Ilegalidad e injusticias en Base Naval de Guantánamo

Ilegalidad e injusticias en Base Naval de GuantánamoEl 27 de febrero de 1901, el Senado estadounidense aprobó la ley que contenía la enmienda presentada por Orville Platt, que pasaría a la historia como la Enmienda Platt, una afrenta a Cuba y a su pueblo desde que la sancionó el presidente William McKinley.
En su artículo VII esa legislación plantea: “Que para poner en condiciones a los Estados Unidos de mantener la Independencia de Cuba y proteger al pueblo de la misma, así como para su propia defensa, el Gobierno de Cuba venderá o arrendará a los Estados Unidos las tierras necesarias para carboneras o estaciones navales en ciertos puntos determinados que se convendrán con el Presidente de los Estados Unidos”.
Esa fue la génesis de la Base Naval de Guantánamo, una porción que le falta hoy a la Mayor de las Antillas y que consta de 117,6 kilómetros cuadrados; 49,4 de tierra firme y lo demás de agua y pantanos.
La bochornosa ley fue impuesta a la primera Constitución cubana a principios del siglo XX, con la amenaza cruel de que si no se aceptaba, se mantendría la ocupación militar. El 16 de febrero de 1903 el presidente Tomás Estrada Palma firmó el convenio mediante el cual se estableció.
El 10 de diciembre de ese año, los pasos apresurados y temerosos de los soldados denotaban su presencia estrenando la ocupación de la bahía. Desde entonces y durante muchas décadas fue centro de estímulo a varios males como la prostitución, el juego y las drogas. Y, también, de muchas provocaciones que atentaron contra la soberanía nacional.
Han pasado ­­­­­­112 años y al pueblo de Cuba le sigue doliendo Guantánamo. Duele en lo profundo, y en lo infinito porque aunque es pequeño, ese pedazo del archipiélago es tan cubano como las palmas, las gaviotas que vuelan sobre la bahía o el sufrimiento de hermanos que allá fallecieron.
Fue en ese lugar donde perdió la vida Rubén López Sabariego, entre el 13 y el 14 de octubre de 1961. Era un padre de familia que trabajaba como chofer en la instalación y allá lo detuvieron y torturaron salvajemente. Los médicos forenses que examinaron sus restos apreciaron fracturas en el cráneo, una pierna, el costillar izquierdo y el rostro.
Después fue víctima del imperialismo yanqui el pescador cubano Rodolfo Rosell Salas.  Estuvo desparecido varias horas hasta que apareció su cadáver con signos de abusos físicos en un cayo distante a unas cinco millas del poblado de Caimanera en territorio ocupado.
Luego, el 19 de julio de 1964, mataron a mansalva a Ramón López Peña, un muchacho de  Puerto Padre que, como soldado, cuidaba nuestras fronteras. Fue un día triste luego de las ofensas verbales, las pedradas y la metralla enemiga que arrebató otra digna vida.
Y el 21 de mayo de 1966 murió, víctima de los disparos desde la parte norteamericana, el joven Luis Ramírez López, natural de Guisa.
Esas muertes son la parte más dura de tanta infamia porque hubo más acciones en contra de la soberanía del archipiélago. Desde 1962 hasta 1996, se registraron ocho mil 288 violaciones al territorio nacional de Cuba; entre ellas lanzamiento de materiales inflamables, violación de las aguas jurisdiccionales, planes de autoagresión para justificar una lucha armada y provocaciones desde emisoras radiales.
En 1994, luego de la crisis migratoria, se iniciaron encuentros entre los mandos militares de ambas partes, y desde entonces hay un ambiente de seguridad en la instalación norteamericana, conveniente para todos. En ese sentido, el gobierno de La Habana ha mantenido siempre una postura pacifista en el área, sin dejarse intimidar ni provocar; pero, con firmeza y serenidad.
Desde el año 2002, esa porción de tierra cubana, ocupada ilegalmente por Estados Unidos, acoge a prisioneros sospechosos de nexos con grupos terroristas y allá son conocidos los inhumanos métodos que se aplican a esas personas en detrimento de su integridad física y psicológica.
En la parte cubana, los combatientes de la Brigada de la Frontera, jóvenes en su mayoría, son ejemplo de valor y disciplina. Juraron defender la Patria si el invasor se atreviera y reiteran a cada instante que con el poder de sus cinco sentidos estarán alertas hasta el definitivo día en que el país recobre el pedazo que le falta desde 1903.
/mdn/
Lea más:
Base Naval de Guantánamo: un reclamo permanente
¿Qué ocurre con la Base Naval de Guantánamo, en el Oriente de Cuba?
Base Naval de Guantánamo
 
 

Artículos relacionados

Estamos vivos

Darletis Leyva González

Masculinidad: un espejo burlesco

Leydiana Leyva Romero

Crónica al animal más infeliz de Cuba

Leydiana Leyva Romero

Escribir Comentario