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Por qué protestan los especuladores en la frontera colombo-venezolana

Los vendedores ambulantes ilegales de gasolina en la ciudad de Cúcuta, conocidos como Pimpineros, protestan nuevamente hoy en esa ciudad de la frontera colombo-venezolana por haber quedado sin ingresos, debido al cierre del límite binacional, reporta Prensa Latina.

Unos tres mil 500 pimpineros y sus familiares, de los más de seis mil que operaban en el borde fronterizo de la capital departamental del Norte de Santander y zonas aledañas, salen a las calles exigiendo al gobierno colombiano para que le busquen alguna solución, pues ya hace casi 15 días no cuentan con ingresos para su sustento.

Esos comerciantes informales, quienes traían la gasolina comprada en Venezuela a precios subsidiados, suministraban a los automovilistas lugareños unos 10 millones de galones de combustible, de los 14 millones que se consumen mensualmente en Cúcuta, de acuerdo con datos manejados por medios informativos nacionales.

Esa situación se mantenía por décadas en la frontera septentrional, aun cuando las gasolineras legales colombianas venden allí el carburante a 30 por ciento por debajo del valor establecido a nivel nacional.

Mientras que en las principales ciudades del país el costo del galón alcanza el equivalente a 2,60 dólares, en Cúcuta el combustible es subsidiado por Bogotá y tiene un valor de 1.86.

No obstante, los pimpineros adquirían el galón en las estaciones de San Antonio, estado venezolano de Táchira, a 185 bolívares fuertes, el equivalente a 870 pesos colombianos (unos 30 centavos de dólar).

Todo un gran negocio para los especuladores que hoy protestan en Cúcuta, a quienes se les permitía ejercer ese mercado negro en plena vía, a pesar de la existencia en Colombia de leyes para castigar el contrabando.

El diario El Espectador afirma hoy en un análisis sobre esa situación que más del 75 por ciento de la población en Norte de Santander vivía hasta ahora del rebusque, del contrabando en la linea divisoria norte, en lo que constituía un verdadero saqueo a la economía venezolana, fenómeno que se ubica como la génesis de la actual crisis.

De los tantos testimonios que se manejan en medio de la tensión en la frontera binacional, un párroco de aquella ciudad santanderina comentó, tratando de ilustrar la anormal situación que se presentaba allí, que con 20 mil pesos colombianos (unos siete dólares al curso actual) se podían adquirir en la vecina nación alimentos para una familia durante una semana.

El religioso contrastó que en Colombia, con igual cantidad de dinero, sólo alcanza para la canasta básica de un día de un núcleo familiar mínimo.

En Colombia llaman Pinpina a un bidón con capacidad de 20 litros, el equivalente a unos cinco galones.

Por ello el nombre de pinpineros, quienes constituyen -según afirma un medio informativo de esta nación andina-, una especie de plaga de 30 mil vendedores informales de carburantes, quienes operaban a lo largo de la frontera.

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