Jornada Cucalambeana 2015

Décimas, un binomio cultural

Odalys Leyva Rosabal. (Tiempo21/Foto Angeluis)
Odalys Leyva Rosabal. (Tiempo21/Foto Angeluis)

Las Tunas.- Conceptos e impresiones diversas se palpan entre las décimas escritas por mujeres, cultivadoras de una expresión que tiene como referentes expresivos el dolor, el canto al suicidio, el interés por la música, la danza, las artes plásticas, la escultura, la arquitectura y la historia.

Así es como unidas por un movimiento literario, un grupo de mujeres forman parte de Décima al Filo, un grupo que apunta por la renovación y mantienen la orientación del verso.

«El movimiento de la décima en estos momentos es férvido por la fuerza de los Talleres de Repentismo, un sustento de las tradiciones y en estos momentos la décima escrita por mujeres, como la décima en general tienen un momento de esplendor», refiere la presidenta del Grupo Décima al Filo, la poetisa Odalys Leyva Rosabal, que creado en el 2002 cuenta con más de 150 miembros en Hispanoamérica.

En Las Tunas los antecedentes de las féminas en este género marcan su presencia desde el siglo XIX, con Blanca Díaz de Herrera y Evarista Genoveva Galano, aunque en otros estudios se constata que en el siglo XX despuntaron en su alocución decimística Emilia Fundora Ceballos y Dolores Aracelia, quienes enviaban sus décimas a la Emisora Radio Victoria, de Las Tunas.

Hoy la obra de la mujer en los procesos de creación poética, llevan implícito  sus necesidades espirituales, con una multiplicidad temática para expresarse muy singularmente en la décima.

«Es notorio en la décima escrita por mujeres las principales lecturas propias entorno a sus relaciones, su estatus social; así como las diversas ocupaciones que desempeñan en las esferas de actuación dentro de la sociedad cubana actual», detalla esta escritora, premio Iberoamericano de Décima Escrita Cucalambé 2008, con su texto Los césares perdidos.

«Actualmente hay un marcado aglutinamiento de la décima como género literario, pues ha generado una red a nivel hispanoamericano, no solamente desde los campos de Cuba, sino desde las grandes urbes de naciones como España y Alemania, este último país aunque no se habla el español se desarrollan  investigaciones y estudios sobre esta forma escritural.

«El trabajo de la décima escritas y cantada por mujeres también tiene un buen momento debido a las investigaciones de las diferentes localidades y desde la Jornada Cucalambeana. En Yaguajai hay un movimiento sobresaliente, en la Casa Indio Naborí, de Matanzas, en el poblado Máximo Gómez, de esa provincia, con más de 80 casas cucalambeanas, un movimiento sin precedentes en Cuba», destaca la autora de El apocalipsis no niega a las palomas.

«En Cuba sobresale un movimiento de la décima desde las tradiciones que se sustentan en las comunidades, con los talleres de repentismo, espacios que han logrado que niños y jóvenes se acerquen cada día más a la variante métrica y ello es secuencia de los concursos Décima al filo, Ala Décima, de Glosas, espacios para que los escritores se sientan motivados y sigan escribiendo.

«Desde Hispanoamérica, la décima tiene convocatorias del Frente de Afirmación Hispanista de México, Valle de Bravo, desde Islas Canarias, y otros lugares para mantener la décima viva».

Hoy en el 186 aniversario del natalicio del mayor exponente de la poesía bucólica cubana Juan Cristóbal Nápoles Fajardo, la décima vuelve a mostrar la identidad cubana, la idiosincrasia de un pueblo que escribe su historia y marca sus tradiciones campesinas con el legado de El Cucalambé, para mantenerse embajadora de la nacionalidad, un tesoro patrimonial que en Las Tunas se canta e improvisa.

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