Las Tunas, Cuba. Martes 12 de Diciembre de 2017
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La luz del optimismo

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Las Tunas.- En su andar se descubre la mujer que siempre sigue adelante; ella no vacila en obstáculos, hace 30 años su mirada se apagó, sin embargo, renació un ser humano lleno de optimismo y voluntad para conquistar proyectos y sueños.

Nirsa Hierrezuelo Díaz se acostó una noche de sus once años y despertó en un mundo oscuro, pero no dejó pasar un minuto sin sobreponerse a su ceguera.

Creo que fue un tropiezo que me puso la vida porque había que vivir de otro modo, comenta, y asegura pensar la existencia como la capacidad de adaptación de cada persona.

Cuando quedó ciega Nirsa luchó por estudiar y hasta entonces en Las Tunas no existían escuelas para ciegos. Mas, su talento y perseverancia la llevaron hasta las aulas de la secundaria básica Reynaldo Bermúdez, en la ciudad cabecera de la provincia, donde junto a adolescentes sin su discapacidad, logró vencer el rigor de los estudios.

Tras la ilusión del preuniversitario partió a La Habana para estudiar en la única escuela para ciegos en el país, la “Abel Santamaría”. Allí conoció al hombre de su vida, pero Cupido les reservó el encuentro para 10 años después en el politécnico de la salud Salvador Allende de la capital cubana, cuando comenzó a formarse como fisioterapeuta.

Hace casi 17 años la abraza Roberto Rodríguez Diéguez, quien sabe comprenderla porque nació con catarata congénita, luego se presentó una glaucoma y también a los once años perdió la visión.

En septiembre de 1998 nos dimos el primer abrazo y hasta el Sol de hoy, expresa Roberto, con una pícara sonrisa dibujada en los labios.

“Estoy muy contento, muy feliz con ella, y realmente tiene un carácter y empuje admirables. No tiene hora, ni barrera que la detenga. Como madre ha sabido guiar a los muchachos. Desde muy pequeños los niños supieron que mamá y papá eran ciegos, y como tal se comportaron, porque desde chiquitos nos ayudaban también”.

Lisclaudia de 15 años, y Leonel Alfredo, de ocho, son dos de los logros más importantes de Nirsa, quien agradece a su mamá Elsa Díaz por el amor y apoyo.

Nirsa y Roberto son escritores para la Asociación de Ciegos de Cuba. Ella escribe cuentos para niños y él para adultos, policiacos, generalmente.

Esta mujer de optimismo tiene fuertes convicciones que la levantan cada día.

“Seguir edificando mi existencia. Me gusta hacer mi trabajo con amor. Y le pido a las personas que hagan el suyo así, que nunca se dejen aplastar por la vida. La vida siempre te da la opción, cuando pone obstáculos, de levantarte y continuar. Hay que saber valorar la posibilidad de seguir”.

Los pacientes de la Sala de rehabilitación del policlínico Guillermo Tejas de esta ciudad todos los días descubren ese ángel que la habita y la hace una mujer especial.

/mdn/

 

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Sobre Darletis Leyva González

Periodista, graduada de la Universidad de Oriente. Se desempeña como reportera con excelentes resultados en su gestión diaria. Es aguda en sus trabajos de opinión. Una de sus características es contar historias de vida en la que el factor humano está siempre presente. Atiende los temas de salud, entre otros. Miembro de la Unión de Periodistas de cuba, premiada en varios concursos. @DarletisLG

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