Las Tunas

Las Tunas con una tensa situación hídrica

Las Tunas con una tensa situación hídrica
Los embalses de Las Tunas están muy deprimidos.

Las Tunas.- La polvareda y fuertes brisas que abrazan a la oriental provincia de Las Tunas por estos días son la evidencia del período seco vivido en el presente año hidrológico, proceso iniciado en octubre y que debe concluir en mayo, sí llegan las lluvias a tiempo.

La provincia es azotada históricamente por la sequía y el impacto de este fenómeno climatológico se refleja en el bajo acumulado de lluvia, solo un 35 por ciento de la cifra histórica para esta etapa, y la reducción a un 33 por ciento de la capacidad total de agua almacenada en el territorio, unos 700 kilómetros al este de La Habana.

Aunque en el 2014 las precipitaciones registraron un 102 por ciento de acumulado frente al promedio histórico del calendario, los bajos índices de años anteriores y la natural sequía del territorio, coadyuvaron a la difícil situación hidrológica que hoy tiene la provincia.

De los 23 embalses de Las Tunas, ocho abastecen a la población y organismos estatales, y de ellos Playuela en Majibacoa, que sirve el líquido a los poblados de Vivienda y Omaja, reporta la mayor crisis con solo un 19 por ciento de llenado y cobertura para 95 días.

Pero Cayojo, la fuente de donde se nutre la zona industrial de esta ciudad, y repartos como Aguilera y La Victoria, refleja similar panorama, 15 por ciento de agua en reserva y cobertura para 128 días. Amancio y Jesús Menéndez son los municipios más lastimados por la sequía.

Hoy más de 22 mil habitantes comienzan a sufrir la molestia de cargar el agua trasportada en pipas y las cifras más representativas son de los municipios de Jobabo, Majibacoa, Jesús Menéndez y Amancio, mientras colapsó el sistema de distribución en las comunidades de Macagua 7, Anacahuita y La estación de Bombeo del Cerro.

En esta geografía oriental normalmente se abastecen con pipas a 234 comunidades y ya son más de 300 las que demandan el recurso, incluso algunas con sistemas de acueducto tienen afectaciones parciales.

Un panorama hídrico bastante gris obliga a preocuparse porque los tuneros recuerdan el sabor amargo del 2005, año de cruenta sequía, donde tanta racionalidad asustaba, el servicio por redes era muy escaso y el agua casi siempre llegaba por pipas, e incluso demoraba hasta 15 días.

En Las Tunas se ahorraba hasta el último suspiro de agua y la población tuvo que ingeniárselas para no detener la rutina de la vida. Surgieron cisternas públicas, pozos artesanales y en el más insospechado de los envases se guardó agua.

Ahora más de 105 mil personas saben de la intranquilidad de recibir el agua por pipas y en casa recapitulan las escenas del 2005-2006.

Sin embargo, en las calles todavía se fugan miles de litros de agua y significativos salideros de antaño como el de la conductora Finlay, cercana al Hospital General Docente Ernesto Guevara, preocupan a la población que sabe de esta crisis. La irresponsabilidad también anda a sus anchas en hogares donde todos duermen mientras se bota la cisterna o tanques.

Las Tunas está muy afectada por la sequía y cuencas subterráneas como La Cana siguen bajando su nivel, por eso adoptar una conducta de optimización del recurso y suprimir todos los salideros del líquido es la única garantía para disponer del recurso hasta que lleguen las lluvias.

/mdn/

 

Artículos relacionados

Mejoran condiciones de trabajo en Central Colombia

Redacción Tiempo21

Ha muerto mi maestro, el Mozo de la información

Miguel Díaz Nápoles

Decrecen accidentes de tránsito en Las Tunas

Yami Montoya

Enviar Comentario


+ seis = 7