Las Tunas, Cuba. Jueves 17 de Agosto de 2017
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Verde realidad en medio de un llano en llamas

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Verde realidad en medio de un llano en llamasLas Tunas.- Recorre usted la llamada Cuenca Lechera de Las Tunas y se le parte el alma al contemplar las vacas simulando que pastan, cuando en verdad en los potreros solo quedan pálidas y tostadas briznas, y los animales subsisten gracias al empeño de los ganaderos, que en plena cruenta sequía les proporcionan forrajes milagrosamente verdes, heno, agua, acarreada desde lejos, y otros abastos, en conjunto, insuficientes.

Si observa bien el paisaje, víctima de una agoniosa reverberación, quizás creerá estar viendo pasajes de El Llano en llamas.

Pero en medio de su recorrido tropieza usted con una verde realidad, denominada Centro de cría artificial, en la zona de La Veguita, próxima a esta ciudad, capital de la provincia de igual nombre, unos 700 kilómetros al este de La Habana.

Niurys Ortega González, obrera con ocho años de experiencia en el manejo de vacunos

Niurys Ortega González, obrera con ocho años de experiencia en el manejo de vacunos.

La alusión al verdor no solo se relaciona con la existencia allí de un banco alimentario compuesto por plantas proteicas, sino, más bien, con la esperanza que proporciona la apertura de ese establecimiento para la recuperación de la ganadería en este oriental territorio cubano, y el hecho de haber puesto dicha unidad en manos de personas como Niurys Ortega González, obrera con ocho años de experiencia en el manejo de vacunos.

El centro fue reconstruido a un costo de 164 mil pesos cubanos y convertibles, y tiene capacidad para 600 terneros, los cuales ingresan allí desde los siete días de nacidos.

Después de un período de buen manejo, las hembras salen hacia una especial instalación, con vistas a inseminarlas oportunamente y lograr la mejora genética de los rebaños, a fin de producir más carne y leche. Los machos van a una unidad donde se les engordará hasta alcanzar el peso idóneo para entregarlos al matadero.

Y como Niurys Ortega González tiene por oficio mayor el de ser útil, se siente muy realizada al ejercer su trabajo en aquella granja. Usted debía haberla visto correr en todas direcciones detrás de Lucero, un bello ternerito, que según ella y sus ocho compañeros de labor, es el más malcriado de todos los críos.

Le pregunté a esta mujer, aún joven y bella; de ojos entre miel y verde, pero tan en llamas como el llano: ¿cómo atienden a los terneros a lo largo del día?

–Llegamos aquí temprano, a las 6:00 de la mañana; se tibia el agua para la leche, se prepara y se les da a las 7:00; debemos de tratar que se la tomen toda. Eso es así todos los días, como si fueran hijos nuestros. A las 7:30 se les suministra pienso, y al mediodía y por la tarde, heno y agua, que nunca les faltan.

–Por lo escuchado en el tiempo que llevo aquí, ya ustedes los van conociendo…

–Tenemos ojo clínico para ver si el ternerito se siente mal; y de ser así, llamamos urgentemente al veterinario. Yo tengo más experiencia en ese sentido, pero la otra muchacha que trabaja conmigo es muy despierta y ayuda mucho.

–¿Pasa igual con los terneros que con los hijos?: ¿cada día se les quiere más?

–Mucho; los terneritos estos se quieren mucho. Lo fundamental es tenerle amor al trabajo con ellos, gustarle a uno lo que hace; porque si no, ellos no pueden avanzar.

–¿Sientes especial cariño por alguno?

–Por todos, pero sobre todo por aquel que está allá, que le puse Muñeco.

Se marcha uno de allí; deja a Niurys y a Muñeco felices con su amorío, y ya el paisaje no le parece tan triste, ni son tan flacas las vacas que va viendo a la orilla del camino.

/mdn/

 

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Sobre Raúl Estrada Zamora

Periodista. Graduado de la Universidad de Oriente. Ha trabajado en todos los medios y fue director de la revista Transporte, de La Habana. Se inició en el diario 26 y trabajó como Jefe de Información en la Televisión. Fue editor de Tiempo21. Como reportero atiende los temas del programa alimentario y la agricultura, entre otros. Miembro de la Unión de Periodistas de Cuba. @Raulezdecuba

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