Idaelia Fernández Gutiérrez, una enfermera que cura el alma

Enfermera Idaelia Fernández Gutiérrez.
Enfermera Idaelia Fernández Gutiérrez.

Las Tunas- En el hospital Ernesto Guevara de esta ciudad de  Las Tunas,  existe  una persona que tiene una gracia especial para curar el alma.
«Un momento con ella basta para disipar hasta el peor de los males», afirman quienes la conocen, entre ellos mi mamá,  que hace poco tiempo fue su paciente tras una operación de cataratas.
Es la enfermera Idaelia Fernández Gutiérrez,  para quien estrechar la mano o colocarla sobre el hombro del enfermo, tiene tanto o más valor que la actitud diagnóstica más brillante.
Comenzó a serlo en el año 1973. Ahora trabaja  en el Centro Oftalmológico del más importante hospital de la provincia. Antes lo hizo en el servicio pediátrico y de terapia intensiva.
Hace 43 años que ejerce la enfermería y en todo ese tiempo no dejó de poner en práctica su máxima,  ni un solo día,  porque tiene total certeza de que para curar no es suficiente con medicamentos, exámenes de laboratorio, intervenciones quirúrgicas y demás procederes.
Tal vez por eso todos quieren caer en sus manos; con ella ningún paciente teme  retirarse la venda o curarse algunas horas después de salir del salón quirúrgico.
A todos les explica bajito y con voz pausada una y otra vez los cuidados a  cumplir en casa sin olvidar nunca que la mayoría de  sus pacientes son abuelos con pérdida total o parcial de la visión.
Se esmera para que la recuperación sea exitosa y luego viva  con ellos la alegría de compartir la luz de sus días con los nietos y bisnietos.
A esta altura no le importa que pocos  sepan su nombre, total,  si  el seudónimo  de «Pollito» se lo pusieron hace más de 40 años sus compañeros de trabajo y pacientes en su otra casa, el hospital.
Lo hicieron,  no solo por sus cualidades físicas,   sino,  sobre todo,  para reconocer esa gracia especial que tiene para curar con amor y  buen trato.
/edc/

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