Las Tunas, Cuba. Viernes 17 de Agosto de 2018
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Bondad en el humilde rostro de Elder

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Bondad en el humilde rostro de ElderLas Tunas.- En Cuba, los valores humanos son comunes en cualquier hombre y mujer, que se multiplican en protagonistas de diferentes hechos.

Así pasó recientemente en esta ciudad, la casa grande de Gaudemia González Nogales, una anciana que puso en práctica la prédica de José Martí de que Honrar, honra y decidió dar a conocer esta historia como muestra de agradecimiento.

Se trata de un buen hombre, Elder Martínez Reyna. Así dicen sus amigos y conocidos y lo demuestran los hechos porque a pesar de tener necesidades materiales, prefiere dormir en paz en el humilde hogar que alquila en Buenavista, zona residencial de esta ciudad.

Desde hace seis años, es trabajador de la Agencia de Seguridad y Protección del Poder Popular, de la provincia de Las Tunas, y ahora tiene una historia que contar de lo que ocurrió el pasado 19 de mayo.

“Yo estaba en mi centro de trabajo, el Telepunto de ETECSA (Empresa de Comunicaciones), y vi a una clienta que preguntó si había dejado su cartera en el lugar.  No lo encontró y mira la casualidad, cuando yo fui a almorzar al Centro Cultural Huellas, veo una cartera en el piso del boulevard.  Me acerco, la levanto y sentí que estaba pesada. La abrí y vi varios documentos, dinero en efectivo, tarjetas de crédito y otros artículos”.

¿En ese momento en qué pensaste?

“Pensé en devolverlo. Vi la dirección del carné de identidad y como era cerca de mi casa fui esa misma noche. La señora se puso de lo más contenta, agradeciéndome mucho por el gesto que tuve. Al otro día fue a mi trabajo y dejó por escrito su gratitud. Delante de todos los trabajadores me reconocieron como un buen ejemplo y eso me puso contento”.

¿Y si te hubieras quedado con ese dinero?

“Nunca me quedaría con algo que no es mío.  Yo soy santiaguero y vivo alquilado en Las Tunas desde hace tres años. Con lo que gano no puedo darme muchos lujos; pero, puedo vivir con dignidad, alimentarme, pagar el alquiler, comprar algunas cosas que necesito”.

¿De quién recibiste esos valores?

“De mi madre, y de mis abuelos, que me criaron desde chiquito. Son personas de muchos valores. Y ahora están orgullosos de mí. Yo se los dije y me motivaron a mantenerme así, como un buen ser humano.  Si volviera a encontrar otra cartera, haría lo mismo”.

Casualmente, hace poco más de un mes, Elder perdió sus documentos y algún dinero.  Nunca los encontró. Sin embargo, no quiso para Gaudemia el mismo final.

“Yo creo en la virtud. Y también creo profundamente en Dios, que todo lo mira y juzga. Todos pagamos nuestras deudas”.

Tras la devolución de sus propiedades, la anciana recobró todas sus pertenencias y recuperó también la confianza en la juventud y la seguridad de que los valores humanos todavía son parte de nuestra sociedad.

Como la de ellos, más historias merecen ser contadas para motivar a otros a impregnarles siempre un final feliz.

/mdn/

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Sobre Yenima Díaz Velázquez

Periodista. Máster en Ciencias de la Comunicación. Fue jefa de Redacción y subdirectora del Sistema de Radio en la provincia de Las Tunas. Como reportera se destaca por su sensibilidad para las historias de vida a través de entrevistas. Miembro de la Unión de Periodistas de Cuba. Ama por sobre todas las cosas a sus hijos Johana y Oscarito, le facsina el color verde y es amante de la naturaleza, la música. Para ella el amor abre cualquier puerta y la amistad es un puente para sustentar la vida. yenimadv@enet.cu Blog: http://www.soydelastunas.blogspot.com

Un comentario

  1. César Augusto Alonzo ojeda

    Que maravillosa historia. Valores humanos de una sociedad verdaderamente revolucionaria, más humana, solidaria y socialista. Desde mi país Venezuela, lamentablemente yo tengo una historia personal muy diferente que deseo compartir en esta oportunidad. El año pasado, un domingo en la noche, saliendo del Teatro Municipal de ver la ópera Tosca, cinco “Policías Nacionales Bolivarianos” entre ellos una mujer, después de recuperar mis pertenencias que unos delincuentes me acababan de arrebatar; me esposaron, me vejaron y se quedaron con el dinero que llevaba en mi billetera; al reclamarlo recibí como respuesta, de parte de los policías, más o menos las siguientes palabras: que me olvidara de ese dinero y que agradeciera que no me habían dado unos coñazos (golpes) como los que le habían propinado a los delincuentes mientras “recuperaban” mis pertenencias. íQue diferencia! íQue lamentable y vergonzosa diferencia! ¿Llegaremos algún día a construir en mi país una sociedad mejor, más justa y más humana como la que ha venido construyendo hasta ahora, con tanto éxito, empeño y devoción, la revolución cubana y su gente? Sigamos su ejemplo. Un íVIVA! a nuestra hermana y muy amada república de Cuba

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