Las Tunas

La mesa está servida

«El quimbombó es de los productos más vendidos», afirmó Ariadna González, del organopónico semiprotegido Los Vegetales.
«El quimbombó es de los productos más vendidos», afirmó Ariadna González, del organopónico semiprotegido Los Vegetales.

En esta época del año, cuando en Cuba las altas temperaturas impiden cultivar algunos tipos de hortalizas, los agricultores recurren a otras variedades que, por el contrario, se dan espléndidamente; y es el caso, por ejemplo, del ají chay, el pimiento español, la berenjena, la habichuela, la calabaza y el quimbombó, por solo mencionar varias.

Pero en Las Tunas, provincia a unos 700 kilómetros al este de La Habana, hasta hace un tiempo las personas solo consumían ensalada de tomate, lechuga, pimiento, pepino y repollo, que es una variedad de col, e incluso no de manera habitual, sino más bien en ocasiones especiales, dígase en la Nochebuena o en espera del Año Nuevo. La calabaza, por lo general, se ha visto como una vianda y como tal ha ido casi siempre a la cazuela y a la mesa.

Con el desarrollo de la agricultura urbana, en los últimos años se ha incrementado la cultura alimentaria de la población, y ya hay una mayor oferta y demanda de especies que anteriormente apenas se cultivaban y consumían. Forman parte de la lista la berenjena y el quimbombó.

Y es extraño, porque la primera constituía plato predilecto de los inmigrantes chinos que se asentaron en diferentes comarcas de este territorio, quienes la cultivaban en patios y parcelas, junto a la lechuga y otras verduras; y el quimbombó no faltaba en las estancias de los haitianos y los alrededores de los barracones que habitaban.

Viví mi primera infancia en un batey (caserío rural en áreas de un ingenio azucarero), en diario contacto con numerosos haitianos, y a poca distancia de donde residían varios chinos, y recuerdo que en días especiales, como ya quedó dicho, a mi hermano y a mí nos enviaban a comprar lechuga, repollo o tomates, pero nunca otro tipo de hortaliza. De manera que, según creo, la berenjena y el quimbombó nunca entraron por la puerta de nuestra casa.

Hoy en Las Tunas, por lo menos en su capital, existe cierta presencia de quimbombó en los mercados. Pero, ¿qué aceptación tiene?

Zaida Olivares, trabajadora del mercado El Tropical, ubicado en el mismo centro de la ciudad, afirmó categóricamente que ese producto goza de alta demanda, aunque de escasa disponibilidad, pues solo se siembra en unidades hortícolas urbanas. Según ella, también los campesinos y demás fuerzas agrícolas debieran cultivarlo y comercializarlo.

Por su parte, Ariadna González, dependienta del organopónico semiprotegido Los Vegetales, uno de los de mejores resultados integrales entre los de su tipo en Cuba, dijo a Tiempo21:

–El quimbombó es de los productos que más se venden, sobre todo en junio, julio y agosto (tres de los meses más calurosos). Hace dos o tres años no ocurría lo mismo, pero ahora sí. La gente lo persigue. Muchas veces no damos abasto, a pesar de estar bien surtidos.

Similar criterio expresó Felipe Roselló, administrador del también semiprotegido Victoria de Girón:

–Antes sacábamos unos siete kilogramos para el área de comercialización y era difícil poder venderlos; sin embargo, hoy ofertamos 10 veces esa cantidad  y el público los adquiere totalmente.

Tiempo21 solicitó, asimismo, la opinión de numerosos transeúntes y clientes de varios puntos de venta, y solo cinco de ellos manifestaron rechazo hacia el quimbombó, y en dos de los casos por nunca haberlo comido, como admitieron con franqueza.

Lorena Jiménez, una de las entrevistadas, agradeció la oportunidad que nuestro medio le dio para poder recomendarles a cuantos accedan a este reportaje que no le eliminen a ese vegetal el mucílago (baba, como se le dice en Cuba y Latinoamérica), pues perdería sus mejores propiedades.

Ya que de propiedades se habla, es oportuno decir que en gran parte del mundo numerosos chefs de cocina, especialistas en dietética y otras personas calificadas en nutrición humana recomiendan comer quimbombó, tanto por sus valores alimenticios y su virtud de realzar el aspecto y sabor de muchos platos, como por sus benéficos efectos sobre la salud humana.

Oriunda de África, esta planta del género de las malváceas llegó a América por medio de los conquistadores europeos y encontró propicias condiciones para desarrollarse.

Aunque en la cocina de algunos países se aprovechan lo mismo las hojas que las vainas, por lo general, y en Cuba, suelen utilizarse solo los frutos, preferiblemente tiernos, ya sea hervidos, asados, fritos o crudos; como plato independiente o combinados con huevos, papas, arroz, carne, pescado y otros alimentos.

Bajo en calorías y rico en fibras, carbohidratos, calcio, potasio y vitaminas A, B y C, el quimbombó es, además, un alimento muy sano y digestible.

Con relación a sus atributos como planta medicinal, se reconoce, sobre todo, su beneficiosa contribución al buen funcionamiento del estómago, el hígado y los intestinos, a la vez que sirve para combatir afecciones de la garganta, el mal aliento, el picor de la piel, los dolores articulares, los trastornos circulatorios y otras dolencias.

Más allá de estos útiles usos, la fibra de la planta de quimbombó se emplea en la industria textil, y de sus semillas se extrae un aceite de alta demanda en la perfumería.

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