Las Tunas, Cuba. Jueves 26 de Abril de 2018
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¿La muerte del pregón?

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pregonAunque es fácil constatar que el arte de pregonar con autenticidad se va perdiendo en Las Tunas, no mato la esperanza de tropezar nuevamente en las calles de mi ciudad con uno de esos llamados atractivos que convidaban a despertar en las mañanas de domingo.

La descripción de las propiedades de los alimentos que endulzaban el paladar e incitaban a atacar con premura el bolsillo de papá antes que el mago de los dulces alcanzara la otra cuadra y cayera en la emboscada de la casa de Los Muchos.

Así fuimos conociendo nuevas voces cada año, pero las melodías de aquel dulcero eran inconfundibles, pues tras el primer ataque a sus azucaradas obras maestras su pregón era un canto que esperábamos con impaciencia.

Y qué decir del señor del carretón, que adulaba las propiedades del tan conocido plátano burro como los únicos en el país más cercanos al plátano que al animal cuadrúpedo que le cede su apellido.

Crecimos, y quizás sea que el tiempo no alcanza para quedarse en casa una mañana a espera de que el gremio de los cuentapropistas nos acerque el alimento necesario al hogar, o que el reír con sus simpáticas estrategias comerciales se ha convertido en un privilegio de las amas de casa.

Todavía existen algunos que conservan ese arte del que se escuchaba hablar en Cuba desde la etapa colonial, quienes tuvieron su auge a finales del siglo XIX y principios del XX, y sirvieron de inspiración para obras que los inmortalizan y que hacían las delicias del teatro vernáculo.

Quedan en el repertorio El frutero, de Ernesto Lecuona; Se va el dulcerito, de Rosendo Ruiz Suárez; Frutas del Caney, de Félix B. Caignet; El Yerberito, y tantos otros que ensalzan la picardía de los más populares pregones.

Pero hoy solo son los vendedores ambulantes más veteranos los que conservan la tradición y prestan sus voces, aún vigorosas, a pregones siempre frescos y llamativos, que más que deificar al producto, alaban la inteligencia del comprador, como una especie de piropo que hace más ameno el intercambio comercial.

Sin embargo, aunque los integrantes más jóvenes del gremio, quizás por temor al ridículo o falta de inventiva, optan por la repetición mecánica de un listado de artículos muy fuera de compás y de precio, aguardaré esperanzada el regreso de otro dulcero con buena entonación en las mañanas de domingo.

Hoy escucho El Manisero y atesoro el recuerdo de ese que desde la terminal de ferrocarriles de Las Tunas, siempre acompañado de bastón, gafas y una impresionante altura, pregona las cualidades proteicas y las delicias del popular grano, dispuesto a no dejar morir la tradición.

/ymp/

 

 

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Sobre Yanetsy Palomares Pérez

Periodista. Graduada de la Universidad de Camagüey. Reportera de Radio Victoria. Talentosa comunicadora, amante de los temas culturales. en su corta vida profesional ha demostrado la solidez de su formacíón. conductora del programa de televisión Rostros, del canal Tiempo21 Video-TV, con entrevistas a personalidades de la Cultura, Miembro de la Unión de Periodistas de Cuba. @yanetsy12

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