Historia

La ruta del Apóstol desde Playita a Dos Ríos

La primera gestión institucional para  reeditar  la Ruta Martiana (Playita a Dos Ríos) data de  1922, contó con el concurso del coronel Marcos del Rosario Mendoza, uno de aquellos seis patriotas  que  encabezados por el Apóstol y el Generalísimo Máximo Gómez,  desembarcaron por ese intricado paraje de la costa suroriental de  Guantánamo el 11 de abril de 1895.

Testigo  excepcional de aquella epopeya, “el negro de ébano” como lo bautizó Martí, viajó desde su natal República Dominicana, a solicitud de  Arturo R. de Carricarte, prestigioso periodista y escritor, y del militar Rafael Lubián  y Arias, militar vinculado a la Sección de Ingeniería del Estado Mayor del Ejército de Cuba.

Sumar al participante en la epopeya, entonces el único con sobrevida, después de casi tres décadas, devenía cuestión más que imprescindible para el propósito de rescatar y señalizar la “Ruta de la Gloria”.

Luego de esa última peripecia por la manigua, la muerte aguardaría hasta 1947  para sorprender  al  valeroso mambí en La Habana, donde fijó su residencia  en 1939. Desde allí viajaba regularmente hasta la parte mas oriental.

En el archivo familiar del ya desaparecido intelectual guantanamero  Regino Boti Barreiro, se conserva un ejemplar del periódico dominicano El Listín Diario, fechado en Santo Domingo, el 17 de abril de 1922: El Héroe vuelve a los campos incubadores de su gloria. Va hacia Cuba el Gral. Marcos del Rosario, refleja el titular.

Y el párrafo inicial del texto:

Por vapor Guantánamo que zarpará mañana, va hacia Cuba, llamado por el gobierno de esa República hermana, el General Marcos del Rosario, uno de los ayudantes del General Máximo Gómez, único superviviente de “la mano de valientes” que se extendió de Monte Cristy (sic) a Playita en Cuba y que compusieron José Martí, el apóstol soldado, Máximo Gómez, el formidable, César Salas, Paquito Borrero, Ángel Guerra  y Marcos del Rosario, tres escogidos por la Gloria para convertirlos en héroes.

El testimonio del visitante, acogido con todos los honores, fue un elemento decisivo para  ubicar el lugar preciso del desembarco  (La Playita), y señalizar los diversos lugares donde pernoctaron  los héroes y los hombres que acompañaron al fundador del Partido Revolucionario Cubano, hasta su caída en Dos Ríos, el 19 de mayo de 1895.

Peliaguda tarea si se tiene en cuenta que habían transcurrido 27 años de los hechos y no eran del dominio público los  diarios de Martí y y Gómez.

El empeño y laboriosidad del grupo son destacados por el  habanero periódico El Mundo, el tres de octubre de 1925, mediante un cable con el título : \”La Comisión Técnica  del Monumento a José Martí,regresó ayer de Playitas\”, registrado por su enviado especial, quien  detalla que “el terreno allí es muy accidentado y hace penoso los trabajos de la Comisión”.

Boti,  que a solicitud de la Comisión interrumpió su luna de miel para sumarse al patriótico empeño, colaboró con los integrantes de la Ruta de la Gloria hasta el campamento de Vuelta Corta, en el municipio de Niceto Pérez, el décimo tercero y último de los 27 montados por los expedicionarios, en su trayecto desde el  hoy municipio de Imías, hasta la confluencia de los ríos Cauto y Contramaestre. El resto estaba ubicado en Santiago de Cuba (9) y Granma (5).

Otro grupo de trabajo, con idéntico fin , creado en 1995, en coincidencia con el centenario de la caída del Héroe Nacional Cubano abrevó en los datos, mediciones y  croquis del primero de sus antecesores, y calculó en casi 394 kilómetros los recorridos por la vanguardia del Ejército Libertador, distancia que se duplica o triplica si el terreno es irregular, como sin duda lo era aquel, plagado de montañas, precipicios  y ríos,  a través del cual protagonizaron su gesta aquellos cubanos heroicos.

Desde 1930 y hasta 1995, hubo otros dos intentos de reeditar la Ruta Martiana, a la cual un periodista de la época llamó  la Ruta Pavorosa, por los peligros que la acechaban. (Pablo Soroa Fernández, Agencia Cubana de  Noticias)

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