Las Tunas, Cuba. Viernes 20 de Octubre de 2017
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Presencia del Cuarto Frente Oriental en San Joaquín

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Comandancia del Cuarto Frente Oriental del Ejercito Rebelde “Simón Bolívar”

Comandancia del Cuarto Frente Oriental del Ejercito Rebelde “Simón Bolívar” (Foto: Reynaldo López Peña)

Las Tunas-. El visitante que llega al poblado de San Joaquín, en el municipio de Majibacoa se sorprende de las valiosas vivencias atesoradas por sus habitantes sobre la permanencia, en ese lugar, de la Comandancia del Cuarto Frente Oriental del Ejercito Rebelde “Simón Bolívar” durante la lucha armada contra la dictadura de Batista.

La tropa de Eduardo Sardiñas, al mando del Comandante Delio Gómez Ochoa y por orientaciones de Fidel, comenzó a operar en la zona de la oriental provincia de Las Tunas, con el objetivo de unificar las acciones de los grupos rebeldes independientes que operaban en la región y aunar los esfuerzos para impedir la entrada de refuerzos del ejercito al oriente del país.

La Comandancia del IV Frente Oriental se creó en el mismo lugar donde ya existía la jefatura de la columna doce, con Piti Fajardo al frente como auditor y dirigiendo a la vez la sección de sanidad y las finanzas.

En la región se realizaron varias acciones combativas entre las que se destacaron, los ataques a Bartle y Manatí, el Combate de la Guanábana, el Combate del entronque de Manatí y el cementerio de Chaparra y el Combate de Puerto Padre, entre otros.

Palo Grande

El inmenso y casi centenario algarrobo, conocido como Palo Grande, fue el primer lugar donde los agotados integrantes de la Columna 12 se detuvieron para descansar. Según recoge la memoria popular, en ese lugar los encontró Rolando Salgado, el 18 de octubre de 1958, y les ofreció refugio en propia casa, donde después se estableció la comandancia.

Erasmo Rodríguez Carbonell

Erasmo Rodríguez Carbonell(Foto: Angel Espinosa)

El campesino, Erasmo Rodríguez Carbonell, recuerda que “la casa donde se instaló la comandancia era de una tía mía, hermana de mi mamá y su esposo, Rolando, era el boticario del pueblo. Cuando Lalo Sardiñas bajó de la Sierra Maestra vino al Palo Grande, ese que está a orilla del río. Allí, Rolando habló con ellos y les ofreció su casa”.

“Por aquí, todos los querían, eran mis amigos y estuvieron aquí hasta que triunfó la Revolución. Ellos visitaban a todos los vecinos y Manuel, Piti, Fajardo, que era el segundo jefe, venía a todas las casas y como era médico curó a muchos. Todas las personas mayores del pueblo los conocieron y tratamos con ellos ayudando en lo que podíamos. Mi papá Ramiro Rodríguez fue el primero que comenzó a vender bonos del 26 de julio aquí en San Joaquín y en su casa albergó a muchos rebeldes” añadió Erasmo.

Maidelíne Rodríguez Miranda aclara que “ como mi papá cuenta, antes de la llegada de los rebeldes, en la zona operaban los grupos guerrilleros de Concepción Rivero en los límites de Granma y Las Tunas y mi abuelo Ramiro, formaba parte de esos grupos que al llegar la Columna doce, se unifican y comienzan a trabajar juntos”.

Eddy Miranda atesora los utensilios de barbería usados por los Rebeldes

Eddy Miranda atesora los utensilios de barbería usados por los Rebeldes (Foto: Ángel Espinosa)

También Eddy Miranda relata que “mi casa está muy cerca de la Comandancia. Mi mamá y mis tías cocinaban y le mandaban comida al monte. Mi papá era el barbero del pueblo y policía de Batista, pero siempre colaboró con los revolucionarios. Yo guardo como una reliquia los utensilios de barbería que él usó para pelar y afeitar a los rebeldes. Incluso el único radio de pilas que había en el pueblo estaba en mi casa y cuando mi papá se enteraba que el Ejercito venía para San Joaquín, pasaba un mensaje radial que decía- Arturo Díaz que venga que le conviene- para avisar”.

Eddy todavía recuerda su temor cuando los batistianos realizaban incursiones en busca de los rebeldes. “Mi hermana y yo teníamos que darle agua a los soldados y era una fila interminable. Yo tenía como doce años de edad y me orinaba parada del miedo”.

El museo de la Comandancia

La vivienda típicamente campesina donde se combinan sabiamente el guano, la madera y la mampostería, acoge actualmente tres salas adjuntas al museo Francisco Vega Espinosa, del municipio de Majibacoa.

Yunaisy Laguna Ramírez, directora de la institución, explicó que el museo reseña a través de litografías las principales acciones de la columna doce, la columna once y la columna treintidos en la región.

Entre las piezas en exposición destacó el columpio del portal, pieza donada por el propietario de la casa, y algunos muebles de la familia, así como el farol que utilizó Piti Fajardo para realizar sus cirugías nocturnas. Asimismo resaltó el valor de la colección de medallas con entregadas por Nirma Cartón Muñiz, la única mujer que bajó de la Sierra Maestra con la columna doce.

La directiva anunció que este año el museo será restaurado y enriquecido con tres vitrinas para permitirán exponer pertenencias de combatientes que aún viven. Además se exhibirá una muestra especial en homenaje a Rafael, Felo, González, quien fue armero de la columna doce y es un activo contribuyente del museo. Aunque Felo es campesino, dedica parte de su tiempo a mantener las áreas verdes de la Comandancia.

San Joaquín fiel a sus tradiciones

El Palo Grande, que fue el primer refugio de la tropa de Eduardo Sardiñas, es testigo hoy de las reuniones de rendiciones de cuentas de los delegados a sus electores, de las actividades de los proyectos comunitarios y de las fiestas populares de la comunidad. A su alrededor se levantan el Consultorio del Médico y la enfermera de la familia, la farmacia, y el Circulo Social del pueblo, obras de la revolución.

Pueblo de tercer orden, San Joaquín se comunica a través de la carretera a Bayamo hasta la cabecera municipal de Calixto y cuenta con unos setecientos veinte habitantes, integrados en una zona con once Comités de Defensa de la Revolución y tres delegaciones de la Federación de Mujeres Cubanas. La actividad fundamental para el desarrollo socio-económico es la ganadería vacuna para la producción de leche y carne.

Orgullosos de la historia que protagonizan, sus habitantes fomentan las tradiciones campesinas, bebidas, comidas, tejidos, juegos, dulces, e instrumentos musicales como parte de su patrimonio intangible y participan activamente en las Jornadas Cucalambeanas municipales con el grupo tradicional de música campesina “Raíces Soneras”.

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Sobre Tania Ramirez

Periodista. Graduada de Ingeniería Química. Reportera de Radio Victoria, en temas de la ciencia, la tecnología y el medio ambiente y la historia local. En una etapa se desarrolló como Jefa de Información de esta emisora. Le gustan los temas sociales y la polémicas sobre asuntos de la vida diaria. Es miembro de la Unión de Periodistas de Cuba. @TaniaRamirezR

Un comentario

  1. De esta zona se puede hablar mucho referente al Movimiento 26 de Julio, no solo fue la Comandancia de Lalo Sardiñas, si no las acciones que se emprendieron en este territorio para el paso de la Columna del Ché y Camilo, los asesinatos de revolucionarios como Julio y Marcelino Diéguez, la reuniones de coordinación con difrentes grupos del movimiento, las coordinaciones para el asalto al Cuartel de los Mansferreres, el apoyo de la batalla de Bartle y así una gran cantidad de tareas que eran controladas por esta comandancia. Buen artículo.

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