Salud

En una profesión, la vida

Las Tunas.- El cuerpo de guardia de ginecobstetricia del hospital general docente Ernesto Guevara, de Las Tunas era un ir y venir de pacientes, y en medio de la vorágine de trabajo descubrí a una joven que de niña soñó ser médica y se siente a gusto en la especialidad que ejerce.

Ivia Esther Columbié es una de las residentes en ginecobstetricia más talentosas de la nueva oleada de profesionales en formación.

(Foto de la autora)
Ivia Esther Columbié (Fotos de la autora)

«Dice mi mamá que jugaba con las muñecas y a las blancas le ponía la cabeza negra, y a las negras le cambiaba los brazos y así», comenta esta joven de voz pausada y palabras precisas.

«Después del pre, ingresé en la Universidad de Ciencias Médicas e hice los seis años de la carrera. Soy médica porque me gusta y mientras estudiaba hacía la ayudantía en ginecología. Desde el segundo año realizaba guardias voluntarias en salón de parto y así fui conociendo la especialidad y mientras aprendía más me gustaba. Al final le había dedicado mucho tiempo a la ginecobstetricia, me encantaba y decidí en el posgraduado hacer esta especialidad».

¿Cómo valoras la preparación que recibes?

«Es buena, pero debe ser mejor. En toda especialidad la preparación es también autodidacta».

¿Cuál es tu principio?

«Primero prepararme todos los días y saber lo que uno está haciendo para no cometer errores; el segundo tener mucha paciencia para poder tratar y ser amable con el paciente».

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Yanet Pérez González.

Como Ivia, en medio del ajetreo de un salón de parto, encontré a Yanet Pérez González, una joven pequeña y menuda, pero muy sabia y dedicada. Ella ejerce el cuarto año de la residencia en una de las especialidades más complejas en estos tiempos en Las Tunas.

«La medicina es una carrera muy linda, en la que tenemos la posibilidad de ayudar a personas que llegan con alguna dificultad», asegura Yanet y añade que tiene la posibilidad de brindarle la curación a los pacientes y en otras ocasiones la parte espiritual que necesitan, sobre todo, apoyo emocional y psicológico.

¿Por qué te decidiste por la ginecobstetricia?

«Son muchas especialidades y cuando a uno le gusta la medicina pues se ve en duda, pero la ginecobstetricia es muy linda, tenemos la posibilidad de ayudar a las futuras madres. Las pacientes a veces se sienten un poco agobiadas por la situación del embarazo y entonces podemos brindarle el apoyo emocional que necesitan y además tenemos la oportunidad de ayudar a traer al mundo a un niño».

Es una responsabilidad grande trabajar en un salón de parto, sobre todo siendo residente ¿Cómo lo asumes?

«Yo trato de asimilar a diario lo mejor de los profesores para tener las mejores formación y condiciones, y ser ejemplo en el trabajo y, en particular, en la parte asistencial.

«Las experiencias son impresionantes, te enfrentas a cosas nuevas y cada paciente es un caso diferente, pero para mí empezar a operar es algo novedoso, bueno y difícil, porque bajo tu responsabilidad está el nacimiento del bebé y las condiciones en la que lo vas a traer al mundo».

Yanet, ¿qué te inspira todos los días?

«Me inspira saber que siempre hay pacientes nuevas esperándome, con sus necesidades y preocupaciones, y el levantarme todos los días pensando en eso me motiva para venir a darles lo mejor de mí».

Ivia y Yanet son dos futuros de la ginecobstetricia en Las Tunas y por la pasión con que ejercen esta profesión de profundo humanismo descubrimos que solo así conciben su vida.

/ymp/

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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