Historia

Vilma Espín: una vida llena de ternura y coraje

Antes de 1959 Vilma Espín Guillois, burló a más de un esbirro batistiano con astucia e inteligencia en las calles de Santiago de Cuba. Auxilió a compañeros de lucha heridos o perseguidos. Subió a la Sierra Maestra. Luego del triunfo de la Revolución, se encargó de levantar las banderas que claman por los derechos de la mujer.

Participó en trabajos voluntarios, desfiles o movilizaciones. Fue una soldada intachable. Fue una mujer, heredera de la estirpe de Mariana Grajales y Ana Betancourt.

Vilma Espín Guillois, fue la combatiente, la madre, la amiga, la heroína, la compañera de trabajo, la federada. Una mujer que caló hondo en el corazón de los cubanos. Una mujer que este 7 de abril, cumpliría 85 años de vida.

La valiente colaboradora de Frank País en la clandestinidad, la amiga inquebrantable de Fidel Castro, la compañera en vida de Raúl Castro, se entregó por completo a su trabajo; primero dentro del Movimiento 26 de Julio, luego como presidenta de la Federación de Mujeres Cubanas y, como fundadora del Comité Central del Partido Comunista de Cuba.

Describir su huella o caracterizar su obra es una tarea fácil y difícil a la vez. Fácil porque todos los cubanos sabemos cuánto hizo por la Revolución, en especial por las mujeres y los niños;

Y difícil porque aún no comprendemos de dónde sacaba fuerzas para cumplir cada tarea, proponer ideas, materializar sueños, dirigir, organizar y apoyar donde su presencia hiciera falta.

Siempre con una sonrisa para transmitir y ecuanimidad ante los retos más grandes. Siempre con su voz, delicada y firme para reclamar un papel activo e igualitario de la mujer dentro de la sociedad.

Vilma Espín Guillois materializó numerosas aspiraciones de la mujer cubana que hoy son ejemplo de los logros alcanzados por nuestro país. Así era aquella mujer, un huracán de ideas que a su paso dejaba la certeza del deber cumplido, y la respuesta necesaria ante la misión encomendada.

Hoy, físicamente no, nos acompaña, pero su coraje y determinación están sembrados en cada mujer cubana, que tiene ante sí el deber de continuar enarbolando las conquistas que Vilma dejó cimentadas en la historia de Cuba.

 

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