Las Tunas

Agua de mayo, tradición que perdura en Las Tunas

Agua de mayo, tradición que perdura en Las TunasLas Tunas.- Los tiempos cambian y con ellos se pierden muchas tradiciones. Sin embargo, entre la población de la oriental provincia de Las Tunas, aún es posible encontrar numerosas personas que esperan el primer aguacero del mes de mayo para tomar un vaso de agua o bañarse bajo la lluvia.

Según cuentan las abuelas la costumbre tenía como objetivo evitar las diarreas y los empachos propios de una etapa pródiga en frutas tropicales. Y es que entre las creencias populares más antiguas de Cuba está el de concederle propiedades medicinales y antiparasitarias al agua de lluvia del quinto mes del año. Otros, olvidando el temor por los catarros, incitan a los niños a jugar bajo el chaparrón porque los hace crecer saludables y fuertes.

Josefina Mastrapa, maestra de primaria, dice que su abuela obligaba a todos los niños de la familia a beber un vaso de agua de lluvia del primer aguacero de mayo y también a los adultos. Y aunque hoy ya se ha perdido la costumbre, en su casa todavía lo siguen haciendo.

“Ese primer aguacero de mayo era antes, cuando yo era niño, todo un acontecimiento. Te dejaban bañarte, claro si no tronaba. También había que beber un poco de esa agua. Recuerdo que mi mamá la recogía en una olla limpia que ponía en el centro del patio, porque la que caía del techo no servía para tomar, pues estaba sucia. Incluso, no nos dejaban comer mangos hasta que no lloviera, porque decían que daban enfermedades”, cuenta Rafael Báez, jubilado.

“En mi casa la verdad es que nunca se tomó agua de mayo. Nosotros somos católicos y nunca fuimos supersticiosos. Pero sí he escuchado eso de tomar agua de mayo”, confiesa Alberto Pozo, trabajador de comercio.

No se conoce con certeza el origen de la costumbre de beber o bañarse en el primer aguacero de mayo, aunque es común en muchos países latinoamericanos, donde incluso se almacena para su consumo el resto del año. Como en otras tradiciones, su nacimiento pudo estar dado en la necesidad de resolver un problema de salud, pues tras un periodo de sequía, las fuertes lluvias arrastran impurezas que contaminan los pozos, ríos y manantiales subterráneos.

De ese modo, consumir el agua directamente caída del cielo y libre de bacterias, era una medida segura que evitaba las temidas diarreas. Con el paso del tiempo y la mejora de las condiciones higiénico sanitarias de las poblaciones, se redujo al hecho simbólico de tomar solo un vaso de agua.

Actualmente se sabe que el agua de lluvia carece de propiedades milagrosas. Mas al margen de su falta de fundamento científico, muchos tuneros mantienen viva la tradición, aprendida de sus abuelos de bañarse y tomar agua del primer aguacero de mayo.

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