Las Tunas, Cuba. Lunes 14 de Agosto de 2017
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Memorias de Benny Moré en Las Tunas

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Memorias de Benny Moré en Las Tunas

Escuche documental sobre Benny Moré

Hoy se cumplen 52  años de la muerte de  Benny Moré y decidimos compartir con los usuarios unos  poquísimos recuerdos  de las muchos dejados en sus visitas a Las Tunas, una tierra en la que tuvo  amigos entrañables y en  la que se presentó  con frecuencia, junto a su Banda Gigante, a pesar de no estar esta entre las principales plazas musicales de Cuba.

I 

“Al Benny le gustaba beber, eso es innegable – me dice un tunero setentón al que se conoce por El Feo  por estos lares y sigue contando-  yo lo conocí allá por el año 1962, yo era un muchachón y estaba estudiando ya el trombón, como estaba en ese giro él me permitía alternar más o menos en las presentaciones con la gente de su Banda Gigante y así lo conocí.  Amigo de él no fui, i qué va, la edad de ambos era muy distinta y él tenía sus amigos acá,  pero sí lo vi muy de cerquita y compartimos y eso, él  se interesaba  por mis estudios de música y decía  que iba a seguir mi carrera.  Cuando llegaba  a Las Tunas  enseguida empezaba a buscar a sus amigos y se iba para El México, el Marabú, esas eran las zonas que él más visitaba a tomar ron y comer mongolo, que era como le decíamos entonces al gordo de puerco cuando se fríe, a él le encantaba comer mongolos con tostones. Así era el Benny, campechano, amigo de los pobres, cubanísimo.  El tenía una obra que se llamaba “Se te cayó el tabaco” y era impresionante verlo llegar al escenario, pero yo no he visto jamás algo más impresionante en un escenario que aquello.  La orquesta podía estar tocando lo que fuera, que ese hombre subía y nadie  lo había visto subir, nadie sabía de dónde salió y tenía aquel enorme tabaco en la boca y su sombrero puesto y al llegar arriba dejaba caer el tabaco, la orquesta empezaba, “se te cayó el tabaco”  a cantar, aquello era impresionante, eran un reloj, nadie se equivocaba, una cosa de lujo, de lujo….  Ese hombre era un espectáculo él solo, hacía de todo, verlo ya, verlo nada más,  era un lujo”. 

II 

Memorias de Benny Moré en Las Tunas“En 1962 se presentó en los carnavales de Puerto Padre – me cuenta ahora el gran Hernán Bosh, sentado en la fresca sala de su casa y recuerda, como si lo hubiese vivido ayer- y yo me iba para la tarima a las siete y media u ocho de la noche yo me iba para allí, siempre tocaba la orquesta Embajadores del Ritmo de Puerto Padre primero, una tanda de hora y media o dos horas y a eso de las diez o diez y media de la noche,  entraba el Benny con su Banda Gigante.  Él era un personaje; con su sacón largo, un hombre con un carisma tremendo, unos pantalones batahola bien anchos, parecía que se vestía mal, pero qué va, era muy sencillo.  No creo que  fuera lo que llaman  un showman y muchos menos un payaso musical  de los muchos que hay ahora, no, no, qué va, era un tipo muy sencillo.  A mí me impactó su muerte de una manera tremenda. Yo recuerdo que cuando dieron la noticia por televisión yo no me lo creía, ¿cómo era posible que aquel hombre que bailaba, cantaba, que hacía de todo,  muriera así? No parecía estar enfermo, lucía un hombre lleno de vida.”

III 

Memorias de Benny Moré en Las TunasOtros tuneros, como al descuido, entre el andar apurado de las calles, me contaron más anécdotas: “Tenía su barbero aquí. En la calle Joaquín Agüero, entre Francisco Varona y Lorenzo Ortiz había una barbería, la barbería  era de Toñito  y Benny era cliente de un hijo de Toñito que se llamaba Roberto Ramírez Vargas, se hicieron grandes amigos.  Aseguran que después el Benny en La Habana en cuanto se enteraba de algún músico que venía a presentarse a Oriente le decía que se llegara hasta donde Toñito, que era el mejor barbero de por aquí  y dicen  que mucha gente le decía la Barbería de los Artistas porque más de uno de moda en aquella  época iba hasta allí, recomendados especialmente  por Benny Moré, por allí pasaron, entre otros, Fernando Alonso, Pacho Alonso, Ibrahím Ferrer…  Venían también con frecuencia  al ya  desaparecido  Hotel Casino de esta ciudad y tenía por costumbre ir hasta la vitrola, escoger alguna de sus canciones y ponerse a cantar a dúo consigo mismo,  para beneplácito de todos los que estaban allí”. 

IV

En los primeros carnavales que se dieron en Las Tunas después de la muerte del Benny la Banda Gigante estuvo acá – me cuenta el profesor Salvador Regueiro,  adicto y respetuoso de la obra del Bárbaro del Ritmo- traían a Fernando Álvarez para cantar los boleros y a Lolo  Martínez para la música más movida, sonaban bien, pero ya no era igual. Yo estuve en la presentación y te puedo garantizar que el local estaba lleno. Uno de los primeros números que interpretó la orquesta fue “Conocí la Paz”, una canción que la gente  conoce como “A Varadero llegué”  y en la parte cantada, Generoso   Jiménez, con su trombón comenzó a tocar la parte que debía cantar el Benny. Era la primera vez que escuchábamos esa canción sin la voz de él. Déjame decirte que había lágrimas en muchos ojos y vi a más de un bailador francamente llorando allí, aquí la gente lo quería mucho; yo creo que nadie siguió bailando, toda la gente que yo vi, dejó de bailar.

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Sobre Esther de la Cruz Castillejo

Periodista. Licenciada en Comunicación Social en la Universidad de Oriente. Máster en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de La Habana, 2009. Diplomada del Instituto Internacional de Periodismo José Martí, de La Habana. Desde su graduación se desarrolla profesionalmente en Radio Victoria y se desempeña como reportera para atender los temas de la educación. Es miembro de la Unión de Periodistas de Cuba. @vozcubana

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