Gente

Mujeres de luz

Las Tunas.- La ciudad ofrece una de sus mejores horas, el silencio la simula detenida en el tiempo y solo se escucha el sonido de la escoba que parece sacarle notas a los nuevos bulevares.

A las 4:00 despertó la carismática mulata para dejar el desayuno a los suyos y todo listo en el hogar; ya son las 5:00 de la mañana y está en las calles.

Claudina Chivás Sánchez dedicó 28 años al mundo de la contabilidad, pero desde febrero de 2010 es una de las barrenderas de esta ciudad. Hoy tiene la responsabilidad de la limpieza del centro histórico y se sabe realizada porque disfruta lo que hace.

Claudina Chivás Sánchez
Claudina Chivás Sánchez.

“Yo creo que todo el trabajo se ama. El trabajador de Servicios Comunales tiene que amar el trabajo porque si no, la tarea no funciona. Para mí es natural, haga frío, llueva o no, venir a mi trabajo. Me relaciono con los trabajadores de lugares aledaños, con los transeúntes del bulevar, y me gusta la ciudad limpia, sobre todo para que cuando pasen los estudiantes de secundaria la disfruten así; ¡y ya me conocen!, a veces estoy de franco, no vengo, y me dicen: Tía dónde estaba ayer, no la vi, ¿está bien?, esa preocupación y el saludo de la gente me hace muy feliz”.

Cuando regresa a casa la espera el esposo que colabora con los quehaceres del hogar, su hija, que pronto se gradúa de psicóloga, y tres nietos.

Claudina es una mujer de sonrisa amplia, mucho optimismo, y confiesa que el trabajador de Comunales es bueno, cariñoso, amable, sencillo, y por eso merecen respeto y consideración.

Ana Iris Sánchez López hace más de cinco años se unió a Comunales y con 47 calendarios a cuesta asegura tener fuerza para seguir limpiando la ciudad.

Ana Iris Sánchez López
Ana Iris Sánchez López.

“Yo vivo luchando por seguir mi labor como barrendera, porque amo mi trabajo y lo disfruto. Me gusta tener las cosas limpias. A veces las compañeras de trabajo me dicen: Ana Iris, pero es que tú no puedes matarte tanto, y les digo, sí, porque si yo no amo mi trabajo, no amo a nadie, ni a nada, porque eso es lo que me da la vida a mí”.

María Luisa Tejeda Benítez lleva poco tiempo en Servicios Comunales en esta ciudad, pero antes tuvo una experiencia de trabajo en el municipio de Jobabo, al sur de la provincia, y asegura que gracias  a Ana Iris se convirtió en barrendera porque fue a buscarla a la casa, y le gusta mucho su labor.

María Luisa Tejeda Benítez
María Luisa Tejeda Benítez

“Yo me siento bien y me gusta mi trabajo; me llevo bien con los compañeros, y de aquí no me voy ni pegándome candela en los pies”.

En el centro histórico de la esta capital provincial de Las Tunas está por doquier su alegría y escoba en manos estas mujeres llenan de luz todos los rincones.

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