Lecturas

El Papa Francisco también en Las Tunas

papa-y-cuba_560x280Mi  hijo, pequeño y despreocupado, me dijo hace unos pocos días camino a la casa: ¿por qué hay tantas fotos en las calles  de un hombre que sonríe con la bandera cubana detrás? ¿Quién ese hombre viejo, mamita?

Confieso que me quedé medio perdida  en el primer  momento, no tuve la menor idea de la razón de aquella pregunta y mucho menos del hombre en cuestión; apenas media  cuadra de camino después  casi me grita: «mira, ese, ese es el hombre». Era el Papa Francisco y sonreí.

Entonces me di cuenta de lo que para mi hijo ya era obvio; la ciudad de Las Tunas también espera la visita del Papa Francisco y su imagen nos sonríe desde la puerta de cualquier casa, detrás de una bici, en un puesto de venta de alimentos o de viandas y en  las cafeterías particulares,  augurando igual algarabía: ya casi, casi, llega el Papa.

Le expliqué, claro, quién era y le hablé,  desde mis limitados conocimientos religiosos,  de la jerarquía de su figura y lo importante de su visita apostólica a Cuba; le dije mucho y él,  en sus pocos años, entendió algo, llegó a la casa y comenzó a correr, como si nada.

Yo seguí cavilando: recordé a mi colega  católica que me cuenta de su alborozo ante el suceso, «el tercer Papa que viene a Cuba», del convite de los preparativos en cada parroquia  y de la hora de salida para la misa de Holguín, « a esa vamos los tuneros», me cuenta.

Recordé a mi amiga de La Habana, que me asegura en cada correo: «esta ciudad es un hervidero, solo se habla del Papa y de la visita, en cualquier sitio al que vas» y lo dice contenta a pesar de que solo conoce  el Ave María y por insistencia estricta de su abuela paterna, católica hasta la simiente que no pudo enchufar su fe a la prole de niños intensos que le dieron sus dos hijos varones.

Pensé en muchas cosas: en los Cinco, que contaron con su atinada mediación para el regreso;  en el texto de Frei Betto que me habló del aborto y tanto me marcó el día; en la intervención del pontífice pidiendo paz para este mundo nuestro y pensé en el bloqueo, que se tiene que acabar y hasta  en la Plaza de San Pedro, vista por Rosa Miriam Elizalde.

Ya viene el Papa, será mañana, días de mucho trabajo para los periodistas y de televisores prendidos e tras la misa, los encuentros, los pronunciamientos, días  de esperanzas, de encuentros  y de amor.

 

 

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