Historia

Doña Leonor, la madre de Martí

Leonor Pérez
Doña Leonor murió en La Habana, el 19 de junio de 1907.

Las Tunas-. Dicen, los que han tenido la desdicha de vivirlo, que no existe dolor de madre en el mundo que se compare al de sobrevivir a un hijo.

Cuentan – y debe ser a fuerza de esa manera- que el alma se desgarra, la sonrisa se esfuma y un hálito de dolor permanente acompaña cada mueca de la vida; nunca más, pero muy nunca más, hay carcajada del todo amplia y alivio del todo entero.

Conozco a madres así, andando desgarradas. Doña Leonor fue una de  ellas: vio morir a su primogénito y a seis de sus muchachitas en medio de pobreza y cansancio; y anduvo hasta  bien viejita viviendo de lo que se podía, criando a los nietos huérfanos en esa edad en que la vida pide calma y curtiendo el alma ante cada nueva ausencia.

Debió ser la suya, además, una existencia marcada por  pasiones incomprendidas, porque ¿qué madre entiende, a la luz de una escasa instrucción, que su hijo dedique la vida a una Cuba esclava?

Si salió de ti, si le diste tus ardores  y tus desvelos más ciertos, ¿cómo su entrega a Cuba y no a sí mismo, a los suyos, con tanto talento y tal ímpetu de vida?

Aseguran los libros y las anécdotas que todavía circulan por La Habana que acogió sus pasos que fue su andar constante, por los suyos;  la fuerza de su espíritu, valeroso;  y su palabra directa y clara.

Trabajó, incluso bien añosa ya, y en algún momento recibió hasta una «botella» de la neocolonia para alimentar a los suyos: murió pobre.

Doña Leonor no fue patriota, ni fue cubana, tampoco  le alcanzó la existencia para ser considerada una mujer martiana, fue solo y a secas, lo mayor: madre.

 

 

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