Las Tunas, Cuba. Lunes 16 de Julio de 2018
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Sanas recomendaciones para un caliente verano

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Sanas recomendaciones para un caliente veranoLas Tunas.- Las autoridades sanitarias de la provincia de Las Tunas continúan insistiendo acerca de la necesidad de extremar las medidas higiénicas para prevenir enfermedades diarreicas agudas y otros trastornos orgánicos que suelen incrementarse en esta época del año, y en ese sentido mucho puede contribuir la correcta manipulación de los alimentos agrícolas desde el campo hasta la mesa.

Las frutas y vegetales son muy apreciados por sus atractivos colores, olores y sabores, y por sus benéficos efectos sobre el organismo humano, pero también son susceptibles de daños y contaminaciones microbiológicas, químicas y físicas, incluso antes de sembrarse, durante el cultivo, la cosecha, el traslado a los almacenes y puntos de venta, o después de llegar a los hogares.

¿Y cómo prevenir esos peligros y sus implicaciones? Pues, en general, siguiendo buenas prácticas, desde la selección de las semillas hasta la elaboración y el consumo de tales comestibles.

Para lograrlo, el Instituto Nacional de Higiene de los Alimentos de Cuba, adscrito al Ministerio de Salud Pública (Minsap), hace muy sabias recomendaciones, empezando por indicar que en las áreas de cultivo prevalezcan las adecuadas condiciones ambientales.

Al respecto, es necesario que los residuales de origen humano y animal no contaminen los sembrados y que se utilice agua potable para irrigar las plantaciones.

Otro aspecto que debe tenerse muy en cuenta es reducir al mínimo el empleo de agentes químicos en el control de plagas y la fertilización. De ser imprescindible su uso, se recomienda adoptar las medidas pertinentes para aminorar sus negativos efectos, tanto durante la aplicación como al final de la cadena alimentaria.

Resulta muy beneficioso cosechar cada producto con buen estado de madurez, evitar la recolección en horas de elevadas temperaturas, luego de llover o cuando haya demasiada humedad, además de velar porque los equipos y recipientes empleados para envasar reúnan los requisitos pertinentes.

Útil es, asimismo, la eliminación de aquellos productos no aptos para el consumo humano, por no haberse desarrollado lo suficiente o presentar severos daños. En esos casos debe tenerse sumo cuidado a la hora de librarse de dichos desperdicios, puesto que un inadecuado manejo puede convertirlos en peligrosas fuentes de contaminación.

De acuerdo con el criterio de los especialistas y las experiencias de los agricultores, transportistas, comerciantes y consumidores, conviene acortar lo más posible el tiempo entre la cosecha y el acarreo de las frutas y hortalizas para protegerlas de la desecación y otras afectaciones, principalmente en esta  época de mayor calor.

Con idéntico fin, antes de ser trasladados dichos alimentos deben colocarse a la sombra, rociarse con agua limpia y cubrirlos con telas u otros medios capaces de protegerlos del polvo y demás agentes externos que puedan perjudicarlos.

Tanto la transportación como el almacenamiento de ese tipo de víveres exigen actuar con precauciones, a fin de preservar su calidad, sanidad, higiene e inocuidad.

Sin embargo, todas esas prevenciones resultarían estériles si usted, como consumidor final, no asume el papel correspondiente. Por eso sería provechoso que siguiera algunos sencillos consejos.

Lave bien los frutos, al igual que sus manos, los envases y utensilios que vaya a emplear en la elaboración de los alimentos, además de hervir suficientemente aquellos no aptos para consumirlos crudos.

Evite mezclar los comestibles frescos con los cocidos, pues estos últimos pueden contaminarse.

Nunca corte o manipule carnes o pescado sin hervir con los mismos instrumentos utilizados para preparar las frutas, hortalizas, legumbres, verduras y condimentos frescos. Debe emplear otras herramientas o lavar previamente las que posee con jabón o detergente.

Recuerde que si descongela los alimentos a temperatura ambiente, podría estar propiciando el desarrollo de microorganismos perjudiciales para la salud humana. Es preferible utilizar agua caliente o, mejor aun, bajar a tiempo los comestibles que vaya a consumir hacia las partes menos frías del refrigerador.

¡Ah!, y no olvide que volver a congelar cualquier comida después de librarla de las bajas temperaturas afecta sus propiedades físicas y nutritivas, y su consumo constituye un riesgo para la salud humana.

En fin, usted (no importa en qué país viva) debe y puede adoptar cuantas medidas sean necesarias con vistas a precaver posibles daños y enfermedades derivados de la transgresión de elementales normas higiénicas, antes y durante el consumo de frutas, hortalizas, legumbres y condimentos frescos.

/mdn/

Más información:

Autoridades sanitarias de Las Tunas exhortan a prevenir enfermedades infecto contagiosas

 

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Sobre Raúl Estrada Zamora

Periodista. Graduado de la Universidad de Oriente. Ha trabajado en todos los medios y fue director de la revista Transporte, de La Habana. Se inició en el diario 26 y trabajó como Jefe de Información en la Televisión. Fue editor de Tiempo21. Como reportero atiende los temas del programa alimentario y la agricultura, entre otros. Miembro de la Unión de Periodistas de Cuba. @Raulezdecuba

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