Historia

Guillermón Moncada, bravo entre los bravos

El 5 de abril de 1895 en el campamento de Joturito, en Alto Songo provincia de Santiago de Cuba dejó de existir uno de los héroes más brillantes de las gesta cubanas contra el colonialismo español: Guillermón Moncada. La historia lo recuerda como Guillermón, por su estatura y coraje así fue llamado por sus compañeros.

A inicios de la guerra de 1868 se alistó como soldado y fue unos de los primeros en la manigua. Su bravura lo distinguió desde temprano en los combates, en varios de los cuales resultó herido en acciones bajo el mando de los más prestigiosos jefes mambises ágil y audaz en el manejo del machete, Guillermón protagonizó con esa arma hechos que hoy lo destacan como bravo entre los bravos.

Todo ello fue aval para obtener los grados de Comandante, Brigadier y General del Ejército.

Este patriota vale mucho, además de muy  valiente, tiene dotes de mando y gran habilidad estratégica. Es un hombre que promete, y si no lo matan, llegara muy alto, expresó el Mayor General Máximo Gómez al referirse a sus cualidades.

En la guerra de 1895 el mambí salió al campo de batalla con los pulmones deshechos por la tuberculosis, enfermedad que comenzó a invadir su cuerpo entre las cárceles españolas después del Pacto del Zanjón, y el cautiverio en una fortaleza militar y cárcel de Santiago de Cuba.

Era el líder indiscutible del independentismo en el sudeste del Oriente cubano y un jefe de gran prestigio. Había nacido en Santiago de Cuba, el 25 de junio 1841. Hijo de una humilde pero con una riqueza moral que heredó. Su bondad y valentía fueron rasgos inherentes a su carácter que le posibilitaron vencer los desafíos de su tiempo.

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