Las Tunas, Cuba. Lunes 23 de Julio de 2018
Home > Especiales > Gente > El inimaginable mundo de ValdésCano

El inimaginable mundo de ValdésCano

Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Email this to someonePrint this page
El inimaginable mundo de ValdésCano

En plena faena, Valdés Cano. (Tiempo21/Foto MiguelDN).

José Enrique Valdés Cano es un joven que toca el cielo con sus manos, cada vez que le da vida a una escultura que nace para perdurar en el tiempo.

Y es más grande su quehacer en las formas tridimensionales del arte, porque vive en Chaparra, al norte de la oriental provincia de Las Tunas, alejado de los centros de desarrollo de las artes plásticas, y su formación académica y autodidacta es producto no solo del talento innato con el que nació, sino, y sobre todo, de su empeño, oficio y perseverancia para crear su obra.

Este artista de la plástica ni siquiera tiene un taller, ni siquiera un espacio más o menos propicio, y en la pequeña sala de su pequeño apartamento, tiene dibujos, bocetos, maderas, sierras, trinchas y martillos, que suenan enloquecedoramente en busca del proyecto final.

Valdés Cano acaricia la madera para crear formar increíbles, lo cual hace después de pensar en los conceptos que se propone, a partir de las sugerencias para el público, que deleita su mirada y su espíritu ante propuestas cada vez más enriquecedoras.

José Enrique tiene una formación peculiar, desde su posición de hijo único, alejado del bullicio, de los malos ojos, de las opiniones insidiosas, porque para él la soledad tiene un precio, que toma forma cuando pasa horas mirando por la ventana del balcón de su casa en busca de la idea que lo haga feliz no solo a él, sino a los demás.

Decir que este joven es el mejor escultor que tiene Las Tunas en este momento quizás sea un poco pretensioso y seguramente que él será el primero en estar en desacuerdo. Pero ese criterio no está nada lejos de la verdad, y no porque sus condiciones como artista sean superiores a las de los demás, sino porque en cada propuesta hay algo novedoso, porque no se repite, porque no explica, sugiere, porque sus obras sobresalen desde el concepto hasta la hechura, la terminación exquisita y la solidez del mensaje.

De ahí que muchos de los entendidos lo consideren único en estos momentos entre sus colegas, y eso ya es bastante y hace pensar que de ahí a la verdad hay un pequeño trecho, porque José Enrique Valdés Cano supera todos los pronósticos, todas las barreras, todas las pretensiones de la plástica en Las Tunas, y eso es más que suficiente.

 

Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Email this to someonePrint this page

Sobre Miguel Díaz Nápoles

Periodista, fotorreportero, realizador de radio y vídeo, profesor universitario. Master en Ciencias de la Comunicación. Su pasión profesional va de las imágenes a la palabra hablada y escrita. Cuando nadie lo ve escribe versos para luego regalarlos envueltos en flores. Vivió en África tras la huella de los médicos cubanos por los pobres de este mundo y trabajó por más de un año como editor de contenido en TeleSur, en la sede central de Caracas. El canal multiestatal es su mejor escuela, su mejor historia. Se hizo periodista para luchar junto a Cuba y a multiplicar las voces de los desposeídos en el mundo. Siente orgullo por vivir en un país libre y haber ayudado a la causa de la Revolución bolivariana. Para él, Tiempo21 es otra de las grandes historias de su vida, de sus grandes pasiones. Ama a sus hijos y a su familia, su gran sustento, su gran verdad. Blog: http://migueldnet.blogspot.com/

Comentar

Su dirección de correo electrónico no será publicada.Los campos necesarios están marcados *

*


siete − 2 =