Las Tunas, Cuba. Miércoles 23 de Agosto de 2017
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Los jóvenes cubanos dicen adiós a viejos prejuicios

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La Habana.- A tono con el nuevo siglo, los jóvenes cubanos se liberan con soltura de viejos estereotipos que lastraron durante décadas a sus congéneres del sexo masculino.

Uno de los primeros hoy día en caer hecho trizas día es el que confinaba el color rosa al vestuario femenino, en una especie de territorio inviolable.

Hasta la aparición de los modernos métodos que revelan anticipadamente -con un margen de error mínimo- el sexo del bebé en espera, las gestantes se cuidaban de juntar en su canastilla un ajuar con tres colores básicos.

El rosa, por si el recién nacido era niña y el azul y el amarillo por si era varón. Hay que estar preparados, es mejor prevenir, aconsejaban las abuelas. No se concebía vestir a un varón, por bebé que fuera, con una camisita rosada.

Hoy ese viejo canon es letra muerta, página volteada. En las calles habaneras pululan los muchachos y, aún los no tan jóvenes, con camisas, camisetas y jeans desde el rosa pálido hasta los tonos más subidos de esa gama como el coral o el fucsia.

También son frecuentes los rojos pasionales, ardientes, los naranja como una llamarada, los verdes o amarillos fosforescentes, los morados intensos o una mezcla de todos en camisas y pantalones con estampados nacidos de la inspiración a ultranza de un diseñador amante la audacia.

El rosado, sin embargo, es el que suele generar en los “hombres de pelo en pecho” comentarios irónicos, descalificaciones burlonas, ráfagas despectivas.

En especial si el atuendo va acompañado de collares, piercings, pulseras, aretes y bolsos similares a los de las novias o amigas, que lo aceptan como algo natural, lejos de cualquier aspaviento.

“Asere, mira eso, comentan los duros, hay que ver cada cosa, así se visten las niñas”.

Los jóvenes prestan oídos sordos a esos rezagos de un machismo heredado de tiempos remotos, una herencia española transportada a estas tierras de América, de raíz aun tenaz, persistente.

Por el contrario, sin que se les perturbe el ánimo, echan mano a tejidos, diseños y colores explosivos, atípicos, quebrantadores, seguros de una masculinidad que no necesita pregonarse en la ropa que visten.

Los programas televisivos como Conexión, destinados a ese sector poblacional, dirigidos y conducidos por jóvenes, son reflejo vivo de tales cambios y esa manera nueva de relacionarse con el mundo que les rodea.

Como en todo conglomerado humano, los hay también más conservadores, fieles a las gamas tradicionales (blanco, beige, negro), las camisas de cuadros y la sobriedad como estilo.

El rosa entró, no obstante, para quedarse, como también los pelados con el cráneo rapado y sólo un mechón enhiesto en lo alto de la cabeza, en línea continua, a veces, hasta el nacimiento del cuello.

Tanto es así que a los jugadores del equipo cubano de fútbol, que tan alto brilló en los Centroamericanos de Veracruz, los medios de prensa -dados a singularizar las escuadras en contienda-, les llamaban “los pájaros locos” en alusión a ese peinado de cabellos alzados en una columna desafiante, extravagante para algunos, tan en boga hoy en la cotidianidad cubana.

El singular apodo devenía referencia no solo a un personaje popular de los dibujos animados sino a tradiciones propias de algunas culturas aborígenes.

Entre la avanzada figuran también quienes cuidan de perfilar sus cejas, si es necesario con las pinzas usuales para esos casos, depilar torax y piernas, un rasgo común en los jovencitos, así como buscar un corte de pelo que los favorezca si sus facciones, orejas incluidas, no son todo lo afortunadas que quisieran.

Lo cierto es que cada época trae aparejados consigo cambios en el gusto estético, en las artes, en la sensibilidad, en la manera de vestirse y verse a sí mismos los individuos.

La fotografía, en su registro de la realidad que transcurre día a día, es un documento palpable de esos cambios desde tiempos remotos.

Los jóvenes cubanos quieren vivir, por qué no, al ritmo de su tiempo, crear su propio estilo, sentirse protagonistas de esa renovación de la moda a la cual imprimirle un sello propio, en armonía con su identidad y el acervo de una isla anclada en pleno Caribe. (Anubis Galardy/Prensa Latina)

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Sobre Redacción Tiempo21

Encargada de realizar todo el trabajo del Grupo Internet y Tiempo21. Integrada por un Editor-jefe, dos editoras, un fotorreportero y camarógrafo, un director de fotografía y camarógrafo y un desarrollador Web. Es un equipo multidisciplinario y multioficio, que desarrolla las principales labores del Periodismo Hipermedia. Además de tiempo21, tiene un canal de Video-TV, y otros espacios. @tiempo21cuba

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