Las Tunas, Cuba. Viernes 18 de Agosto de 2017
Home > Opinión > Organización Mundial de la Salud en defensa de una alimentación más sana

Organización Mundial de la Salud en defensa de una alimentación más sana

Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Email this to someonePrint this page
vegetales y frutas

Los vegetales y las frutas frescas, vitales para una alimentación sana.

Las Tunas-. Hoy,  7 de abril, la Organización Mundial de la Salud (OMS) celebra el aniversario 67 de su creación, con un llamado a producir y consumir alimentos más inocuos e higiénicos, en favor del medio ambiente y el bienestar humano.

Acorde con ese reclamo, el programa de Agricultura Urbana, Suburbana y Familiar que se desarrolla en Cuba puso en marcha, desde inicios de este año, un nuevo subprograma que debe dar respuesta a ese objetivo.

Es un asunto que atañe a todo el sistema de la agricultura cubano, y hasta a los propios consumidores  y,  sobre el cual insisten, cada vez con mayor fuerza, las autoridades sanitarias de la Isla.

Y esto obedece a que los alimentos agrícolas pueden causar graves males a las personas, si no se observan elementales normas.

Como se sabe, las frutas y vegetales son muy apreciados por sus atractivos colores, olores y sabores, y por sus benéficos efectos sobre el organismo humano; pero  son susceptibles de daños y contaminaciones microbiológicas, químicas y físicas, aun antes de sembrarse, durante el cultivo, la cosecha, el traslado a los almacenes y puntos de venta  o después de llegar a nuestros hogares.

Quizás usted ya esté preguntándose cómo prevenir esos peligros y sus implicaciones; pues,  en general, siguiendo buenas prácticas, desde la selección de las semillas hasta la elaboración y el consumo de tales comestibles.

Para lograrlo, el Instituto Nacional de Higiene de los Alimentos, adscrito al Ministerio de Salud Pública de Cuba, hace muy sabias recomendaciones,  empezando porque se cuide que en las áreas de cultivo prevalezcan las adecuadas condiciones ambientales.

En ese sentido, es necesario asegurar que los residuales de origen humano y animal no contaminen los sembrados  y utilizar agua potable para regar las plantaciones.

Otra precaución que debe tenerse en cuenta es reducir al mínimo el empleo de agentes químicos en el control de plagas y la fertilización. De ser imprescindible su uso, se recomienda adoptar las medidas pertinentes para aminorar sus negativos efectos, tanto durante la aplicación,  como al final de la cadena alimentaria.

Resulta muy beneficioso cosechar cada producto con buen estado de madurez, evitar la recolección en horas de elevadas temperaturas, luego de llover o cuando haya demasiada humedad, además de velar porque los equipos y recipientes empleados para envasar reúnan los requisitos pertinentes.

Útil es, asimismo, la eliminación de aquellos productos no aptos para el consumo humano, por no haber desarrollado lo suficiente o presentar severos daños. En esos casos debe tenerse sumo cuidado a la hora de librarse de dichos desperdicios, puesto que un inadecuado manejo puede convertirlos en peligrosas fuentes de contaminación.

De acuerdo con el criterio de los especialistas, conviene acortar lo más posible el tiempo entre la cosecha y el acarreo de las frutas y hortalizas para protegerlas de la desecación y otras afectaciones, principalmente en las épocas de mayor calor.

Con idéntico fin, antes de ser trasladados, dichos alimentos deben colocarse a la sombra, rociarse con agua limpia y cubrirlos con telas u otros medios capaces de protegerlos del polvo y demás agentes externos que puedan perjudicarlos.

Tanto la transportación como el almacenamiento de ese tipo de víveres exigen actuar con precauciones, a fin de preservar su calidad, sanidad, higiene e inocuidad.

Pero, ¿y cuál es el papel del consumidor? Pues lavar bien los frutos, al igual que sus manos, los envases y utensilios que vaya a emplear en la preparación y elaboración de los alimentos, además de hervir suficientemente aquellos no aptos para consumirlos crudos.

Tambien debe evitarse mezclar los comestibles frescos con los cocidos, pues estos últimos pueden contaminarse, e igualmente resulta dañino cortar o manipular carnes o pescados crudos con los mismos instrumentos utilizados para preparar las frutas, hortalizas, legumbres y verduras, sin antes lavar dichas herramientas con jabón o detergente.

Si se descongelan los alimentos a temperatura ambiente, se propicia el desarrollo de microorganismos perjudiciales para la salud humana. Es preferible utilizar agua caliente o, mejor aun, bajar a tiempo los comestibles que vayan a consumirse hacia las partes menos frías del refrigerador.

Existen otras muchas medidas que pueden preservar la calidad de vida de los consumidores; pero basta por hoy, día en que la Organización Mundial de la Salud decidió celebrar en 2015 el aniversario 67 de su creación con una alerta sobre la necesidad de producir y consumir alimentos más inocuos e higiénicos.

/edc/

Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Email this to someonePrint this page

Sobre Raúl Estrada Zamora

Periodista. Graduado de la Universidad de Oriente. Ha trabajado en todos los medios y fue director de la revista Transporte, de La Habana. Se inició en el diario 26 y trabajó como Jefe de Información en la Televisión. Fue editor de Tiempo21. Como reportero atiende los temas del programa alimentario y la agricultura, entre otros. Miembro de la Unión de Periodistas de Cuba. @Raulezdecuba

Comentar

Su dirección de correo electrónico no será publicada.Los campos necesarios están marcados *

*


6 × = cuarenta ocho