Las Tunas, Cuba. Miércoles 16 de Agosto de 2017
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Corazón artificial autónomo: el reto de alargar la vida

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Corazón artificial autónomo: el reto de alargar la vidaParís.- El implante de corazón artificial autónomo y con tejido biológico sigue retando a los especialistas franceses más allá de la propia operación, pues resulta un desafío el mayor alargamiento de la vida de las personas tras la intervención.

De los tres individuos a quienes se les implantó una prótesis de este tipo en la nación gala, dos murieron. El dispositivo fue colocado por primera vez a Claude Dany, quien logró sobrevivir 74 días, hasta que la prótesis se detuvo bruscamente el 2 de marzo de 2014.

El segundo paciente falleció recientemente, a nueve meses de la operación. Acorde con un comunicado de la empresa Carmat, fabricante del dispositivo, el individuo fue hospitalizado a causa de una insuficiencia circulatoria. El equipo médico constató dificultades en el funcionamiento de la prótesis.

Al día siguiente se le realizó un nuevo implante. Aunque la intervención llegó a término y se logró restablecer la circulación sanguínea, hubo complicaciones post-operatorias y el paciente falleció.

A principios de abril, ese hombre de 69 años, que prefería el anonimato porque no quería ser visto como algo raro, se confesó totalmente recuperado a ocho meses de la operación, según declaró al periódico le Journal du dimanche.

Yo camino, me levanto, mantengo el equilibrio, me inclino de 10 a 15 veces al día, sin problema, detalló.

El paciente había sido intervenido en el Centro Hospitalario Universitario de Nantes el 5 de agosto de 2014 porque sufría insuficiencia cardíaca terminal y no podía recibir un injerto de corazón procedente de un donador, condición fijada por las autoridades sanitarias para autorizar la operación de trasplante del corazón artificial.

La empresa investiga actualmente lo sucedido con el fin de identificar las posibles causas del deceso y de asegurar las máximas condiciones de seguridad para el tercer paciente implantado hace menos de un mes en el hospital europeo Georges-Pompidou de la capital francesa.

La prótesis, ideada por el profesor Alain Carpentier, es la más parecida al órgano biológico creada hasta ahora y tiene una batería que debe ser recargada regularmente, explican los especialistas.

Consta de dos ventrículos y cuatro válvulas y reproduce las corrientes naturales de circulación de la sangre, acelerando o reduciendo el ritmo cardíaco en función del esfuerzo de su receptor.

Está elaborada con titanio, pero todas sus partes interiores se encuentran cubiertas de un tejido cardíaco de bovino especialmente tratado, a fin de reducir el riesgo de formación de coágulos sanguíneos, una complicación frecuente en las bombas actuales.

El objetivo de sus creadores es que las personas con estos implantes puedan llevar una vida casi normal y sean independientes.

Según Carpentier, el primer caso permitió avanzar en el conocimiento médico y técnico.

Una de las experiencias es que no es necesario restaurar la presión arterial a los niveles normales inmediatamente después de la operación, sino que debe ser un proceso progresivo, subrayó.

Otra enseñanza es la importancia de la recuperación de la función de otros órganos, como el hígado o los riñones, apuntó.

UN ANHELO DE DÉCADAS

Lograr un reemplazo artificial complemente funcional y duradero es una de las aspiraciones más ambicionadas por la medicina moderna, un anhelo perseguido durante décadas.

La importancia y complejidad de ese órgano han sido una de las principales fuentes de inspiración para los especialistas deseosos descubrir y de reproducir artificialmente cada uno de sus detalles y funciones.

Un beneficio de un corazón artificial funcional sería reducir la necesidad de trasplantes, ya que la demanda para donantes siempre es mayor que la oferta (situación que sucede con todos los órganos).

El primer implante de un corazón artificial total tuvo el lugar el 4 de abril de 1969, acorde información divulgada. Le reemplazaron el órgano biológico por una prótesis a un hombre moribundo. La intervención de se realizó a modo de puente para permitir un trasplante en el Texas Heart Institute en Houston.

El paciente se despertó y se recuperó sin problemas. Después de 64 horas el corazón artificial impulsado por medios neumáticos fue extraído siendo reemplazado por el de un donante.

Treinta y dos horas después del trasplante, el paciente falleció a causa de una infección pulmonar aguda, que se extendió a ambos pulmones, causada por hongos, probablemente producto de las drogas inmunodepresoras que se le habían suministrado, según se supone.

Por ello, algunos especialistas apuntan que si se hubieran dejado el corazón es probable que el paciente no hubiera fallecido, al menos no tan rápido.

Si bien los avances han sido notables en los últimos años, es evidente que, al menos en cuestiones del corazón, todavía lo natural supera a lo artificial. (Masiel Fernández Bolaños, Prensa Latina)

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Sobre Redacción Tiempo21

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Un comentario

  1. Elena Carrión

    La ingeniería en pro de la salud, muy interesante post, aunque no todos los trasplantes tuvieron un feliz término, se puede ver que es el primer paso para que muchos pacientes cardiacos tengan esperanzas, me encantaria compartir con ustedes sobre complicaciones del trasplante de corazón

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