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Béisbol cubano: ¿Puede o no desarrollarse el “oficio” ?

Béisbol cubano: ¿Puede o no desarrollarse el “oficio” ?  En los últimos tiempos, fundamentalmente después de la reincorporación de Cuba a las Series del Caribe luego de más de medio siglo sin participar en ese evento, algunos de nuestros principales narradores y comentaristas deportivos, directivos y peloteros, han puesto de moda la palabra “oficio” para calificar, en esencia, la eficacia táctica del juego de un pelotero o un equipo determinado.

Tanta ha sido la aceptación del vocablo, que en el habitual concurso del bien acogido programa televisivo Bola Viva, conducido por el comentarista Hernández Luján, el reconocido analista del béisbol cubano Fránger Reynaldo preguntó si podía desarrollarse el “oficio” como se hace con la rapidez, la fuerza y otros elementos en los entrenamientos físicos de los peloteros.

La palaba no me parece, como a otros, incorrectamente aplicada, si tomamos en cuenta que, entre otras acepciones, la última edición del diccionario de la Real Academia de la Lengua Española (RAE) define el oficio de la siguiente forma:

oficio (del latín officium).

1.- Ocupación habitual.

2.- Cargo, ministerio.

3.- Profesión de algún arte mecánica.

4.- Función propia de alguna cosa.

De acuerdo con esta definición, en el caso del deporte, y en particular del béisbol, el “oficio” debe entenderse como el adecuado funcionamiento, la habilidad, la maestría que adquieren los peloteros para desempeñarse y tomar rápida y eficazmente decisiones tácticas acertadas en las diversas situaciones ofensivas y defensivas que presenta cada momento del juego en esta disciplina deportiva, quizás la más compleja, veleidosa y de reglas más enrevesadas de todas las existentes.

Resulta incuestionable que el “oficio” Sí puede desarrollarse y elevarse progresivamente, como se pueden mejorar individual o colectivamente la fuerza, la rapidez y otras habilidades físicas importantes en el béisbol y en otros deportes.

Considero que para que un pelotero o una selección determinada alcancen el mencionado “oficio”, tienen que funcionar de manera muy efectiva dos factores fundamentales, que en mi modesta opinión son los siguientes:

Primero: La adecuada capacitación, superación continua y consagración de los entrenadores, directores de equipos, funcionarios deportivos y otros profesionales y técnicos vinculados con la misión de instruir y formar a los peloteros y conjuntos en los elementos del juego, en la disciplina y otros aspectos decisivos para obtener altos resultados. Sin técnicos cada vez más capaces que transmitan desde las edades tempranas  los fundamentos del juego, resultarían poco productivos los esfuerzos por avanzar en el perfeccionamiento táctico de los atletas.

Segundo (y no por ello menos importante): La vocación, dedicación, constancia y disciplina de los jugadores en el cumplimiento de los planes de entrenamientos no sólo físicos y técnicos, sino también tácticos.

Resulta incuestionable que elevar el “oficio” resulta esencial en el empeño general de realzar el nivel de nuestra pelota, a lo que contribuirá sin dudas la recién anunciada decisión de la dirección nacional del béisbol (esperada hace tiempo por muchos que hemos abogado por un torneo masivo y otro de calidad superior) de mantener la Serie Nacional de 16 equipos para desarrollar peloteros y dar oportunidades para ello a todas las provincias, pero efectuar a partir de la campaña 2016-17 otra competencia similar a las antiguas selectivas, en la cual se concentren en unos  seis equipos los mejores jugadores del país, lo que propiciará que buenos bateadores se enfrenten siempre a buenos lanzadores, y viceversa, cosa que no sucede en un campeonato tan masivo como la actual Serie Nacional, en la que por su baja calidad o inexperiencia, en cada conjunto hay jugadores que apenas participan en unos innings en los 87 desafíos del calendario.

A ello se debe sumar la continuidad de las gestiones para buscar por todas las vías posibles oportunidades de topar periódicamente con equipos de similar o superior calidad al de Cuba, lo que permitiría confrontar las habilidades técnico-tácticas adquiridas por nuestros jugadores y el equipo nacional y adquirir nuevas experiencias que puedan incorporarse en lo adelante en los entrenamientos y competencias del béisbol para elevar su nivel. Los pasos que se están dando con la inserción de peloteros cubanos en la Liga Japonesa y la participación anual de un equipo en la Serie del Caribe, son buenos ejemplos en tal sentido.

/mdn/

 

 

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