Yoby y la fuerza exquisita de la voluntad personal

Yosvany  Rojas Ortiz
Yosvany Rojas Ortiz

Las Tunas-. Por  estos días Yosbanito es la gran noticia de sus más cercanos: aprobó los exámenes de ingreso para comenzar en septiembre a estudiar en la sede de la Escuela Nacional de Arte en la ciudad de Bayamo, a poco más de una hora de distancia, por carretera, de Las Tunas.
Sí,  también  lo  convierte  en una persona feliz, pero no van de eso estas líneas, para nada; no pretendo contar  de lo difícil de las pruebas, del esfuerzo de meses estudiando y de la exigente  preparación física que todo el proceso requiere.
Tampoco son para  los nervios, el susto, las aspiraciones y de  los muchachos que quedaron en el camino, con las botas puestas;  resultan  apenas  para contar de la voluntad de un niño, muy niño, tras un sueño, muy  suyo.
Y es que Yosbanito siempre ha sido un «obstinado confeso», desde chiquitico; me parece estarlo viendo en la casa de su abuela, los dos meses calientes que conjugan vacaciones y verano en Cuba,  con apenas ocho años de edad, sentadito detrás de la mesa de la cocina con un calor de los diablos y un lápiz en medio de la boca para expresarlo  todo: “porque tengo frenillos- decía- y este ejercicio ayuda  y yo voy a ser locutor, un día”.
Así, “con aquello casi en la garganta”  – como decía el abuelo-  jugaba dominó con “los socios”; así,   las inventaba en  el  aire, cargaba un cubo con agua y había que ponerse duro, bien duro, para que no se fuera a mataperrear por aquellos parajes, como el que más, con el lápiz en la boca.
Determinado y enfrascadísimo se hizo locutor pioneril a pesar del rotundo “NO“ inicial de  la abuela, la profesora del curso, quien, al final, me dijo: “me calló la boca, hizo un examen de lujo mi niño y yo que no quería que se presentara por los frenillos  y al final, fue la mejor nota”.
Lo recuerdo otro día  igual de  apuradito, con voz de susto “porque en la Casa de la Cultura va a comenzar un curso de Teatro para niños, lo va a impartir Dionne Pérez y me quedo sin matrícula si no llevo mi solicitud hoy, es después de la escuela y necesito saber si mi papá me puede traer porque mami no puede a esa hora y no me dejan venir solo”.
Me parece verlo también llamando desde cualquier teléfono público  porque “hay presentación esta tarde en el grupo de aficionados  y no pueden dejar de ir a verme mis hermanitos, y Jorgito y Yuliet son muy importantes”; y era verdad, miraba detrás de la cortina del escenario y cuando veía llegar “a su club de fans” soltaba la carcajada, con cuidadito, para no dañar el maquillaje.
Cuesta  trabajo para que  dedique tiempo a las cosas que no le interesan, aunque  sean necesarias, pero sus 17 años gustan  de escuchar al Guayabero y al mismísimo Benny Moré,  con profundo sentimiento;  amigo de todos, jamás te niega un favor, sencillo y guarachero va   para la ENA en septiembre y ya me lo dijo, categórico: “tranquila, tú tranquila, yo  voy a ser un buen actor”.
 

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