Opinión

Paz vs paramilitarismo en Colombia

Un mayor compromiso con la construcción de la paz y el fin del paramilitarismo son algunos de los problemas claves a resolver en pos de terminar el conflicto armado en Colombia que rebasa más de medio siglo.

Culminó el ciclo 40 de las conversaciones de paz que se adelantan en La Habana entre la delegación de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (FARC-EP) y el gobierno, y los primeros, al hacer un balance de lo ocurrido en esta etapa, informaron que existen resultados positivos y avances hacia un acuerdo final.

Sin desconocer la complejidad de las temáticas en discusión, podemos -asegura la guerrilla- entregar un parte positivo al país, pero es momento en que las partes deben aguzar el sentido común para abrirle espacio al entendimiento y al consenso.

Hasta el momento, hubo un intenso trabajo simultáneo en las subcomisiones jurídica, de esclarecimiento y fin del paramilitarismo, de género, y en la de cese del fuego y hostilidades, bilateral y definitivo.

No obstante, la insurgencia llamó al gobierno a sentirse más comprometido con el proceso de paz que se adelanta hoy en La Habana, porque las FARC-EP ponen todo su empeño en ello, aunque observa falta correspondencia.

Hemos actuado con absoluta transparencia y rigor en el cumplimiento del cese unilateral del fuego, pero las operaciones del gobierno por tierra ocasionaron muertes, capturas y heridas a guerrilleros en distintos lugares del país.

La posición de dialogar sin que paren los combates, es una fórmula condenada al fracaso, sentencian las FARC-EP en uno de sus comunicados divulgados aquí.

Difíciles circunstancias para adelantar las conversaciones se precipitan cuando se advierte que simultáneamente con el despliegue de las agresiones contra la insurgencia, se incrementan las amenazas, persecuciones, encarcelamientos y asesinatos.

Estos actos hostiles -en opinión de los guerrilleros- atentan contra dirigentes populares, movimientos sociales y defensores de los derechos humanos.

Asimismo, criticaron que la gran mayoría de los delitos en Colombia quedan impunes como en el caso de la desaparición forzada de personas, la violencia sexual y la tortura.

En este ciclo, las FARC-EP advirtieron que toda iniciativa por fuera de la agenda pactada o de los acuerdos ya alcanzados, constituirían la mejor fórmula para echar por la borda, anticipadamente, el trabajo realizado de mutuo acuerdo por ambas partes.

Somos enemigos de la improvisación y de las supuestas soluciones que desconocen qué es lo que se debe elevar a norma constitucional, con la correspondiente refrendación popular.

Solo así -insiste la guerrilla- se garantiza la vinculación, participación y decisión del soberano, el pueblo colombiano.

Otro tema que sigue en pie en la mesa de conversaciones es el del paramilitarismo, de ahí que la insurgencia llamara a poner fin a ese flagelo.

Para ello resulta urgente llevar adelante las medidas de esclarecimiento y desmonte de tal fenómeno, asunto que hace parte principal de la agenda de La Habana, aseveró la insurgencia.

El dolor que ocasiona el paramilitarismo traspasó las fronteras colombianas para llegar a Venezuela.

En tal sentido, las FARC-EP llamaron recientemente a fortalecer las relaciones con la vecina nación suramericana.

Es condición indispensable para que en Colombia se consolide la construcción de una paz estable y duradera que irradie influjos de hermandad al continente.

Venezuela es y seguirá siendo fundamental para la paz de Colombia y tenemos que promover la unidad e integración de dos naciones con una misma historia, hijas de un mismo padre, el Libertador Simón Bolívar.

Lo más conveniente es buscar, mediante el diálogo constructivo y sincero, la normalización de la situación en la frontera.

Hay que respetar la soberanía de Venezuela; hay que cesar la perfidia que significa trasplantar el paramilitarismo que tantas victimizaciones ha causado en Colombia, enfatizó el comunicado.

A esto no podemos cerrar los ojos, y por ello creemos que debe aflorar la serenidad y el sentido común, pues el paramilitarismo no puede destruir los lazos de concordia entre Colombia y Venezuela.

EL GOBIERNO COLOMBIANO

En ese contexto, el representante del gobierno colombiano para las conversaciones de paz con las FARC-EP en La Habana, Humberto de la Calle, aseguró que el Estado continuará sus esfuerzos por poner fin al conflicto armado

Hemos buscado lealmente construir un acuerdo que permita poner fin al conflicto armado que padece Colombia, cumpliendo con el propósito inicial de poner en práctica un proceso digno, serio y realista, dijo de la Calle.

Con la insurgencia logramos convenios importantes para Colombia, no obstante, aún faltan temas cruciales, expresó.

La fórmula que se adopte en materia de justicia debe arrancar del reconocimiento de responsabilidades, al tiempo que debe satisfacer los derechos de las víctimas, no solo a la verdad y a la reparación, sino también a la justicia auténtica, señaló.

No se trata simplemente de borrar los hechos horrendos acaecidos en Colombia, tenemos que asegurar la no repetición de lo ocurrido, insistió de la Calle.

La mejor manera de asegurar esa no repetición, además de implementar los acuerdos alcanzados, es garantizar la satisfacción de los derechos de las víctimas a la verdad, la justicia y la reparación, indicó.

Si los colombianos, y ante todo las víctimas, sienten que hemos llegado a una paz con justicia, esta será estable y duradera y de eso se trata en este proceso, sentenció el representante del gobierno.

Tenemos pues al frente una senda difícil para recorrer, pero a la vez, como lo hemos dicho, también ha sido largo y fructífero el camino recorrido; por esta razón, la obligación elemental del gobierno es prepararse para cumplir la palabra empeñada. (Joel Michel Varona, Periodista de la Redacción Nacional de Prensa Latina).

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