Un club para poetas inéditos

Escritor Miguel Mariano Piñero
Escritor Miguel Mariano Piñero

A juzgar por la historia de un pueblito de Las Tunas, quizás eso de ser escritor tenga que ver con la genética. En el sur del oriental territorio hay una comunidad llamada San José, con menos de mil habitantes; sin embargo, allí viven más de 60 ganadores de concursos literarios.
La localidad pasa desapercibida en el mapa literario cubano, que suele ubicar sus referentes en las grandes urbes, pero allí se vive una intensa vida cultural con talleres creativos, tertulias, descargas musicales, representaciones teatrales y el criollo guateque campesino.
Uno de los momentos más importantes del año es el Encuentro Nacional de Escritores Rurales, convocado por el grupo de igual nombre.
El evento tiene como singularidades,  por ejemplo, que el alojamiento corre a cargo de los propios habitantes del lugar o que la mayoría de los asistentes, provenientes de toda Cuba, nunca han publicado un libro.
Si alguien tiene la «culpa» de ese misterio es el escritor Miguel Mariano Piñero, cuyas vicisitudes literarias constituyeron la mejor inspiración para este proyecto, por el cual siente la misma satisfacción que por sus textos.
«Cuba ha tenido grandes escritores rurales que trascendieron en la historia de las letras nacionales-dijo Piñero- sin embargo han tenido que realizar su obra muchas veces en contextos adversos, de ahí la idea de crear un movimiento nacional para apoyar a creadores con inquietudes literarias que se desenvuelven en un medio campestre.
¿No existe el peligro de que encasillen a los integrantes del colectivo?
«Tenemos miembros de San Antonio a Maisí, entre ellos repentistas, aficionados, niños, jóvenes, adultos, profesionales y campesinos. El objetivo del proyecto apunta a que comiencen a escribir, desarrollen su talento y tengan un espacio para compartir sus experiencias, más allá de publicar un título o promover concursos.
¿Qué importancia tiene la décima como género lírico entre los integrantes de la iniciativa?
La estrofa de 10 versos octosilábicos constituye la estructura tradicional del cubano. En algunos medios está considerada como un arte menor y por eso acude a certámenes o comités de publicación con cierta desventaja; sin embargo la mayoría de los integrantes del Grupo han comenzado por la décima, e incluso, luego de consolidarse, vuelven a ella como un segmento importante de su quehacer.
¿Podría decirse que su obra literaria deviene ejemplo de las potencialidades de este movimiento?
Desde pequeño tuve una gran influencia de la décima y la literatura por intermedio de mi padre y mi abuelo, ambos repentistas, pero tuve que empezar a trabajar desde muy joven. Siendo un adolescente participé en la guerra de Angola y al regreso tuve que mantener a mi familia.
«Aunque escribía no tomaba muy en serio la literatura. La influencia e insistencia de amigos como los poetas Marcelo Leal y Carlos Esquivel fue lo que me llevó a participar en los talleres literarios. En la actualidad he publicado varios libros, la mayoría de sonetos y décimas; y entre los premios que he alcanzado se encuentra el Internacional Cucalambé, en 2014.
«Con una experiencia como la del Grupo, mis andanzas literarias hubieran comenzado más temprano, de ahí las enormes posibilidades que tienen los jóvenes que lo integran.
La sede del movimiento es San José, en el municipio de Colombia, en las Tunas, pero me gustaría que otras localidades similares promovieran iniciativas como estas, que acercan a los artistas a los valores humanos y creativos que se asientan en el alma popular de los cubanos».
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