Las Tunas, Cuba. Viernes 20 de Octubre de 2017
Home > Cuba > Cuba: Constituciones y democracia

Cuba: Constituciones y democracia

Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Email this to someonePrint this page

La Habana.- Derechos, deberes y conquistas sociales amparan la Carta Magna cubana, la más democrática, estable y duradera de la historia constitucional de la nación, desde el inicio de sus luchas por la libertad, independencia y soberanía.

El pueblo cubano siempre tuvo en su imaginario una Constitución o luchaba por tenerla; cuatro de ellas datan de la República en Armas, dos de la etapa neocolonial y, la última, fue aprobada por referendo popular, en 1976.

La primera, la de Guáimaro (1869), considera a todos los habitantes de la República enteramente libres y a todos los ciudadanos, integrantes del Ejército Libertador.

La de 1901, la primera de la República, nació infelizmente lastrada por la Enmienda Platt, una ley del Congreso estadounidense que convirtió al país en una neocolonia con la potestad de Estados Unidos de intervención militar y política.

Fue muy triste para los cubanos sufrir la intervención de Washington en su guerra anticolonial (1898), la ocupación militar de 1899 a 1902, y nuevamente un gobierno interventor estadounidense de 1906 a 1909.

Un largo camino de frustraciones después de luchar 30 años contra el colonialismo español.

Violaciones constitucionales y fraudes electorales desembocaron en sublevaciones populares -las guerritas de 1906, 1912 y 1917), golpes de estado (1933 y 1952) y aceleraron revoluciones en las décadas del 30 y del 50.

Es así que en el año del 75 aniversario de la Constitución de 1940, la más progresista hasta entonces y de vida efímera, la actual está a punto de cumplir cuatro décadas de plena aplicación como arma fundamental de la nueva Cuba.

Sin atenerse a la realidad se ha propagado por el mundo durante más de medio siglo que Cuba carece de democracia y de sujeción a principio constitucional; nada más falso.

MENTIRAS CON LENGUAS MUY LARGAS

El mentís, lo ofrece la actuación de este país desde el triunfo de la Revolución cubana, el primero de enero de 1959, con la promulgación el 7 de febrero de ese año de la Ley Fundamental de la República, que estableció los mismos principios civiles y políticos contenidos en la Constitución de 1940.

Esta Ley restauró la Carta Magna con las modificaciones necesarias para introducirle las leyes complementarias nunca antes puestas en vigor, entre ellas la Ley de Reforma Agraria, dictada el 17 de mayo de 1959.

Ella garantiza los derechos del pueblo trabajador y reconoce la vigencia de todas las disposiciones legales y reglamentarias promulgadas por el Alto Mando del Ejército Rebelde durante la lucha contra la tiranía batistiana.

Esta norma permitió al Gobierno Revolucionario actuar con apego a la democracia y fundamento constitucional; le atribuyó facultades legislativas y constituyentes al Consejo de Ministros, con la aprobación del Presidente de la República.

El antecedente de tal sistema de gobierno fueron las constituciones mambisas de Jimaguayú (1895) y La Yaya (1897).

La Asamblea Constituyente de 1940, reunida el 9 de febrero, tuvo lugar a raíz de un alza del movimiento popular y de discrepancias entre las fuerzas de derecha que apoyaban al gobierno.

La Carta Magna fue aprobada tras fuertes debates y firmada en Guáimaro

-Como la primera Constitución de la República en Armas, el primero de julio-; promulgada en el Capitolio Nacional en La Habana el 5 de julio, entró en vigor el 10 de octubre del propio año.

No obstante que la mayoría de sus 76 delegados -seis eran comunistas- representaban a la oligarquía, la burguesía nacional y la pequeña burguesía, resultó un texto, aunque contradictorio, en esencia progresista.

Garantizaba los derechos individuales y sociales, en particular en beneficio de la mujer; plasmaba importantes demandas obreras, proscribía el latifundio y obligaba al Estado a crear empleos y asegurar una existencia decorosa a cada trabajador.

Su principal contradicción está dada con la realidad existente pues requería una legislación complementaria sólo aprobada a partir de 1959 por la Revolución.

Reconocía, a diferencia de la de 1901, el derecho de la mujer al voto y el disfrute pleno de sus derechos civiles -igualdad plena para ambos cónyuges-, igualdad de derechos y deberes para los hijos dentro o fuera de matrimonio, así como la preferencia de las pensiones alimenticias a favor de la mujer e hijos.

Pero Fulgencio Batista rompió el juego político democrático-burgués al instaurar, el 10 de marzo de 1952, su segunda dictadura; suspendió las elecciones presidenciales previstas para el Primero de junio y abolió la Constitución de 1940.

Los estudiantes universitarios encabezaron una gigantesca campaña nacional de jura de la abolida Constitución, que incrementó el rechazo a la tiranía.

A raíz de estos acontecimientos, el entonces abogado de solo 25 años, Fidel Castro, solicitó sin éxito al Tribunal de Garantías Constitucionales y Sociales sancionar a los autores de este hecho anticonstitucional.

Agotadas todas las posibilidades pacíficas, el único camino posible estaba en desencadenar la Revolución por la vía armada.

En 1974, a tenor con el carácter democrático del proceso revolucionario, se introdujeron cambios en el proceso electoral haciendo el voto derecho del ciudadano, pero sin carácter obligatorio, rebajando la edad mínima para ejercerlo de 21 a 16 años y convirtiéndolo también en una prerrogativa de los militares, excluidos hasta entonces.

Al cuerpo de la Ley Fundamental fueron incorporadas posteriormente las leyes revolucionarias, y su articulado perfeccionado y adecuado al desarrollo de la sociedad cubana. Rigió hasta la proclamación de la nueva constitución en 1976. El 2 de julio de 1974 fue constituida la Asamblea Provincial del Poder Popular de Matanzas, una experiencia necesaria cuya preparación se inició en 1973.

Fueron formadas también Asambleas del Poder Popular en los 28 municipios matanceros y cinco asambleas regionales (Matanzas, Cárdenas, Colón, Jovellanos y Victoria de Girón).

A los comicios en primera vuelta (30 de junio) asistió el 93,6 por ciento de los electores y a la segunda (7 de julio), el 91,4 por ciento.

Eligieron mil 40 delegados municipales y 151 regionales, a razón de uno por cada 10 mil habitantes.

El 23 de octubre de 1974 comenzó sus trabajos la comisión encargada de redactar el anteproyecto de la Constitución de la República, integrada por 20 miembros, entre ellos constituyentes de 1940.

DE LOS DEBERES Y DERECHOS CONSTITUCIONALES

La Constitución de la República de 1976, con total transparencia, fue elaborada y promulgada, el 24 de febrero de 1976, en acto solemne y público.

Previamente, en referendo popular, celebrado el 15 de febrero de 1976, el pueblo aprobó los proyectos de Constitución de la República y la Ley de Tránsito Constitucional, por voto libre, directo y secreto; del 98 por ciento de electores, el 97,7 por ciento lo hizo afirmativamente.

En el Referendo por el SI votaron cinco millones 473 mil 534 ciudadanos mayores de 16 años y por el NO, 54 mil 70.

El texto del anteproyecto constitucional resultó enriquecido con los aportes de seis millones 200 mil cubanos, en asambleas de vecinos, sindicales, estudiantiles, de mujeres, campesinos y militares.

Las sugerencias y propuestas modificaron total o parcialmente el preámbulo y 60 de los 141 artículos.

A ello siguió la celebración de elecciones a los órganos del Poder Popular (10 de octubre) y la inauguración de la primera Asamblea Nacional, el 2 de diciembre del propio año.

En el Preámbulo de la Constitución declara la voluntad de que sea presidida por el profundo anhelo, al fin logrado, de José Martí (1853-1895), insigne latinoamericano y héroe nacional cubano: “Yo quiero que la ley primera de nuestra República sea el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre”.

Señala la herencia legada por los aborígenes y negros esclavos que se rebelaron contra sus amos, de los patriotas y luchadores de todos los tiempos que despertaron la conciencia nacional y el ansia cubana de patria y libertad.

En su primer capítulo expresa: Cuba es un Estado socialista de trabajadores, independiente y soberano, organizado con todos y para el bien de todos, como república unitaria y democrática, para el disfrute de la libertad política, la justicia social, el bienestar individual y colectivo y la solidaridad humana.

La Constitución recoge diversas conquistas alcanzadas en el bregar revolucionario, entre ellas la gratuidad de la educación y los servicios de salud, la defensa de la identidad de la nación, cultura, historia y recursos naturales.

Todos los ciudadanos (mujeres y hombres) están sujetos a iguales deberes y gozan de iguales derechos, en lo económico, político, cultural, social y familiar; sin distinción de raza, color de la piel, género, creencias religiosas y origen nacional.

La niñez y la juventud disfrutan de particular protección del estado y sociedad, así como los ancianos y los enfermos.

El Sistema Electoral, incluido en la Constitución, expresa que todos los ciudadanos (hombres y mujeres), con capacidad legal para ello, tienen derecho a intervenir en la dirección del Estado, bien directamente o por intermedio de sus representantes elegidos para integrar los órganos del Poder Popular.

Estos no son los únicos derechos de los cubanos aunque sí muy importantes.

Cada elector (mayor de 16 años) tiene derecho a un solo voto, en las elecciones periódicas y referendos populares, y también a ser elegido; los candidatos a diputado a la Asamblea Nacional, tendrán más de 18 años.

Un ejemplo de ello es el proceso que en estos momentos transcurre de renovación de los órganos locales del Poder Popular (elecciones de delegados a las Asambleas Municipales), la célula primaria del sistema democrático.

Participé, recientemente, junto a mis vecinos en la nominación de Alfredo -también vecino- a los comicios a medio término del próximo mes de abril, en los cuales resultará electo un Delegado entre dos o más aspirantes, mediante voto, libre, directo y secreto, lo cual garantiza la Constitución y la ley electoral.

Ninguna propaganda electoral -pública o privada- respalda a mi candidato, salvo sus méritos personales señalados en la reunión, ya conocidos por todos, sencillo, trabajador, honrado, preocupado siempre por la comunidad.

Sin embargo, tuve que preguntar quién es Alfredo, alguien fuera del alcance de mi vista, pensé, mientras otros reían, porque al propuesto le dicen a diario el apodo Coqui, y así es como lo conozco desde hace años.

Algo similar ocurre en estas semanas en todo el país; posteriormente, se harán públicas las listas automáticas de los electores para que cada cual verifique sus datos y se expondrán breves biografías y las fotografías de los candidatos.

Hace poco despedimos en la última Rendición de Cuentas del 2014, al Delegado anterior, y ahora se deposita otra vez la confianza para una tarea que seguro restará al nuevo horas de su descanso personal.

Fermín, hoy con canas, asumió como Delegado años atrás, todavía con pelo negro, y entre sus tareas tuvo un periodo de Presidente del Consejo Popular, en que simultaneó la representación de sus electores y de la barriada entera.

De la fecha y lugar, nadie tiene dudas, el Colegio Electoral estará en el Círculo Infantil, aledaño, donde acudimos cada dos años y medio para elegir entre varios candidatos al Delegado, de una de las Circunscripciones que integrará la Asamblea Municipal correspondiente.

Cada cinco años, bajo la custodia de escolares depositamos también las boletas con los votos para Diputados a las Asambleas Provincial y Nacional del Poder Popular, el órgano supremo del Estado y el único con potestad constituyente de la República.

El voto es secreto, pero público el conteo de los sufragios; ningún diputado o delegado recibe salario adicional al de su trabajo habitual y puede ser revocado del mandato por sus electores debido a incumplimientos.

El país avanza en la cultura de la democracia popular, ajena a los tiempos en que se compraban y vendían votos y un político se hacía rico hasta en una alcaldía, cuanto más en el Congreso o el Palacio Presidencial.( Marta Denis Valle/Prensa Latina)

/ymp/

 

Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Email this to someonePrint this page

Sobre Redacción Tiempo21

Encargada de realizar todo el trabajo del Grupo Internet y Tiempo21. Integrada por un Editor-jefe, dos editoras, un fotorreportero y camarógrafo, un director de fotografía y camarógrafo y un desarrollador Web. Es un equipo multidisciplinario y multioficio, que desarrolla las principales labores del Periodismo Hipermedia. Además de tiempo21, tiene un canal de Video-TV, y otros espacios. @tiempo21cuba

Comentar

Su dirección de correo electrónico no será publicada.Los campos necesarios están marcados *

*


8 × = sesenta cuatro