Las Tunas, Cuba. Miércoles 16 de Agosto de 2017
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¿Hasta cuándo la muerte será protagonista?

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Devastador terremoto de Nepal

Las imágenes de la arrasada Nepal debían llamar a muchos a la reflexión.

“Antes había países pacíficos y países agresivos. Ahora todos quieren la paz.
Y para asegurarla, fabrican más armas que nunca”.
Antonio Mingote

Las Tunas-. Para quienes por una u otra razón seguimos las informaciones que a diario ofrecen los medios de prensa de Cuba y el mundo, resulta familiar encontrar cifras alarmantes de muertos en diferentes partes del mundo, víctimas de desastres naturales, de grandes accidentes, epidemias o guerras injustas.

Los últimos días hemos estado al tanto de los sucesos en Nepal, tras el terremoto que asoló a ese país el pasado sábado, 25 de abril. Es difícil comprender el dolor y la destrucción, asumir la muerte o la desaparición de miles de personas, cifras espeluznantes que han subido cada día por millares, sin esperanza de que la situación mejore porque no hay vuelta atrás y ahora,  solo queda recuperar lo salvable y reconstruir el devastado país.

Las noticias hasta hoy suelen hablar de cadáveres, más que de sobrevivientes; para variar, han reportado algún caso de persona que encontraron viva después de permanecer horas bajo los escombros, como el joven Rishi Ram Khanal que vio caer sobre su cabeza el hostal donde se hospedaba antes de dirigirse al aeropuerto para marchar a Dubai donde lo esperaba un nuevo empleo con mejor salario.

Tras su rescate, después de tres días incomunicado, Rishi ha manifestó que lo perdió todo y ahora prefiere estar muerto. Y es que los nepalíes viven una suerte de incertidumbre por su futuro; así, mientras esperan la ayuda en alimentos, agua y un lugar donde pernoctar, piensan en su futuro y lo ven todo perdido.

Los datos oficiales muestran una cifra preliminar de más de 6 mil 800 personas fallecidas, y el número de víctimas puede superar las 10 mil . En tanto, unos ocho millones de nepalíes se han visto afectados, de acuerdo con el más reciente balance de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Estos son los que perdieron familiares y amigos, se quedaron sin hogar, sin empleo, sin esperanzas y, para colmo, sufren secuelas que pueden ser muy severas.

A una semana de ocurrido el fatal evento, el país se vio estremecido por un nuevo seísmo de 5,0 en la en la escala de Richter, a 93 kilómetros al suroeste de Katmandú, en medio de la falta de medicamentos y material médico, el deficiente servicio de las instituciones de salud, el hambre y la miseria.

Las imágenes de la arrasada Nepal debían llamar a muchos a la reflexión, porque ¿son solo situaciones como la provocada por este terremoto las únicas causas de destrucción y muerte de seres humanos en el orbe en los últimos tiempos?

Quizás sea difícil predecir y enfrentar desastres de la magnitud del ocurrido en ese país, pero falta sensibilidad de algunos gobiernos para prever y asegurar a la población cuando desgraciadamente ocurren.

Sucede también que se emplean recursos y presupuestos millonarios en guerras injustas, a veces internas, solo por ambición, deseos de expandirse, de aumentar el poderío de quienes ya lo tienen todo.

Las diferencias políticas, económicas, religiosas, raciales son el pretexto en nuestros días para matar a mansalva. Pensemos en los miles de muertos que a diario provoca Boko Haram, Al Qaeda o el Estado Islámico; en los bombardeos a Yemen; en los atentados en Siria y la situación que allí provocan los mercenarios pagados por terroristas y los grupos de oposición; el hostigamiento de los israelíes a la Franja de Gaza que continúa sumando víctimas inocentes a su ya larga lista.

En Estados Unidos los afroamericanos muertos a manos de la policía van en aumento, mientras la represión contra quienes se atreven a protestar arrecia. Baltimore, por ejemplo es un hervidero de indignación ante el asesinato del joven negro Freddie Gray.

El fenómeno de la migración ha aliviado también el trabajo de la Parca. En lo que va de año, casi dos mil personas perdieron la vida en su intento de llegar a las costas europeas para escapar de la violencia y la pobreza en países norafricanos y del Medio Oriente, situación que se agrava por la falta de operaciones de búsqueda y rescate en la zona del Mediterráneo.

No hacen falta los terremotos, la erupción de volcanes, el cambio climático, los accidentes para incrementar las cifras de fallecidos por causas violentas en el mundo. Solo la acción irresponsable de los hombres, de los gobiernos que provocan, costean y mantienen las guerras, suma a diario miles de muertos y desaparecidos, la mayoría de ellos civiles: ancianos, mujeres y niños.

Quizás el terremoto de Nepal haya sido en algún sentido menos dañino y doloroso que las contiendas bélicas que ahora mismo ocurren en el orbe, aquellas que bien pudieran evitarse y, sin embargo, se mantienen por intereses de los que menos se afectan por la pérdida de vidas humanas -generalmente de los más humildes y desvalidos- y la destrucción de ciudades enteras y de su patrimonio histórico.

Si reflexionáramos un poco más sobre el tema, seguro surgirían miles de voces y acciones en todo el mundo para enarbolar un único y contundente ¡NO a la guerra! Así reclaman los muertos que perecieron bajo las bombas o degollados por terroristas.

/edc/

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Sobre Rosa María García Vargas

Periodista. Graduada de Letras en la Universidad de Oriente. Se desarrolló como especialista del Grupo Metodológico del Sistema de Radio en la provincia de Las Tunas. Directora del noticiero Impacto de Radio Victoria por varios años. Se desempeña como redactora de los Servicios Informativos de esta emisora. Miembro de la Unión de Periodistas de Cuba. @RosaMaraGarca

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