Las Tunas, Cuba. Martes 24 de Octubre de 2017
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Maceo, «tanta fuerza en la mente como en el brazo»

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 Maceo, «tanta fuerza en la mente como en el brazoSiempre han existido en Cuba historiadores y otros intelectuales progresistas que se preocuparon por investigar, estudiar con profundidad y divulgar el pensamiento político de nuestros próceres de las guerras independentistas del siglo XIX, pero no es menos cierto que en la etapa de la llamada seudorrepública (1902-1958), a los gobiernos de turno, sometidos a los designios imperiales, ni les interesaba ni les convenía que los estudiantes y la población en general conocieran sobre las proyecciones latinoamericanistas y antiimperialistas de varios de nuestros más ilustres patriotas.

Es por ello que en la mayoría de los casos en las escuelas, actividades conmemorativas y medios de difusión se presentaba a nuestros héroes con una visión esquemática, que destacaba sólo la larga lucha armada que protagonizaron para liberar a la Isla del colonialismo español.

Quizás sea el Mayor General Antonio Maceo Grajales el mejor ejemplo de esa lamentable injusticia, pues de la personalidad de esta figura cimera de nuestras luchas libertarias  generalmente se subrayaban apenas sus atributos de excepcional guerrero: su valentía sin límites, que resultaría imposible de minimizar por su participación en más de 600 acciones combativas, en las cuales recibió unas 26 heridas, según datos consignados en su biografía publicada en la enciclopedia digital cubana (www.ecured.cu), y su viril participación al frente de las tropas mambisas que protagonizaron la histórica Protesta de Baraguá.

Pero esa injusticia ha sido y continúa siendo reparada por los ingentes esfuerzos educativos de la Revolución Cubana desde su triunfo en 1959, entre otras acciones mediante la realización y divulgación de estudios históricos, la apertura de centros de investigación y museos que perpetúan la memoria de los héroes de nuestras gestas libertarias, entre ellos Maceo, a quien ahora se rinde tributo no solo por ser un incansable combatiente, sino también como hombre íntegro, de claro e inclaudicable pensamiento político.

La celebración el 14 de junio del aniversario 170 de su natalicio, fue ocasión propicia para reiterar, fundamentalmente para conocimiento de las más nuevas generaciones de cubanos, algunos apuntes en torno a la profundidad del pensamiento latinoamericanista y antiimperialista de quien pasara a la historia de las luchas independentistas de Cuba y de toda América con el apelativo de Titán de Bronce.

En tal sentido es preciso recordar la coincidencia del pensamiento de Maceo con los aspectos medulares del ideario de José Martí, el Héroes Nacional de Cuba, entre ellos el concepto latinoamericanista.

Al respecto es bueno precisar que varios años antes de que Martí dejara plasmado en las bases del Partido Revolucionario Cubano, fundado por él el 10 de abril de 1892, el propósito de luchar no solamente por la independencia de Cuba, sino también fomentar y ayudar a la de Puerto Rico, ya Maceo había manifestado, en carta enviada a Anselmo Valdéz en junio de 1884: «Cuando Cuba sea independiente, solicitaré al Gobierno que se constituya, permiso para hacer la libertad de Puerto Rico, pues no me gustaría entregar la espada dejando esclava esa porción de América».

Resulta también evidente la oposición del Titán de Bronce a aceptar alguna «ayuda» de Estados Unidos en la guerra que sostenían los patriotas cubanos contra los colonialistas españoles.

Cuando ya desde 1895 comenzaron a circular rumores de que el gobierno del poderoso vecino del norte reconocería la lucha de los mambises cubanos y ofrecería 300 millones de pesos para ayudar a la causa independentista, Maceo no fue uno de los que se entusiasmaron con la idea, y en varias oportunidades recalcó su convencimiento de que los  cubanos triunfarían por sus propios esfuerzos. «Por nuestra libertad, nos bastamos solos», declaró en abril de 1896 al periódico estadounidense The World.

Luego, cuando varios patriotas radicados en Estados Unidos comenzaron a comunicar a Maceo la supuesta «conveniencia» de unir voluntades para propiciar la intervención de EE.UU. en la guerra, el Titán respondió alertando sobre la peligrosidad de esa injerencia.

El 14 de julio de 1896, en carta enviada desde El Roble, Pinar del Río, a Federico Pérez Carbó, enfatizaba: «De España jamás esperé nada, siempre nos ha despreciado y sería indigno que se pensase en otra cosa. La libertad se conquista al filo del machete, no se pide; mendigar derechos es propio de cobardes incapaces de ejercitarlos. Tampoco espero nada de los (norte) americanos».

Un día después escribía a Alberto Díaz, a quien decía: «No me parece cosa de tanta importancia el reconocimiento de nuestra beligerancia ni tan provechosa al porvenir de Cuba la intervención (norte) americana como suponen la generalidad de nuestros compatriotas. Creo más bien que en el esfuerzo de los cubanos que trabajamos por la independencia, se encierra el secreto de nuestro definitivo triunfo, que solo traerá aparejada la felicidad del país si se alcanza sin aquella intervención».

Y, en otra misiva, esta vez al patriota José Dolores Poyo: «Y si hasta hoy las armas cubanas han ido de triunfo en triunfo (…) ¿A qué intervenciones e injerencias extrañas que no necesitamos ni convendrían? Cuba está conquistando su independencia con el brazo y el corazón de sus hijos; libre será en breve plazo sin que haya menester otra ayuda.»

Estas firmes convicciones del insigne paladín se sintetizan en su conocido pensamiento:

«Todo debemos fiarlo a nuestros propios esfuerzos, mejor es subir o caer sin ayuda, que contraer deudas con vecino tan poderoso».

La posterior intervención yanqui en el conflicto, en 1898, cuando ya las tropas insurrectas cubanas tenían prácticamente derrotado al ejército ibérico, confirmaría la certeza de la posición del Titán de Bronce en este aspecto, pues como es conocido esa historia finalizó con un saldo negativo para el pueblo cubano: Cuba no alcanzó su definitiva independencia, porque dejó de ser una colonia española para convertirse en una neocolonia estadounidense durante más de medio siglo.

No en balde un genio como Martí había afirmado en torno a la personalidad de Antonio Maceo que tenía «tanta fuerza en la mente como en el brazo».

/mdn/

 

 

 

 

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Sobre Hernán Bosch

Periodista. Graduado de la Universidad de Oriente. Trabajó como reportero en el diario 26, donde fue además, jefe de Redacción y Jefe de Información. Fue reportero de la corresponsalía de la Agencia Cubana de Noticias en la provincia de Las Tunas, con una labor destacada en el tratamiento a los temas de la agricultura y la salud, entre otros. Está jubilado y es miembro de la Unión de Periodistas de Cuba. @hrbosch

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