Las Tunas, Cuba. Domingo 18 de Febrero de 2018
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Alberto Garrido: mis sueños echan a andar por estas calles

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Un aire de luz

Alberto Garrido, Premio Casa de las Américas (Tiempo21/Foto Angeluis)

Testigo de la impronta de la editorial Sanlope de esta ciudad, vuelve a estas tierras de escritores inagotables, el Premio Casa de las Américas, Alberto Alejandro Garrido Rodríguez, un hombre de letras, sentimientos y espíritu creador, con rostros transparentes y múltiples en su obra, que viste en cada poema, y lo ocupa por estos días, como grabados en su piel.

Impactante su imagen misma, llega con esa cautivadora sonrisa que deja como huella entre quienes lo conocen y expresan con jocosidad –Garrido, tú como siempre tan ocurrente– tras reír con el recuento de alguna de sus historias para seducir aún más con la lírica de su expresión, en busca siempre del ser humano sensible.

Un portafolio negro, camisa a cuadros verdes para acentuar el contraste con sus cabellos canosos. Así los disfrutaron muchos de sus seguidores, quienes en Las Tunas contaron con su presencia durante la fiesta mayor del libro.

Su primer intento con el mundo de las letras lo marca el primer poema que le escribiera a su madre cuando en Santiago de Cuba cursaba el cuarto grado. Un encuentro desde el cual se interesó por este género para combinarlo en binomio perfecto después con la narrativa, es que bien precisa como un encuentro necesario para su obra escrituraria que emanó poemas como Siglos después de la fragua de Vulcano y El otro viento de cristal.

Así se interesó por los estudios de Español y Literatura en el Instituto Superior Pedagógico Frank País, de la ciudad heroica de Cuba. Este hombre sencillo, de paz y armonía en su interior, es muy crítico con su propia obra, “luego de escribir mis libros, los dejo dos  o tres años, los retomo y si me conmueven los propongo para su publicación.

Mis textos narrativos son poemas, la poesía es una condición de la misma literatura, en la cual las palabras se encuentren, se imantan, un sentido sensible en el corazón del autor.

 

“La poesía es más uno mismo, de ella salen estados interiores, mientras la narrativa es mi incursión en la vida de otros, la poesía es más de mi mismo, y sí así es, reflejo en mi poética la filosofía existencial, conceptos esenciales del carácter del hombre”.

El autor de La leve gracia de los desnudos, es hoy uno de los escritores que dio luz a este territorio, tuvo una entrañable amistad con Guillermo Vidal, cuando en las tardes se encontraban junto a otros noveles como Carlos Esquivel Guerra para tertuliar sobre lo que les ocupaba por ese período en los talleres literarios de Las Tunas.

Escribir se aprende escribiendo, así reza una frase muy popular entre los literatos, que muy bien acierta este escritor reconocido por obras notables como El Muro de las lamentaciones, Premio Casa de las Américas en 1999, La leve gracia…, Premio de la crítica, El círculo de los infieles, Premio Casa Teatro en República Dominicana.

Hoy su tiempo lo ocupa la próxima entrega al mundo de las letras, desde la Editorial Sanlope, la antología personal Carnes de mi carne, una selección de sus poemas de amor- “Es una idea que me sugirió hace algunos años Lesbia de la Fe cuando en el Parque Maceo me insinuó hacer un libro solamente para reunir mi poesía amorosa, esa que le fui escribiendo a mis diferentes musas a lo largo de estos 48 años.

“Hay poemas que fueron publicados en diferentes libros anteriores pero muchos totalmente inéditos, entre ellos más de 30. Es un juego con muchos espejos pues entrego mis poemas en diferentes géneros: décimas, sonetos, versos libres, epigramas. Así fui escribiendo, como una necesidad, esos poemas salieron de un corazón enamorado.

“El sexto libro de poesía, La hora de despertarnos juntos, sale de la necesidad del amor en tiempos en los que el amor es despreciado, cuando se cierra una puerta para el amor siempre se abre otra, siempre existirá una mujer que te ama o te amará”.

La Leve gracia de los desnudos, es su libro predilecto “ese año premiaron dos novelas El vuelo del gato, de Abel Prieto y mi novela, con ella me identifico mucho, es especial y me gusta, narro las obsesiones de un pintor, ese que quise ser. Mis historias eligen solas las formas para decirlas, mis poemas cuentan historias”.

El también miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba es uno de los más grandes exponentes de su generación, ostenta la máxima distinción cultural en Las Tunas, la Réplica de la Pluma de El Cucalambé. Hace cinco años trabaja en República Dominicana, lugar desde donde escribió otro de sus últimos libros La hora de despertarnos juntos.

“Extraño a los amigos, las calles, la historia, sus olores. Mis sueños echan a andar por estas calles. Mis personajes siguen siendo cubanos”.

 

Hoy se impuso el talento de este escritor, que sienta pautas, escribe como él solo sabe hacerlo, vuelve a caminar por los parques, las calles, esas que lo añoran en su encuentro espiritual con el destino ese que le permitió coincidir en una misma época junto a otros grandes de la literatura, que deja en esta provincia su historia entre novelas, cuentos y poesías.

/mdn/

 

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Sobre Yami Montoya

Editora. Periodista, Máster en Ciencias de la Comunicación, profesora universitaria. Es amante de la paz, del amor y la familia y se siente orgullosa de su país. Su mayor tesoro es su hija Amanda y le hace feliz un Quijote, los amigos, la poesía y la música. Es miembro de la Unión de Periodistas de Cuba y ha sido premiada en varios concursos. yamileym@enet.cu

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