maletera en la terminal de ómnibus nacionales.

Uno de los recuerdos gratos que conserva y la enorgullece es el de un encuentro con Fidel Castro en Santiago de Cuba, donde estuvo frente a él.

Cuenta la nieta de Blanca Rosa cómo después de jubilada su abuela tampoco se podía estar quieta y trabajaba en las casas criollas de los carnavales.

Al cabo del tiempo, en páginas amarillentas quedaron los reconocimientos a esa mujer de menuda complexión física pero de energía multiplicada en arduas tareas agrícolas y constructivas, junto a otras tantas de los Comités de Defensa de la Revolución y la Federación de Mujeres Cubanas como fundadora.

Próxima a cumplir los 91  años de edad, no llegan visitas para Blanca Rosa García Suárez, una de Las Tanias; tiene el afecto de la  familia, lidiando desde hace quince años con su padecimiento del mal de Parkison. La vejez transcurre en el hogar que creó con el esfuerzo de una vida laboriosa.

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