Las Tunas, Cuba. Sábado 21 de Abril de 2018
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La neocolonia cubana: Sin soberanía política, ni moneda nacional

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Marta Denis Valle
Historiadora, periodista y colaboradora de Prensa Latina

La Habana.- Huérfana de casi todo después de luchar 30 años por su independencia, la República de Cuba careció bajo la tutela estadounidense de autoridad para ordenar su país, dictar las leyes y darse una moneda propia.

El último punto es el menos conocido cuando se aborda el periodo de 60 años en que Cuba sufrió dos ocupaciones militares de Estados Unidos, injerencia en sus asuntos internos y dominación política y económica.

Solo en 1948 una entidad cubana, como Banco Central del Estado, tuvo la potestad de órgano emisor de la nación y en 1950 circularon los primeros billetes del Banco Nacional de Cuba (BNC), apenas un decenio antes de que la Revolución cubana liquidara la situación neocolonial.

El BNC tuvo esa función hasta la constitución del Banco Central de Cuba (BCC), en 1997, y conservó su carácter comercial.

Aquella calamidad ocurrió ajena a la voluntad del pueblo, pues existe el antecedente de que en el territorio de Cuba Libre fue dictada una ley monetaria, el 9 de julio de 1869, y se emitieron billetes de 50 centavos y de uno, cinco, 10, 50, 100, 500 y mil pesos.

Todos fueron firmados por el presidente de la República en Armas, Carlos Manuel de Céspedes, unos de su puño y otros mediante gomígrafo.

Por la importancia del hecho en esa fecha se celebra el Día de la Numismática Cubana.

Al nacer aquella República, el 20 de mayo de 1902, con el apéndice de la Enmienda Platt en la Constitución de 1901, en el país circulaban tres tipos de monedas – ninguna cubana-; en primer lugar, la norteamericana, que proliferó en esos años, junto a monedas españolas y francesas.

Muy grave fue el problema, al punto que tuvo lugar en 1907 la llamada Huelga de la Moneda, de los trabajadores tabaqueros, la cual recibió respaldo nacional.

Concluyó a los 145 días de paro con la aceptación de la demanda del pago en moneda estadounidense, sin descuento alguno en los cambios por la desvalorización de la española y la francesa.

VICISITUDES DE LA MONEDA CUBANA

Consecuencia de la intervención militar de Estados Unidos, en 1898, en la última de las tres guerras independentistas, los cubanos quedaron, como se dice popularmente, atados de pies y manos.

Todavía con los olores frescos de la pólvora de la guerra, a Santiago de Cuba arribó Samuel Jarvis, vicepresidente de la North American Trust Company (NATC), con la misión del gobierno estadounidense de la fiscalización y la recaudación de las contribuciones.

Esta sucursal del NATC fue reorganizada en La Habana, en febrero de 1901, y salió a la luz pública como Banco Nacional de Cuba, apropiándose del nombre, con residencia en la calle Cuba Número 27, entre Empedrado y O’Relly.

Abrió sus negocios el 18 de julio de 1901, y pronto obtuvo un contrato para el manejo de los fondos del ejército de ocupación, y se convirtió también en agente fiscal del gobierno interventor.

Capitales norteamericanos y de comerciantes locales se unieron; entre los integrantes de la junta directiva estuvo John Carlisle, ex secretario del Tesoro de EE. UU.

En febrero de 1902 firmó un contrato con el gobierno interventor de tres millones de dólares y se convirtió en agente fiscal.

Su capital ascendía a cinco millones en 1905, en ocho sucursales; y tuvo numerosos accionistas en Estados Unidos y Europa.

Tan seguro estaba el BNC, de origen estadounidense, que dio un paso que asombró al propio gobierno del presidente Tomás Estrada Palma, siempre proclive a Washington.

El periódico La Discusión anunció, el 20 de enero de 1905, una noticia guardada en secreto hasta entonces, y publicó en primera página el facsímil de billetes impresos por el BNC.

Los billetes de uno, dos, cinco y 10 pesos serían pagaderos a su presentación en oro español, y la impresión era parecida a los norteamericanos, realizada por la American Bank Note Company (ABNC), que la realizó.

En ese orden llevaban en los anversos las imágenes del presidente del Senado, Domingo Méndez Capote; el mayor general Máximo Gómez; el secretario de Hacienda, José García Montes; el presidente de la República, Tomas Estrada Palma; y en los reversos, un diseño del Castillo del Morro.

La noticia era que el día anterior el banco había enviado a cada una de sus sucursales de Cárdenas, Matanzas, Cienfuegos y Sagua una primera remesa de 40 mil pesos de los nuevos billetes, para ser puestos en circulación. La primera emisión ascendía a un millón de pesos en oro español.

De acuerdo con el Código de Comercio vigente en Cuba, el único banco autorizado para emitir billetes era el Banco de España; pues el privilegio al Banco español de la Isla de Cuba, para su introducción, vencía el 18 de abril de 1906.

Artículos de la prensa criticaron fuertemente la emisión de papel moneda efectuada por el BNC.

La Gaceta Económica expresó: El BNC hizo la emisión sin estar autorizado por el gobierno y sin ley alguna que amparase la emisión.

El Economista señaló que fue hecha la emisión en oro español, moneda que estaba llamada a desaparecer.

Hubo muchas dudas de cómo se cambiarían los billetes en oro español ante la inexistencia en el país de moneda acuñada por su equivalente.

Después de una discusión por la Cámara y el Senado, Estrada Palma informó que el ejecutivo no autorizó emitir los billetes.

Uno de los motivos del rechazo fue que los trabajadores y empleados percibían sus sueldos en moneda española, la cual sufría fluctuaciones, y de aceptarse los nuevos billetes se complicaría más la situación.

Nunca entraron en circulación, y los billetes norteamericanos se mantuvieron como única moneda fiduciaria hasta el año 1934.

EL PRIMER PESO CUBANO

La primera acuñación de monedas cubanas ocurrió de 1915 a 1916, por decisión mediante ley del gobierno del presidente general Mario García Menocal, en una casa bancaria de Filadelfia, Estados Unidos.

Se basó en el patrón oro, con el peso cubano como unidad, dividido en 100 centavos; las denominaciones de oro tienen la efigie de José Martí en el anverso, y las de plata y níquel la estrella de cinco puntas; todas llevan en el reverso el escudo de la república.

Se acuñaron 31 millones 207 mil 201 pesos, en monedas de oro, plata y níquel.

La acuñación de la moneda nacional sería derecho exclusivo del Estado cubano, pero el país continuaba sin un banco estatal y se adjudicó su realización al llamado Banco Nacional de Cuba, de 1901, de factura estadounidense.

La Ley de Defensa Económica, aprobada el 29 de octubre de 1914, no estableció la emisión de papel moneda y prohibió la circulación de dinero extranjero, excepto el dólar estadounidense, a utilizarse de manera oficial.

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