Opinión

Y otra vez, la algarabía

cuba-habana-primero-de-mayo
Como mi hijo, miles de niños en Cuba desfilan este Primero de Mayo junto a sus familiares. / Foto Ladyrene Pérez, Cubadebate.

Las Tunas-. Mi hijo salió feliz  esta  mañana del Primero de Mayo de la casa y ni qué decir que durmió temprano la noche anterior,  sin chistar y también que, igual de sin chistar, se levantó feliz, al amanecer y antes de que los relojes marcaran las seis en punto ya estaba listo para ir “a la pelea”, como aseguró, medio eufórico.

Lo miré y recordé mi infancia, los días esos de desfiles en los que yo hacía mismo y, de la mano de papá, andaba y andaba, no importaba el sol intenso y tampoco que costara trabajo ver a quiénes estaban en la Tribuna por mi escaso tamaño: era Primero de Mayo, día de fiesta y había que estar en familia, en la calle, celebrando.

En aquellos años el desfile era más corto, Las Tunas no tenía la Plaza de la Revolución inaugurada en el año 1997 y el convite se hacía  desde el parque Vicente García, recorría la arteria principal de esta ciudad y terminaba en la Feria, hoy parque 26 de Julio; pero  la algarabía y el amanecer eran igual de intensos.

Ahora son otros tiempos y también la magia, el acierto y las motivaciones de este festejo ha ido cambiando, pero mirar a mi hijo, verle radiante regresar a la casa horas después  y decir: “me divertí mucho mamita” me hace sentir la calma de la batalla ganada y la esencia vigente, día de fiesta obrera, sencilla, escandalosa  y terca.

Leo de marchas obreras en otros países pobres, tristes; leo de otras, que renacen y sé de sitios, no pocos, en los que es un día más, en el no pasa nada extraordinario y me diento orgullosa.

Una amiga me recordaba que siempre o casi siempre en Las Tunas  hace mucho sol en las mañanas del Primero de Mayo y llueve en las tardes, ojalá también pase hoy, para que el primer aguacero del mes en que se maduran los mangos y las flores se vuelven más hermosas coincida con la celebración, importante para Cuba porque nos hace vivir un día distinto cada vez, que se repite y se repite.

 

 

 

 

Artículos relacionados

Las niñas, por un espacio significativo

Yanely González Céspedes

Apostemos por una escuela más integral

Telma Machado Escanio

Consumir lo nuestro

Yanetsy Palomares Pérez

Enviar Comentario


× ocho = 16