Opinión

Venezuela: Una historia repetida

El mundo por Venezuela
Para los cubanos, nada de lo sucedido en Venezuela en los últimos meses es extraño.

Las Tunas-. La historia de agresiones de Estados Unidos a países latinoamericanos es harto conocida y tiene sus antecedentes y motivaciones en el afán expansionista de la potencia que en el ya lejano Siglo XIX pugnaba por afianzar su hegemonía en la región.

Fue el Apóstol José Martí quien avizorara muy tempranamente el peligro que representaba Estados Unidos para nuestras tierras de América. El gigante de las siete leguas comenzaba a dar muestras de todo cuanto podía hacer para apropiarse de las riquezas de sus vecinos.

Venezuela ha sido víctima estos días de las mismas pretensiones que vislumbró Martí en aquel momento. Su infame decreto acusando a la hermana nación de “una “amenaza extraordinaria e inusual a la seguridad nacional y política exterior estadounidense” podía causar risa, si no fuera por la ofensa y el peligro que entraña ese vulgar y poco inteligente infundio.

Y digo vulgar porque ni siquiera pudieron encontrar un recurso más elaborado y menos evidente para ocultar sus verdaderas intenciones: amenazar la estabilidad del país, provocar el miedo a una intervención y preparar el terreno para agredir militarmente de ser necesario.

Para los cubanos, nada de lo sucedido en Venezuela en los últimos meses es extraño. Recordemos que hechos similares a los ocurridos allí, sucedieron en la isla caribeña en diferentes momentos del proceso revolucionario cubano.

Por solo citar algunos ejemplos, pensemos en las campañas de difamación que con cualquier pretexto buscaban socavar la fuerza, la unidad del pueblo y desprestigiarnos ante el mundo; el bloqueo y toda suerte de atentados contra la economía del pequeño país que solo quería labrar su propio destino, los sabotajes que tantas vidas de hombres y mujeres del pueblo costaron, más las secuelas físicas y psíquicas que dejaron en miles de cubanas y cubanos.

Al repasar los acontecimientos vividos por los venezolanos en los últimos tiempos, vemos reflejado a nuestro pueblo construyendo la nueva sociedad socialista.

Para mayor similitud, tengamos en cuenta que el 3 de abril de 1961, el Gobierno de los Estados Unidos publicó un Libro Blanco sobre Cuba, en el cual hace ver que la existencia de la Revolución constituía un peligro para el hemisferio occidental. Su objetivo era preparar a la opinión pública, especialmente de América Latina, para que aceptara la agresión militar que planeaba.

Muchas cosas cambiaron desde entonces; solo las intenciones de dominio y de aplastar los movimientos revolucionarios en los países latinoamericanos se mantienen inalterables.

Felizmente, el Gobierno y pueblo venezolanos no se amilanan, por el contrario, han demostrado que saben dar la pelea y ganarla limpiamente, ya que no tienen nada que esconder ni lamentar.

Por otra parte, América Latina está en una situación favorable para encarar un proceso como este, la defensa de uno de sus miembros es cuestión de principios y de seguridad nacional incluso.

La unidad continental y las alianzas estratégicas entre Venezuela, Cuba, Bolivia, Ecuador, Brasil, y otros países del área,  el apoyo de naciones como Rusia, China, Bulgaria, Italia, que se  sumaron a la campaña “Venezuela no es una amenaza, somos esperanza”, lanzada el pasado 18 de marzo por el Gobierno bolivariano, así como las firmas de millones de  ciudadanos en los cuadernillos “Obama, deroga el decreto ya” en espacios públicos de varios países, demuestran que la fuerza de la verdad y la razón está en nuestro hermano pueblo y, que al final, Obama deberá reconocer que ha sido otro error menospreciar a la nación suramericana.

Al igual que como ha ocurrido a lo largo de estos 56 años de agresiones a la Revolución cubana, los ataques a Venezuela fracasarán: el rechazo contundente al decreto de Obama es una prueba de ello, el resto corre a la cuenta de nuestros pueblos, que al final dirán la última palabra.

/edc/

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