Lecturas

Oda de bebé

lactancia_maternaLas Tunas.- El alborozo es grande al irrumpir un nuevo integrante del núcleo familiar; niños o niñas llegan para adueñarse del espacio preferencial que nadie disputa, rodeado de las miradas protectoras de mamá y papá, junto a los demás convivientes.

En plena disposición ahí están quienes aportan experiencias de  momentos similares ya vividos, mientras otras miradas curiosas tratan de captar todo lo posible a manera de entrenamiento para la futura concepción de un nuevo ser.

Las ojeras de largas madrugadas, poco a poco van cediendo a noches de más sosiego, aun entre llantos desconsolados ante los cuales se piensa en cólicos, la molestia del pañal mojado u otro malestar como la picada de un insecto.

A veces, al ofrecerle algo más de ventilación se descubre que es el calmante perfecto, y llega el sueño con la placidez que pone fin a las suposiciones de la abuela, la vecina o la tía que pide colocarle alguna hojita milagrosa debajo de la almohada.

En los primeros meses de infancia, van llegando los instantes sorprendentes de la salida del primer dientecito, los movimientos corporales cada vez más osados y  la emisión de sonidos que poco a poco se complejizan, de vocalizaciones y gorjeos a balbuceos y silabeos, inundando de alegría el hogar.

/edc/

 

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